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Lucha contra la despoblación

Un pueblo de Castellón se queda sin su única tienda: "Tenemos dos peluquerías, pero no donde comprar un kilo de arroz"

Este municipio de en torno a 190 habitantes lidia con la contradicción de que coexisten dos negocios para cortar el pelo, pero no tiene comercio para adquirir productos básicos

Panorámica de Ludiente, en una foto de archivo.

Panorámica de Ludiente, en una foto de archivo. / Turisme Comunitat Valenciana

Castellón

La despoblación, una palabra que se ha convertido, por desgracia, en el denominador común del interior de Castellón, provoca que los pueblos pequeños se conviertan en noticia por la pérdida creciente de servicios básicos cada vez con más frecuencia, desde bares, oficinas bancarias o tiendas, ya sea por la escasa rentabilidad, falta de interés privado o las muchas dificultades para que sigan a flote.

Ludiente, un municipio del Alto Mijares de en torno a 190 habitantes, lleva ya unas cuantas semanas sin tienda. Casa Pepotes, el comercio de alimentación de toda la vida, ha bajado la persiana por jubilación, como ha pasado en tantos otros establecimientos de la provincia, y ha dejado huérfano de este abastecimiento esencial al pueblo.

Desplazarse hasta Onda para comprar

Tal como desgrana el alcalde, Guillermo Manuel Llorens, lógicamente no se trataba de una tienda con una oferta excesiva de artículos, pero lo importante es que ponía a disposición productos de primera necesidad. "Servía sobre todo como apagafuegos por si a algún vecino se le acababa algo o tenía alguna urgencia. Siempre estaba ahí, y ahora ya no está", razona.

Desde entonces, los vecinos que necesitan hacer una compra no les queda otra que irse fuera y desplazarse a otro municipio, que en la mayoría de casos suele ser Onda, a una media hora en coche aproximadamente.

Contradicción curiosa

Un aspecto que llama mucho la atención es que esta ausencia de tiendas choca con la continuidad de otros negocios en el pueblo, como son dos peluquerías, que coexisten (cada una con sus horarios y particularidades) al mismo tiempo. "En cambio, no tenemos un sitio en el que poder comprar un kilo de arroz, por ejemplo", cuenta el alcalde.

Ante el cierre de este ultramarinos, el Ayuntamiento se ha dado un margen de "entre seis meses y un año" para ver si hay algún interesado desde la iniciativa privada en abrir un pequeño comercio, aunque reconoce que es "muy complicado".

Panorámica de Ludiente.

Panorámica de Ludiente. / Turisme Comunitat Valenciana

Cierre del restaurante... por unos días

Además de la pérdida de la tienda, también se da la circunstancia de que Ludiente se ha quedado sin su único bar-restaurante... aunque en este caso solo será durante unos días. Un cierre "circunstancial" que se debe a que los gestores que hasta ahora llevaban las riendas del local lo han dejado, lo que implicará una recolocación de piezas.

Las responsables de la cafetería-panadería (Panadería Flor) se trasladarán al edificio del restaurante, al estar situado en una ubicación más estratégica (a la entrada del pueblo, junto a la carretera, con mucha más visibilidad), por lo que se convertirán de ahora en adelante en las nuevas abastecedoras.

Foto de archivo del resraurante de Ludiente.

Foto de archivo del resraurante de Ludiente. / Mediterráneo

Llamamiento a las administraciones superiores

Perfectamente sabedor de que la pérdida de servicios básicos fruto de la despoblación es "un problema estructural" y "un mal endémico" que está afectando a muchos otros municipios pequeños de la provincia, el alcalde pide ayuda a las administraciones superiores. "Instituciones como la Diputación o la Generalitat deberían sentarse a estudiar este tema y trazar un plan especial de choque para intentar encontrar una solución. Es muy difícil que gente que esté al frente de un negocio en un pueblo pequeño pueda ganar el suficiente dinero para que le salga rentable. El día a día aquí es muy duro", avisa Guillermo Manuel Llorens (PSPV-PSOE).

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