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Comercio tradicional

El último horno que resiste en Moncofa

David Ferrer, con 32 años de experiencia como panadero, lleva el único establecimiento tradicional que queda en un municipio que no deja de crecer en población y roza ya los 9.000 habitantes

David Ferrer está al frente del único horno que queda en Moncofa.

David Ferrer está al frente del único horno que queda en Moncofa. / Miguel Ángel Sánchez

Moncofa

En los últimos años Moncofa está siendo la localidad de la provincia de Castellón que, porcentualmente, más está creciendo en número de habitantes. Pero paradójicamente, al mismo ritmo sus vecinos han visto como también han ido desapareciendo los hornos de pan, con el resultado de que actualmente solo existe uno.

Una localidad que acabará el año rozando los 9.000 habitantes está viendo como este tipo de negocios bajan la persiana. Entre finales del pasado siglo y principios del actual los vecinos de Moncofa podían elegir entre los hornos de Esperanza, Amador, José Luís, Antonio Peixó, Emiliano, Mora y Amparo, que es el actual horno de David, el único que queda.

Los hornos de pan tradicionales han ido cerrando en Moncofa hasta que solo ha quedado uno.

Los hornos de pan tradicionales han ido cerrando en Moncofa hasta que solo ha quedado uno. / Miguel Ángel Sánchez

El propio panadero David Ferrer Sanahuja explica: «Llevo treinta y dos años en este trabajo, primero de aprendiz y 22 años regentando hornos. Es una profesión muy sacrificada, son muchas horas al día, pero es un trabajo que desde bien joven me gustó y la verdad es que lo disfruto».

El último horno que cerró en Moncofa fue el de Esperanza en agosto del pasado año y a partir de ese momento el de David se quedó solo ante el peligro. Indudablemente aumentó el trabajo, «pero el horno tiene unas características determinadas, por lo tanto, no se puede multiplicar la producción», explica el panadero.

Lo que sí ha aumentado son los puntos de venta de pan precocido, ya que existen grandes superficies y establecimientos autorizados, como pastelerías, cafeterías…, donde los usuarios también se acercan para adquirir diariamente el pan.

Hábito adquirido

Pero David lo tiene claro: «Es verdad que hoy en día hay otras alternativas, para comprar una barra de pan, pero a los vecinos de Moncofa les gusta el pan del horno, porque en su mayoría es el que durante toda la vida han adquirido». Por ello las mañanas de lunes a sábado este establecimiento cuenta con la presencia de muchos usuarios que acuden a por pan recién hecho.

Hace unos cincuenta años la totalidad de los hornos que había en Moncofa tenían su clientela fija. Los sábados y festivos hacían doble o incluso triple de pan, para que los clientes estuviesen abastecidos hasta pasada la festividad. Tenían sus vacaciones y los clientes acudían esos días a otro horno, eran hábitos de la época. Hoy en día hay pan todos los días y a todas horas.

Este panadero, que estuvo más de diez años de aprendiz, reivindica dicha figura: «Hoy en día no existe el aprendiz, porque el que quiere ser panadero tiene que estudiar, en cambio antes entrabas para aprender y salías de panadero, que es lo que hice yo y por eso llevo más de dos décadas al frente de un horno-panadería».

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