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Cerrado desde hace 14 años: la Generalitat licita por 3,7 millones el sellado integral del vertedero de Benicarló

El proyecto incluye impermeabilización, gestión de lixiviados y gases, drenaje de aguas pluviales y restauración ecológica del terreno

El vertedero municipal de Benicarló situado en la carretera de Càlig no presta servicio desde mayo del 2011.

El vertedero municipal de Benicarló situado en la carretera de Càlig no presta servicio desde mayo del 2011. / MEDITERRÁNEO

Benicarló avanza definitivamente hacia la clausura ambiental del antiguo vertedero municipal, cerrado desde 2011, con un paso largamente esperado: la Generalitat Valenciana, a través de la Vicepresidencia Segunda y Conselleria para la Recuperación Económica y Social y de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, ha licitado por 3.794.465,69 euros las obras de sellado y restauración integral del recinto. La actuación, reclamada durante más de una década, permitirá resolver de forma definitiva los riesgos ambientales pendientes en la Partida Villaperdiz.

El plazo de ejecución de los trabajos una vez adjudicado es de 8 meses y las empresas interesadas pueden presentar sus ofertas hasta el 19 de diciembre.

El anuncio supone el mayor impulso al proyecto desde que, en junio de 2024, el Ayuntamiento de Benicarló aprobara los trámites de expropiación necesarios para disponer de todos los terrenos afectados. Aquel procedimiento, iniciado en 2022 tras años de bloqueo por la falta de titularidad clara de algunas parcelas, permitió sentar las bases para que la Conselleria asumiera la ejecución del sellado, inicialmente previsto en 2018 dentro del Plan Autonómico de Sellado de Vertederos (Pasev).

El vertedero, ubicado en la carretera de Benicarló a Càlig, dejó de funcionar el 30 de mayo de 2011, fecha desde la que los residuos se trasladaron temporalmente a Xixona hasta la puesta en marcha de la planta de valorización de Cervera, a finales de ese mismo año. Desde entonces, el recinto ha sido objeto únicamente de tareas de mantenimiento y control para evitar incidentes, especialmente incendios, en una zona catalogada de alto riesgo.

Un proyecto integral basado en cinco ejes

El proyecto licitado por la Generalitat va mucho más allá de un simple sellado superficial. Se trata de una intervención de gran complejidad que deberá ajustarse a las exigencias del Real Decreto 646/2020, que regula la clausura de los vertederos y su control durante, como mínimo, 30 años. Para cumplir con la normativa, tal y como consta en los pliegos, la actuación se articula en cinco grandes ejes:

1. Sellado superficial.

Se prevé la impermeabilización completa de la masa de residuos mediante sistemas de geosintéticos, considerados los más eficaces para garantizar la estanqueidad y reducir el deterioro con el paso del tiempo. El objetivo es impedir la entrada de agua de lluvia y evitar así una mayor generación de lixiviados.

2. Gestión de lixiviados.

Dado que el vertedero carece actualmente de sistemas de control, se plantea una solución integral para evitar cualquier salida al exterior. Para ello se reforzará la impermeabilización en toda la superficie y se construirán zanjas y cunetas de hormigón armado que garanticen el correcto anclaje de los materiales y el confinamiento del residuo.

3. Gestión de gases.

Uno de los principales retos será el tratamiento del biogás generado por la fermentación de la materia orgánica. Para minimizar la emisión de metano y CO₂, gases de elevado impacto climático, se instalará una red de captación y tratamiento que cumplirá los estándares actuales de seguridad y eficiencia.

4. Gestión de aguas pluviales.

El proyecto incluye la construcción de colectores y sistemas de drenaje capaces de conducir de forma adecuada el agua de lluvia, evitando erosiones y cualquier aporte indeseado sobre la superficie sellada.

5. Recuperación ambiental del terreno.

La restauración ecológica se llevará a cabo mediante plantaciones, siembras directas e hidrosiembras con especies arbóreas y arbustivas adaptadas al entorno. Esta cubierta vegetal reducirá la erosión, mejorará la calidad del suelo a largo plazo y favorecerá la integración paisajística.

Cierre perimetral y control posterior

Una vez finalizadas las obras, el recinto será vallado perimetralmente con una malla metálica de dos metros de altura para impedir accesos no autorizados. El vertedero entrará entonces en la fase de vigilancia postclausura, obligatoria durante tres décadas, para controlar posibles emisiones de gases, la estabilidad del sellado y el comportamiento de los lixiviados.

Una reivindicación de más de una década

El Ayuntamiento de Benicarló ha insistido en la necesidad de culminar este proceso, considerado una actuación estratégica para la seguridad ambiental y la salud pública. La licitacion de las obras supone el paso más firme hacia la resolución definitiva de una infraestructura obsoleta que, pese a su cierre hace 14 años, exigía aún la intervención completa prevista por la normativa estatal.

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