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De 'niño de la guerra' en Rusia a anciano sin pensión en Castellón: la burocracia ahoga a un vecino de 93 años

Exiliado en la Unión Soviética durante la guerra civil, hoy vive sin ingresos tras perder su pensión rusa por las sanciones internacionales y ver suspendida la prestación española por un problema burocrático

Sergio Sangüesa y su mujer, residentes en Nules, se han quedado sin pensión de la noche a la mañana y sin explicaciones.

Sergio Sangüesa y su mujer, residentes en Nules, se han quedado sin pensión de la noche a la mañana y sin explicaciones. / MÒNICA MIRA

Nules

Quedan pocos, el paso del tiempo es implacable a la hora de borrar los testimonios del pasado, como el que todavía tiene voz en personas como Sergio Sangüesa Sangüesa, un vecino de Nules nacido hace 93 años en Fuentetodos (Zaragoza) y expatriado en Rusia durante la guerra civil española. La suya es la historia todavía viva de los niños de la guerra.

Una historia de separación y supervivencia que España quiso resarcir y reconocer en el 2005, con el establecimiento de una prestación económica para todos aquellos que salieron del país durante la contienda cuando todavía eran menores de edad y que desarrollaron buena parte de su vida fuera del territorio nacional.

Ese es el caso de Sergio. Hijo de un piloto de aviación, un teniente coronel del ejército republicano que acabó en un campo de concentración francés, fue uno de los tres mil niños españoles que acabaron en Rusia, donde se estableció y trabajó durante 40 años, hasta que en el 2000 decidió volver a España, su país natal, junto a su mujer rusa. Su regreso les llevó hasta Nules, donde todavía residen.

Con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), la ley 3/2005 se planteó para ampliar las «iniciativas de carácter solidario» establecidas en su momento para «paliar las consecuencias negativas» que suponía para estas personas su expatriación forzosa. Se consideró así «por razones de justicia». La ley establecía una prestación máxima de 6.090 euros anuales, a la que había que restar el importe anual percibido por pensiones de otros países o de cualquier otra naturaleza.

Otra foto del matrimonio.

Otra foto del matrimonio. / Mònica Mira

El cerco internacional a Rusia

Tanto Sergio Sangüesa como su esposa, desde ese momento, percibían esa prestación mensual que ronda los 500 euros, más 300 euros trimestrales que les abonaba Rusia por sus cuatro décadas de trabajo en ese país. Abonaba, en pasado, porque a principios de este año, como consecuencia de las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Ucrania, todo cambió para este matrimonio residente en Nules y para otros españoles/rusos en la misma o similar situación, relata él mismo.

Explica este nonagenario que a principios de año, «el banco de Madrid a través del que cobrábamos la pensión rusa devolvió el dinero». La razón, el cerco económico internacional contra Putin. Las transacciones con las tres principales entidades bancarias rusas, independientemente de su naturaleza, están prohibidas.

Cuenta Sergio Sangüesa que se pusieron en contacto con la embajada y les explicaron que el gobierno ruso no se niega a pagarles, es España la que no acepta el dinero. La única opción que les daban era viajar a Rusia para recibir su dinero, «pero tenemos 93 y 86 años, no estamos para viajar, y nos costarían más los billetes de avión que el dinero que recibimos por la pensión».

Les ayuda su hijo, que vive en Finlandia y les envía periódicamente dinero para cubrir los gastos esenciales

Fue un revés inesperado, pero con la prestación española podían seguir viviendo. Por poco tiempo. Las circunstancias les tenían reservada otra desagradable sorpresa. Hace varios meses, según afirma, dejaron de ingresarles la prestación que les adjudicaron en virtud de lo expuesto en la mencionada Ley 3/2005. Sergio y su mujer llevan desde entonces sin percibir ningún tipo de ingreso. Para ser más exactos, detalla que les ingresan alrededor de 20 euros a cada uno.

«Si estamos vivos es por nuestro hijo, que vive en Finlandia», quien les envía periódicamente dinero para que puedan sufragar sus gastos básicos, relata Sangüesa que, sobre todo, busca una explicación.

Varias personas de Nules con las que mantienen una estrecha y cordial relación, se están volcando con ellos. Saben de su situación y, sobre todo, están tratando de abrirles las puertas a una solución y esa explicación que, a día de hoy, no tienen. Una de esas puertas ha sido visibilizar su situación a través de 'Mediterráneo'.

Ayuda municipal

Entre quienes se han interesado y se han puesto a trabajar para darles una salida están los Servicios Sociales del Ayuntamiento. El concejal del área, Ramón Martínez, conocedor del caso, explica que el primer contacto que establecieron con este matrimonio fue a través de un vecino de Nules que acudió a su departamento buscando ayuda.

Martínez afirma que les ofrecieron todos los recursos que el consistorio pone a disposición de las personas en similares circunstancias, como la atención a domicilio, «pero lo rechazaron, porque quieren ser autosuficientes».

La participación de una asistenta social ha sido esencial para encontrar la respuesta a su problema que Sergio insiste en reclamar: la burocracia. Ramón Martínez explica que para mantener la prestación estatal, periódicamente se debe tramitar una serie de documentación «que este año no presentaron a tiempo».

La Seguridad Social suspendió el pago de la pensión por una tramitación fuera de plazo y una subsanación que, según explican desde el Ayuntamiento, la misma Administración no tramitó correctamente

Cuando fueron conscientes de la situación y quisieron subsanar el error, «parece ser que hubo algún fallo en la Seguridad Social a la hora de recibir esa información» y la respuesta de la Administración fue suspender el pago.

El Ayuntamiento no tiene competencias en esta materia, solo puede acompañarles y guiarles en los trámites, y así hizo esta semana, cuando la trabajadora social acompañó a Sergio a su esposa a la delegación de la Seguridad Social en la localidad para completar la reclamación de la pensión, aduciendo las circunstancias excepcionales del caso.

«Confiamos en que todo se solucionará, aunque con los plazos de la Administración, que no sabemos cuáles serán», detalla Ramón Martínez. Hasta que llegue ese momento, a este matrimonio solo le quedará confiar en la sensibilidad de la Administración del Estado y esperar.

Un derecho perdido

En cuanto a la pensión rusa, el edil nulense explica que «sabemos de casos de al menos otra persona, una mujer, que ha logrado seguir cobrándola», aunque hay que buscar un puente entre diversos bancos para salvar el bloqueo que, según parece, este hombre que ronda el siglo de vida no entiende por qué debería hacer para cobrar una pensión que le corresponde por derecho.

Al final, el caso de Sergio Sangüesa parece un ejemplo más de lo poco humanos que llegan a ser los trámites burocráticos y lo difícil que puede ser la relación con la Administración pública de las personas mayores, que parten de dificultades tan básicas como verse en la obligación de pedir una cita telemática con la Seguridad Social, sin más alternativa.

Suceda lo que suceda, Ramón Martínez asegura que «vamos a estar pendientes de este caso y de las necesidades que les puedan surgir a partir de ahora», aunque con tanto vivido, estos dos ancianos se resistan a depender de nadie más que de sí mismos.

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