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Una pareja de jabalís campa a sus anchas por primera vez en una playa de Castellón en pleno diciembre

Vecinos avistan durante los días del puente a ungulados por el casco urbano

La alcaldesa confirma que son dos ejemplares y su presencia «no es algo esporádico»

Foto tomada este domingo por la mañana de una pareja de jabalís deambulando por la playa de la Concha.

Foto tomada este domingo por la mañana de una pareja de jabalís deambulando por la playa de la Concha. / Oropesamar - Grupo Amantes de Oropesa

Orpesa

Entre los cientos de vecinos y visitantes que recibió Orpesa la semana pasada con motivo del puente hubo dos transeúntes cuya presencia no pasó desapercibida para el resto de viandantes.

Se trató de una pareja de jabalís que, además de dejarse ver por unas cuantas calles (como el vial Teruel o Tarragona, entre algunos otros), los ungulados fueron avistados por primera vez por el paseo marítimo y por la playa de la Concha.

La presencia de los dos jabalís no pasó desapercibida.

La presencia de los dos jabalís no pasó desapercibida. / Oropesamar - Grupo Amantes de Oropesa

La imagen de estos animales caminando tranquilamente como unos turistas más por el litoral de la localidad corrió como la pólvora por los grupos vecinales a través de redes sociales, sobre todo en Facebook. El comentario más repetido es que este tipo de mamíferos suele verse, especialmente en verano, en la recta que comunica Morro de Gos con el complejo Magic World (lo que antaño era Marina d’Or) o en la rotonda del puente de madera antes de llegar a les Amplàries, además de por calles del casco urbano. Pero los vecinos coincidían esta vez en que «nunca antes» se habían visto campando a sus anchas por la playa de la Concha.

Preguntada por si era conocedora de esta nueva incursión de jabalís por el municipio, la alcaldesa, Araceli de Moya, confirma a Mediterráneo que el Ayuntamiento tiene constancia de su presencia y que los ungulados que aparecen captados en las fotos más recientes por Orpesa son los mismos, ya que se trata de «dos ejemplares».

«En las grandes ciudades es de lo más habitual avistar su presencia en invierno y, en el caso de Orpesa, aunque suelen dejarse ver más en verano, no es algo esporádico tampoco», desgrana la primera edila, quien hace hincapié en que es una problemática que «también sucede» en otros municipios de la costa, como Torreblanca, Benicàssim, Cabanes o Castelló.

Llegaron a contabilizar 9 el año pasado

De Moya argumenta que, por suerte, en esta ocasión, solo son dos jabalís, ya que el año pasado cuenta que llegaron a contabilizar hasta «nueve ejemplares» que acudían asiduamente a Orpesa.

En estos casos, al igual que en episodios anteriores, han seguido el mismo protocolo. «Llamamos a la Policía Local y los agentes a su vez lo notifican al Seprona. Como no puedes abatir a un jabalí en pleno casco urbano, la intención es ahuyentarlos hacia la montaña, que es de donde vienen, pero suelen volver a bajar y venir en busca de alimento», expone De Moya.

Jaulas boicoteadas

La alcaldesa, tal como ya contó este diario, recuerda que a finales del año pasado instalaron jaulas trampa en zonas estratégicas del término municipal para combatir la superpoblación de estos animales, pero lamenta el sabotaje que sufrieron. «Ese boicot que hubo demuestra que hay personas que sí que exigen acciones para acabar con esta plaga, pero también hay otras que quieren que se les respete y no se actúe contra ellos», dice.

Aun así, pese a la variedad de opiniones, De Moya adelanta que su objetivo es volver a colocar estas trampas el año que viene en torno a la primavera, para mitigar la presencia de ungulados cara a los meses de verano, que es cuando más se nota. «No sé si estas jaulas serán el método más eficaz para hacerles frente, pero es que tampoco hay más opciones», afirma la alcaldesa, por lo que aboga por «cazarlos» en su zona de origen, «en el interior», lo que evitaría que bajasen tanto a los municipios de costa.

De Moya señala que son animales que en muchos casos se asustan al ver a una persona, pero reconoce que suponen un «peligro de accidente» al poder cruzarse con ellos en una carretera. 

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