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Lara Urquizu, la joven castellonense seleccionada entre 10.000 alumnos por Amancio Ortega: “Estoy en shock”

La alumna del IES Ramón Cid de Benicarló cursará primero de Bachiller en Canadá tras ser seleccionada por la prestigiosa fundación: "Si no fuera por la beca no lo podría hacer"

Imagen de la joven de Benicarló, que tras concluir sus estudios de bachillerato quiere cursar Derecho.

Imagen de la joven de Benicarló, que tras concluir sus estudios de bachillerato quiere cursar Derecho. / Mediterráneo

Lara Urquizu Pascual estudia cuarto de la ESO en el IES Ramón Cid de Benicarló y el próximo curso hará primero de Bachillerato en Canadá gracias a una de las becas de la Fundación Amancio Ortega. Una oportunidad que, reconoce, no habría estado a su alcance sin este programa educativo que cada año permite a 450 estudiantes españoles cursar un año académico en Estados Unidos o Canadá.

“Conocí las becas por mi madre y me presenté porque el no ya lo tenía”, explica. La convocatoria reunió a cerca de 10.000 aspirantes en toda España y el proceso de selección fue largo y exigente. “Hubo un montón de papeleo, notas de cursos anteriores y luego pasamos a hacer el examen de inglés”. La confirmación llegó tras varias fases y no fue fácil de asimilar. “Nos quedamos en shock cuando vi que me la habían dado”, recuerda. A partir de ese momento, el próximo curso empezó a tomar forma: diez meses en Canadá, lejos de casa, conviviendo con una familia anfitriona y estudiando íntegramente en inglés.

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Antes de hacer las maletas, Lara participará en una convivencia formativa en Madrid. “Vamos a ir tres días todos los que hemos conseguido la beca, para recibir formación e información”, señala. Un primer contacto con el programa que marca el inicio oficial de la experiencia.

Para la joven de Benicarló, la beca supone mucho más que un logro académico. “Es un orgullo que me la hayan dado. Es una experiencia que, si no fuera por estas becas, no podría hacer”, afirma. Aunque reconoce que no será fácil estar tanto tiempo lejos de su entorno. “Estaré diez meses sin ver a la familia, pero tengo muchas ganas de ir”.

Su objetivo va más allá del aprendizaje académico. “Espero mejorar mucho el idioma, pero no quiero que sea solo una experiencia de estudios. Quiero conocer la cultura de Canadá”, subraya. La convivencia con una familia anfitriona será clave en ese proceso. “Son las familias las que te eligen, pero al estar la Fundación Amancio Ortega detrás, que lleva tantos años con este programa, sé que todo estará muy organizado y saldrá bien”.

La confianza también le llega por experiencias cercanas. “Tengo una amiga a la que ya se la dieron y está súper contenta”, comenta. Para Lara, este tipo de vivencias llegan en el momento justo. “Es una muy buena oportunidad a una buena edad. Te da confianza para lo que viene por delante y te demuestra que tienes que esforzarte para conseguir las cosas”.

Mirando al futuro, lo tiene claro. “Después de Bachillerato me gustaría estudiar Derecho. Quiero ser abogada o notaria, pero Derecho seguro”, asegura. En casa, la noticia se vivió con una mezcla de emociones. “Mi familia está toda en shock. Quieren que vaya, pero sé que se preocuparán”, reconoce. Sus amigas, mientras tanto, no esconden el orgullo. “Todas están muy contentas y dicen que quieren venir a vernos”.

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