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La historia del accidente por el que la imagen de Sant Vicent de Nules ha acabado en un taller de restauración

El vacío que ha dejado en la iglesia parroquial la talla realizada por el escultor Enrique Giner ha suscitado numerosos comentarios y rumores. Los implicados explican lo sucedido

La imagen de Sant Vicent, que se custodia en la iglesia parroquial de Nules, no está en su lugar, tras sufrir un accidente al tratar de fotografiarla.

La imagen de Sant Vicent, que se custodia en la iglesia parroquial de Nules, no está en su lugar, tras sufrir un accidente al tratar de fotografiarla. / MÒNICA MIRA

Nules

Desde hace días, la hornacina en la que se expone la imagen de Sant Vicent Ferrer en la parroquia de San Bartolomé y San Jaime de Nules está vacía. No es algo habitual. La talla, obra del escultor nulense Enrique Giner, solo se baja de su altar con motivo de la procesión que se celebra en su honor en el mes de abril.

La excepcionalidad de esta situación ha suscitado en el municipio numerosos rumores y comentarios. Todos apuntan en una misma dirección: la están restaurando después de sufrir un accidente durante su manipulación, algo que todos los implicados han confirmado a este periódico.

El incidente se produjo hace unos días. Con la intención de hacer unas fotografías, con la ayuda de algunos miembros de la quinta de este año, una persona contratada para ese fin estaba moviendo la imagen cuando por el peso se desastibilizó, acabó volcándose y se golpeó contra la pared de la hornacina. Según fuentes de la quinta, los presentes pudieron evitar el impacto contra el suelo, lo que habría provocado daños mayores.

Los desperfectos son los mínimos, aseguran, y así lo ha confirmado el Cronista Oficial de la Vila, Joan Gavara, quien detalla que presenta «un par de grietas en los listones de madera de la espalda y un rasguño superficial». Aunque califica los daños como «graves» si se tiene en cuenta el valor patrimonial de la obra, asegura que los desperfectos podrán ser subsanados «sin problemas».

Los protagonistas de este incidente fortuito quisieron dar una respuesta rápida. La persona contratada tiene un taller de restauración en Alicante, donde se trasladó de inmediato la talla para proceder a su reparación. Aseguran que a lo largo de la semana que viene, «Sant Vicent volverá a estar en Nules».

¿De quién es la imagen?

Varios son los elementos que convierten esta historia en un hecho relevante, que va más allá de lo anecdótico. El primero, ya citado, es la naturaleza artística de la talla, que Enrique Giner confeccionó por encargo de una familia del municipio, muy devota del santo, y a la que todavía hoy pertenece. Y esa sería la segunda cuestión a tener en cuenta.

Si la imagen está en la parroquia es porque el vecino que la encargó, dejó escrito en su testamento que tras su fallecimiento sería cedida a la iglesia para facilitar su uso devocional. Sus nietos son los actuales propietarios, que mantienen esa cesión por voluntad de su abuelo y por la importancia que la imagen tiene para Nules.

Si la situación ha generado cierto malestar es porque la familia propietaria tuvo conocimiento de lo sucedido cuando la imagen ya estaba en el taller de restauración. Así lo ha explicado el concejal de Tradiciones, Ramón Martínez, que en cuanto tuvo conocimiento de los hechos se interesó por garantizar la correcta conservación de un elemento identitario de la población.

Los primeros disgustados con lo sucedido han sido los miembros de la quinta, que según explican, llevan mucho tiempo trabajando en un proyecto que tenían previsto dar a conocer en breve. Restan gravedad a lo que ha pasado porque los desperfectos «son mínimos», insisten, y ya se están reparando.

Imagen de archivo de la talla de Sant Vicent Ferrer en la procesión de Nules.

Imagen de archivo de la talla de Sant Vicent Ferrer en la procesión de Nules. / MÒNICA MIRA

Con todo, el resto de fuentes consultadas opinan que tras el accidente, el problema ha sido que los propietarios no han tenido opción de intervenir en algo tan básico como escoger dónde restaurar la imagen, pese a ser los únicos con capacidad de decisión, dado que, como han confirmado, cuando se enteraron del suceso la talla ya no estaba en Nules.

Ramón Martínez asegura que el Ayuntamiento se ha comprometido con la familia a que, para cerciorarse de que el tratamiento que se le da es el adecuado y los daños no son más profundos de lo que se puede ver a simple vista, va a pedir a la restauradora que intervino la imagen de El Nazareno de la población, también obra de Giner, que la revise y confirme que está en perfecto estado.

El patrimonio de la iglesia

Para el Cronista de la Vila, lo que este accidente pone de manifiesto es que «la parroquia necesita una comisión de patrimonio, que asesore al párroco sobre la necesidad de supervisar y cuidar las imágenes y el resto del patrimonio que obra en su poder», porque «los sacerdotes van y vienen, y hace falta una continuidad en su protección».

Señala que, posiblemente, cuando se autorizó la manipulación de Sant Vicent en la parroquia, se desconocía que era de propiedad privada. Además afirma, que de existir esa comisión de expertos «lo habrían desaconsejado».

«Es imprescindible que todos tomemos conciencia de la importancia de cuidar y proteger nuestro patrimonio»

Ramón Martínez

— Concejal de Tradiciones

Ninguna de las personas consultadas responsabiliza a la quinta por lo que todos consideran un desafortunado accidente, y todos entienden que en la respuesta no hubo ninguna mala intención. Pero tanto Ramón Martínez como Joan Gavara coinciden en precisar que este caso «debe servirnos de lección».

El concejal de Tradiciones opina que «el hecho de que algo se haya hecho siempre, no significa necesariamente que sea bueno» y considera «imprescindible tomar conciencia sobre la importancia de proteger el patrimonio», que no se puede manipular sin unas mínimas medidas de seguridad.

En eso también coincide con Gavara, quien asegura que «la iglesia en Nules no tiene un patrimonio excesivo, es más bien reducido», por lo que tener un control sobre él no requiere de un gran esfuerzo, aunque para ello «la parroquia debe dejarse asesorar y en Nules hay personas muy válidas que lo harían con mucho gusto». Está convencido de que «si esa comisión de patrimonio existiera, nada de esto habría pasado».

Actuaciones «desafortunadas»

Porque el cronista añade que esta no ha sido la única actuación «desafortunada» relacionada con Sant Vicent, como consecuencia de esa falta de conocimiento y supervisión.

En una ocasión previa, se dijo que se había restaurado el guión del santo «aunque al final no fue una restauración, sino una intervención». Explica que no se tuvo en cuenta que ese elemento fue pagado y donado por dos hermanos, vecinos de Nules, que dejaron impreso su nombre tras la tela para recordarlo. La modificación incluyó la inscripción del nombre de todos los que la habían sufragado, por encima del de los donantes. «Deberían haber respetado la obra original y haber hecho un guión nuevo», opina el Cronista.

Años después, se decidió dorar la peana procesional, pero «también pintaron de dorado la nube sobre la que reposa la imagen, que originalmente era de plata corlada», esas intervenciones, desde de un punto de vista artístico «no se pueden hacer» y por ello insiste en que resulta imprescindible que exista una supervisión de manos de expertos.

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