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Los motivos de las quejas vecinales contra el mercado ambulante de Moncofa tras "cinco años de molestias"

Piden al Ayuntamiento una solución que satisfaga tanto a los propietarios de los edificios como a los vendedores

Imagen de archivo del mercado ambulante en la zona de la playa de Moncofa, cuyos vecinos denuncian molestias.

Imagen de archivo del mercado ambulante en la zona de la playa de Moncofa, cuyos vecinos denuncian molestias. / Miguel Ángel Sánchez

Tras la suspensión del mercado ambulante de los últimos dos sábados —la primera vez en tres décadas— y la reunión mantenida entre los vendedores y el Ayuntamiento de Moncofa, ahora es el vecindario del vial Camí Serratelles quien expone públicamente los motivos que les han llevado a trasladar reiteradas quejas al consistorio durante los últimos años.

Los residentes, que desde 2020 conviven cada sábado con la instalación del mercado junto a la ermita de Santa María Magdalena, aseguran que las molestias son “numerosas, constantes y acumuladas”. La primera de ellas tiene que ver con la imposibilidad de utilizar el parking comunitario del residencial: cada viernes por la noche deben retirar sus vehículos a la vía pública para dejar libre el espacio, saturando las calles adyacentes, especialmente en los meses de verano. Los propietarios de motocicletas, obligados también a sacarlas a la calle, denuncian incluso actos vandálicos, como el caso de un vecino que encontró su moto tirada al suelo y con desperfectos en los plásticos.

Ruido desde primera hora y problemas de convivencia

Otra de las molestias más señaladas por los residentes es el ruido desde las 7:00 de la mañana, momento en que las furgonetas de los vendedores acceden al vial y comienzan a descargar las estructuras metálicas de los puestos. A lo largo de la mañana —aseguran— se suceden voces, golpes y ruidos de montaje, a lo que se suma el bullicio propio del mercado. Cuando finaliza la jornada, regresan los estruendos del desmontaje y, más tarde, la actividad de los servicios de limpieza, cuyo paso con barredoras y sopladores puede prolongarse hasta las 17:00 horas.

Los vecinos afirman que esta actividad no solo interrumpe el descanso matinal, sino que también dificulta el disfrute de las terrazas y zonas comunes del edificio durante casi toda la jornada del sábado.

Ocupación indebida de pasillos y aceras

Aunque el Ayuntamiento marca en el suelo los límites para cada puesto y los pasillos de acceso a los edificios, los residentes aseguran que los comerciantes “no respetan estas delimitaciones”, montando puestos correlativos sin dejar los accesos libres. Además, denuncian que las aceras, que deberían mantenerse despejadas, acaban llenas de cajas y materiales, utilizados como almacén improvisado.

Una situación que califican de “surrealista”, explican, es que las jóvenes del residencial evitan bañarse en la piscina del complejo los sábados, al sentirse expuestas a miradas indiscretas de quienes transitan por el mercado mientras ellas llevan ropa de baño.

Los residentes también destacan que, pese a que el Ayuntamiento instaló recientemente una caseta WC, esta resulta insuficiente dado lo largo del vial. Muchos usuarios y algunos comerciantes continúan optando por miccionar en los solares adyacentes, a la vista de los propietarios, algo que consideran una falta de higiene y respeto hacia la comunidad.

Ante estas circunstancias, los vecinos del Camí Serratelles aseguran que “no quieren el mercado” en su ubicación actual y reclaman al Ayuntamiento que busque una alternativa definitiva, y no únicamente un cambio temporal durante el invierno, como se ha planteado.

Consideran que el consistorio debe estudiar terrenos municipales amplios que puedan albergar con seguridad la actividad, o bien calles urbanizadas y espaciosas que no cuenten con edificios residenciales afectados directamente por la afluencia del mercado.

“Ni vecinos ni comerciantes son más importantes, hace falta una solución real”

A pesar del conflicto actual, los residentes reconocen que el mercado es un reclamo para los visitantes de la playa y que existe un censo suficiente para garantizar la afluencia de compradores. Sin embargo, insisten en que esta simbiosis debe gestionarse de manera que no perjudique la convivencia.

Por ello, piden al Ayuntamiento una solución que satisfaga tanto a los propietarios de los edificios como a los vendedores, quienes ya han expresado su negativa a trasladarse a la nueva ubicación propuesta por el consistorio en la calle Ermita y la calle Enric Valor.

Mientras el Ayuntamiento valora posibles alternativas —como un mercado circular que amplíe el espacio para puestos y usuarios—, las posiciones entre ambas partes siguen alejadas. Si no se alcanza un acuerdo, los vendedores mantienen su intención de no instalar el mercado el próximo sábado, mientras aseguran que aún no conocen con detalle las quejas vecinales que han llevado a esta situación.

El grupo municipal Vox en el Ayuntamiento de Moncofa ha presentado un ruego urgente al alcalde tras el caos causado por el cambio de ubicación del mercadillo de la playa en invierno. La decisión, adoptada sin diálogo con los comerciantes, ha provocado que la mayoría de vendedores se nieguen a montar sus puestos y que el mercadillo haya quedado prácticamente vacío en las dos últimas jornadas.

La portavoz de Vox, Carolina Vilar López, recuerda que su grupo apoyó el cambio únicamente porque se les garantizó que serviría para consolidar el mercadillo invernal. Sin embargo, denuncia que el equipo de gobierno “ha impuesto decisiones sin escuchar a nadie”, perjudicando a una actividad que genera empleo y aporta vida económica a la zona.

Según Vilar, el alcalde tiene ahora la obligación de negociar para evitar el colapso del mercadillo, cuya desaparición supondría “un daño directo para la economía de Moncofa” y un “fracaso político inadmisible”. Vox reclama que se escuche a los afectados, se rectifique y se proteja una actividad que lleva años atrayendo a vecinos y visitantes.

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