La casa más iluminada de Benicàssim: un decorado de Navidad digno de película
Una villa familiar se transforma en un espectáculo luminoso con más de 1.000 metros de luces, meses de trabajo y una decoración que recuerda a las famosas casas americanas

Eva Bellido
La Navidad tiene un hogar propio este año en una vivienda que, al caer la noche, rompe el silencio invernal de la urbanización para estallar en luz, color y fantasía, como si alguien hubiera abierto una puerta secreta al espíritu más puro de estas fiestas. Al doblar la esquina, es imposible no detenerse, no sonreír y no sentir esa chispa infantil que todos guardan en algún rincón.
En la calle Herradura, 28, de Montornés, en Benicàssim, se alza esta casa mágica que pertenece a una familia con una curiosidad tan llamativa como su iluminación: el abuelo, el hijo y uno de los nietos comparten el nombre del descubridor Cristóbal Colón, un detalle que suma encanto a esta historia.
Lo que aparece ante los ojos podría ser perfectamente una escena sacada de una película americana de Navidad. Más de 30 metros de valla decorada en su totalidad rodean una vivienda que deslumbra desde el primer vistazo. Desde los tejados hasta el suelo, la fachada está cubierta por cascadas de luz blanca que caen como si una lluvia mágica descendiera desde la azotea. En el jardín, cada árbol brilla con vida propia: dos palmeras, un limonero enorme, varios palmitos, un olivo, un cactus de distintas formas e, incluso, una vieja carretilla coronada por una estrella resplandeciente.

GALERÍA I Así luce esta villa de Montornés en Navidad /
Las guirnaldas parecen no tener fin. Las arcadas luminosas dibujan un recorrido festivo, con lazos rojos y espumillones larguísimos que se mezclan con luces solares que tiñen la calle de reflejos cálidos. Un pino decorado y un abeto blanco abrazado a la columna de entrada completan un acceso que parece sacado de un cuento. En el mirador superior, los cristales muestran renos, Papá Noel y mensajes de Feliz Navidad, mientras un gran cartel iluminado preside la fachada con un homenaje festivo visible desde la acera.
Una tradición que une a tres generaciones
Marina Mas, la anfitriona de esta tradición familiar, cuenta que ella y su marido preparan el decorado con mucha ilusión junto a sus nietos, de unos 16 años. Y el resultado lleva más de dos meses de trabajo, comenzaron a principios de octubre y juntos ya bromean con que el próximo año empezarán en agosto.
La preparación ha llevado más de tres meses de trabajo. Este año comenzaron a principios de octubre, aunque ya bromean con que la próxima edición arrancará en agosto para seguir creciendo.
En total, calculan que han instalado más de 1.000 metros de cable luminoso, además de proyectores que bañan la fachada con colores en constante movimiento.
En una urbanización donde las decoraciones suelen ser discretas, esta vivienda destaca como un auténtico faro navideño. Los vecinos se detienen, la fotografían, comentan sus detalles y vuelven días después en busca de nuevas estampas. Y detrás de cada bombilla y reno luminoso hay una familia que cada año se supera, dedicando su tiempo, trabajo y cariño a encender algo más que su fachada, han encendido ya la Navidad.
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