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CONSECUENCIAS DE LA DANA

Debate sobre si limpiar cauces o no: Los alcaldes de Castellón optan por un término medio y piden tener más autonomía

Coinciden en que los cauces no pueden estar totalmente desprovistos de vegetación, pero tampoco que la maleza suponga un muro

Foto de la Rambla de Cervera, a su paso por Càlig, totalmente llena de agua el pasado 31 de octubre.

Foto de la Rambla de Cervera, a su paso por Càlig, totalmente llena de agua el pasado 31 de octubre. / MANOLO NEBOT

Castellón

En el término medio está la virtud. No desbrozar ni retirar toda la vegetación de los cauces y de los ríos, ya que al estar pelados, el agua tendría totalmente vía libre y adquiría mayor velocidad al no tener ningún obstáculo a su paso; pero tampoco no limpiar nada ni retirar el cañar excesivo, ya que se correría el riesgo de que una presencia abundante de elementos vegetales supusiera un tapón y un muro que obstruyera el paso del agua y, a su vez, crear desbordamientos.

Esa postura intermedia es la que más secundan los alcaldes de la provincia, que también piden a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) tener más autonomía a la hora de poder emprender acciones para limpiar y adecuar barrancos. O al menos, que haya más celeridad y que la entidad sea más ágil en la concesión de los permisos, ya que los ediles coinciden en que los tiempos para recibir su visto bueno suelen demorarse bastante y los trámites se eternizan.

La alcaldesa de Càlig, Ernestina Borràs, cree que «no es ni blanco ni negro» ni «hay una solución única», pero tiene claro que «si no limpias los barrancos, el agua baja por los caminos que hay al lado». Por ello, considera que «un mínimo de limpieza es necesario», ya que «si están sucios, el agua no va por donde toca». «Si no los acondicionas al menos un poco, te expones a que el agua, que siempre intentará abrirse paso, circule por infraestructuras concebidas para el paso de personas o coches, con lo que el destrozo puede ser aún mayor que dejándola fluir por el barranco o por el río», expone Borràs.

«Las únicas intervenciones en el Millars son las del proyecto europeo Life Awom, que se desarrollarán entre 2025 y 2030, con una inversión de 329.000 euros»

Jorge Monferrer

— Presidente del Consorcio del Millars y alcalde de Burriana

Desde Burriana, su alcalde y también presidente del Consorci del Millars, Jorge Monferrer, insiste en la importancia de limpiar los cauces, pero no de vegetación autóctona, sino de especies invasoras y troncos de árboles muertos que, al ser arrastrados por el río, pueden obstruir el flujo y causar inundaciones. «Las únicas intervenciones en el Millars son las del proyecto europeo Life Awom, que se desarrollarán entre 2025 y 2030, con una inversión de 329.000 euros. De esta cantidad, 230.000 provienen de fondos europeos y casi 100.000 serán aportados directamente por Burriana, Vila-real y Almassora», desgrana. Este programa actuará en la retirada de cañas, la reforestación con especies autóctonas y la restauración de hábitats fluviales.

Otra intervención en curso es la primera acción de la Generalitat en el Millars en los últimos diez años: Desencanyar. Este proyecto, con una inversión de 3.582.809 euros, abarca todos los tramos del río, desde Montanejos, Arañuel, Torrechiva, Toga, Espadilla, Vallat, Fanzara, Vila-real y Almassora hasta Burriana, y se centra en la eliminación de cañas invasoras.

Asimismo, Monferrer recuerda que en Burriana, además, han tenido que enfrentarse a la acumulación de troncos en el cauce, generada por el reventón térmico del año pasado: «A pesar de nuestras repetidas solicitudes a la CHJ para limpiar estas zonas no urbanas, aún no hemos obtenido respuesta. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha asumido la responsabilidad y ha retirado los troncos por sus propios medios, utilizando su presupuesto, para evitar posibles desbordamientos del río Anna».

No olvidar el factor humano

Desde Montanejos, su alcalde, Miguel Sandalinas, cree que «los expertos son los que tienen que opinar», pero incorpora al debate una variable, la de la acción del hombre. «Es decir, hay zonas en las que el cauce natural del río se ha alterado y en ese supuesto se tendrán que aplicar medidas correctoras, como canalizaciones de barrancos, presas...», hace hincapié.

Su homólogo en Soneja, Benjamín Escriche, apuesta por guiarse por las recomendaciones de los expertos, aunque con matices. «Las cañas son una especie invasora y los trabajos que se están haciendo, por ejemplo en el río Palancia, a la altura de Soneja,son para eliminarlas. Pero eso no quiere decir que se deje toda la ribera del río desprovista de vegetación. Lo que se pretende es, precisamente, recuperar la vegetación de ribera autóctona para que el río vuelva a su estado natural», argumenta.

Por último, el alcalde de Villores, Ivan Guimerà, apuesta por que la Unión Europea financie la limpieza de las cañas y sea la CHJ la que canalice esos fondos europeos, aunque también vería con buenos ojos que el ministerio sacara ayudas. No se olvida de los chopos que hay cerca de los ríos: «Pueden ser peligrosos, ya que si una riada los tumbara, harían de tapón y los puentes también se irían al aire. La vegetación normal no hace daño, pero se tiene que mirar todo».

Asimismo, sabedor de cuán abandonado estaba el cauce del río Bergantes en 2019, tal como publicó Mediterráneo, Guimerà propone a la CHJ realizar un estudio de todos los ríos y ramblas para saber cómo se encuentra distribuida la grava, ya que «las piedras hacen también un poco de freno en las riadas». Informa Javier Ortí.

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