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El espectacular belén en tres alturas que un matrimonio de Castellón convierte en una obra de arte cada Navidad

En tres meses de trabajo levantan una de las composiciones más detallistas y personales de la provincia, con decenas de escenas elaboradas íntegramente a mano

El espectacular belén en tres alturas que un matrimonio de Castellón convierte en una obra de arte cada Navidad

Merche Martinavarro

En la provincia de Castellón, cada año se montan belenes que van desde creativas escenas hechas con Playmobil hasta auténticas obras artesanales llenas de detalle y tradición. Estas representaciones, presentes en pueblos y ciudades, mantienen viva la costumbre navideña y reúnen a familias y visitantes alrededor de la magia del nacimiento.

Entre ellos figura el que elaboran Alfredo Planelles y Fina Remolar. En cuanto se entra en su vivienda se entiende que allí la Navidad no empieza en diciembre, sino en septiembre. Este matrimonio, de alrededor de 70 años, dedica cada año alrededor de tres meses a construir un belén que ya es mucho más que una tradición familiar: es una auténtica obra artesanal que ocupa media planta baja de su casa y que los vecinos pueden visitar libremente.

El montaje se extiende en tres alturas y ofrece un recorrido que permite descubrir la vida cotidiana de Belén como si fuera una ciudad en miniatura. Aunque compran únicamente las figuras, todo lo demás —casas, montañas, paisajes, ríos, estructuras o el castillo— está hecho por ellos. Con paciencia infinita y un sentido casi artístico del detalle, transforman materiales en calles empedradas, fachadas envejecidas o montes que parecen tallados en piedra.

Aunque se vuelcan en el montaje desde hace dos décadas, cada año lo han ido ampliando hasta llegar a la actualidad, cuando se realiza en tres alturas "porque ya no cabe de otra manera", explica este vecino de Betxí.

Escenas al detalle

La parte inferior del belén reúne los oficios tradicionales y, como novedad de este año, también incluye una representación de Egipto. Más arriba se desarrolla la zona más viva y bulliciosa. Las imágenes muestran escenas centrales como el empadronamiento, la Anunciación y los pueblos de Belén y Nazaret, llenos de actividad: artesanos en plena tarea, mujeres recogiendo agua, pastores guiando ovejas por senderos estrechos y un pequeño molino con agua real en movimiento. Junto al río, una hilera de patos avanza mientras varios vecinos conversan cerca de un puente rústico. Cada rincón parece narrar una historia distinta y anima a detenerse para apreciar los pequeños gestos de cada figura.

En otro sector se encuentra la entrada a la ciudad. Un arco de piedra conduce a la zona del empadronamiento, con soldados romanos, escribas y vecinos que esperan pacientemente su turno.

Fina y Alfredo cuidan esta parte con gran detalle: es el núcleo narrativo del belén, donde se entrelazan la vida cotidiana y los hechos históricos. El movimiento continuo de animales, carros y viajeros aporta un ritmo especial al conjunto.

En la parte más alta se sitúan el Castillo de Herodes y la escena de los Reyes Magos.

Para la pareja, montar el belén no es solo un hobby: es su manera de celebrar y compartir la Navidad. Cada año introducen mejoras, amplían escenarios o reconstruyen elementos para perfeccionar el conjunto. Por eso empiezan a trabajar en septiembre y no concluyen hasta principios de diciembre, cuando todo está colocado con precisión milimétrica.

Horarios para visitarlo

Una vez terminado, abren las puertas de su casa a cualquier persona que quiera visitarlo. Fina y Alfredo reciben al visitante con orgullo y cariño. Muchos vecinos acuden ya como parte de su propia tradición navideña. Y este año podrán hacerlo los lunes, miércoles y jueves, de 17 a 20 horas, desde el 16 de diciembre hasta la festividad de los Reyes Magos, en su vivienda de la calle Mestre Julio Sancho, 35 de Betxí.

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