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Castellón dice adiós a una tienda histórica del rock después de 33 años

El emblemático establecimiento cerrará el 31 de marzo por jubilación de sus propietarios

Interior del local, ubicado en la calle San Sebastián, donde permanecerá hasta finales de marzo.

Javier Flores

El 31 de marzo de 2026 no será un día cualquiera para los amantes de la música en el norte de la provincia de Castellón y las comarcas del sur de Tarragona. Será el día en que se cierre una puerta que durante 33 años nunca dejó de estar abierta.

La emblemática tienda Rastromusical bajará la persiana por jubilación de sus propietarios, Miguel Ángel Pedrosa y Montse Monterde, poniendo fin a una historia hecha de guitarras, amplificadores, conversaciones eternas, amistades y sueños compartidos.

Porque Rastromusical nunca fue solo una tienda. Fue un punto de encuentro, un refugio y, para muchos, el lugar donde empezó todo. Donde alguien compró su primera guitarra, donde otro encontró el pedal que buscaba desde hacía años, donde nacieron bandas, se arreglaron instrumentos y se tejieron grandes amistades que el tiempo transformó en familia.

No se trata únicamente del cierre de un comercio de Vinaròs, sino del final de una etapa que ha marcado a varias generaciones de músicos y aficionados.

La emblemática tienda de música cerrará el 31 de marzo por jubilación de sus propietarios, Miguel Ángel Pedrosa y Montse Monterde.

La emblemática tienda de música cerrará el 31 de marzo por jubilación de sus propietarios, Miguel Ángel Pedrosa y Montse Monterde. / Javier Flores

La noticia fue anunciada por sus propietarios a través de las redes sociales, con palabras que mezclan orgullo, emoción y agradecimiento: “Es con alegría y tristeza que os comunicamos que nuestra tienda cerrará sus puertas el 31 de marzo de 2026 con motivo de jubilación y después de 33 años al servicio del músico. Este logro, en los tiempos que corren, no habría sido posible sin todo vuestro apoyo. Vuestra compañía ha sido nuestra pócima mágica: clientes que se convirtieron en amigos, con los que compartimos afición y, a veces, hasta escenario… en definitiva, ¡compartiendo el rock!”

Rastromusical abrió sus puertas el 22 de noviembre de 1993, coincidiendo con el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Miguel Ángel y Montse, ambos de Barcelona y con experiencia como músicos desde finales de los 70, tomaron un tiempo antes una decisión que marcó sus vidas.

Así lo explica Miguel Ángel: “Las olimpiadas del 92 en Barcelona fueron el punto de inflexión. Cuando te das cuenta de que los precios suben como un cohete y que la vida en la ciudad se transforma en algo insostenible, es cuando decides darle otro rumbo a tu vida, rompiendo con todo, y empezando de cero. Vinaròs era una muy buena opción para empezar, buscábamos un pueblo que estuviese entre dos grandes ciudades, como València y Barcelona, para no desvincularse del todo, por motivos familiares y de distancia. Nos enamoramos de Vinaròs, y aún lo estamos. Y una vez establecidos aquí, nos dimos cuenta de que no había una tienda de música especializada”.

Desde entonces, no dejaron ni un minuto de buscar el mejor servicio para el músico moderno, tanto en la selección de marcas como en el ámbito de la reparación y el asesoramiento especializado.

Fachada del establecimiento actual.

Fachada del establecimiento actual. / Javier Flores

Evolucionando entre generaciones

La tienda comenzó su andadura en la calle Santos Médicos, número 17, y desde 2007 se ubicó en la calle San Sebastián, número 1, donde permanecerá hasta finales de marzo.

Desde sus inicios, Rastromusical se convirtió en un espacio vivo. Un lugar donde no solo se compraban guitarras, bajos o amplificadores, sino donde se compartían charlas interminables, recomendaciones, proyectos y sueños. Donde se improvisaban ensayos, se gestaban bandas y se forjaban amistades que, con el tiempo, acabaron siendo familia. “Eso es sin duda la compensación a nuestro esfuerzo y el premio a nuestra premisa. A veces se nos ponen los pelos de punta cuando echamos la mirada atrás, y recordamos aquel niño que venía a la tienda con 14 años, y que hoy es un amigo con el que vamos a ver conciertos, e incluso compartimos escenarios. Es lo más bonito que te puede dar la vida. Tenemos muchos ejemplos, incluso algunos de esos chicos y chicas son hoy profes de guitarra e incluso grandes músicos, otros siguen tocando en grupos o son promotores de festivales de Rock”, señala Miguel Ángel.

"Somos músicos, y por lo tanto vivimos lo que viven nuestros clientes"

Dificultades

Como han recordado sus propietarios en su despedida, durante estas más de tres décadas, el mundo no dejó de sacudir los cimientos del pequeño comercio y de la cultura musical: crisis económicas, cambios tecnológicos, la llegada de internet, el euro, atentados, guerras y una pandemia global. Cada golpe parecía definitivo, pero Rastromusical resistió. Lo hizo con esfuerzo, capacidad de adaptación y una idea clara: estar siempre al lado del músico, incluso cuando todo parecía jugar en contra.

La tienda comenzó su andadura en la calle Santos Médicos.

La tienda comenzó su andadura en la calle Santos Médicos. / Javier Flores

La clave del éxito

En cuanto a la clave del éxito de la tienda, Migueñ Ángel explica que son varias, pero destaca como la más importante que “somos músicos, y por lo tanto vivimos lo que viven nuestros clientes”. En este sentido, señala que “yo mismo he formado parte de varios grupos desde que la tienda se inauguró, como por ejemplo: “The Peerse” trío de Blues en el que yo era el baterista, “ComalcOOL“, grupo de Rock vintage, en el que era guitarrista y cantante, y con el que aparecimos en el programa de Buenafuente en la Sexta, además de haber sido muy bien considerados en la prensa especializada española, apareciendo incluso en un especial de los mejores grupos del Rock nacional en 2014”.

Actualmente, toca con “BoutiQue Rock Band”, donde experimentan con el Rock francés y la canción francesa de los años 60 y 70. “Todo esto ha hecho que nuestros clientes se sientan identificados y arropados con nuestra tienda, al verse reflejados y sabiendo que siempre hemos estado en su lado del mostrador. Además, el conocimiento del mercado y el taller de reparaciones han sido también claves, ya que nosotros mismos hemos necesitado de nuestros propios servicios. No concebimos una tienda como la nuestra llevada por alguien que no sea músico”, indica.

Una anécdota muy especial

Treinta y tres años dan para mucho, y en la tienda se han vivido situaciones y anécdotas de todo tipo, pero hubo una muy especial, que siempre recordarán. “Entre la clientela de los primeros años, corría el rumor de que cuando nuestra tienda no existía, los músicos estaban muy perdidos y el acceso a la información era muy difícil, ya que internet no existía. Así que según nos contaban, un chico quiso comprarse su primera guitarra eléctrica, y fue a la ciudad a adquirirla. Nadie le asesoró, y cuando llegó a casa, quiso enchufarla, pero el orificio de la guitarra era muy pequeño, ya que solo cabía una clavija llamada “Jack”. Este chico interpretó que debía de ser porque en EEUU eso sería normal, pero que aquí en España los enchufes tenían otra forma, así que fue a la ferretería, y compró un cable de corriente, puso un enchufe en un extremo del cable y un Jack en el otro extremo. ¡Imaginaos el resultado! Si la melena la llevaba lisa, de repente se le puso el pelo a lo Afro y la guitarra saltó por los aires. Nunca supimos si se había electrocutado, así que todo era un misterio para nosotros. El caso es que esta historia acabó siendo una leyenda urbana. Pasaron unos años, y un día aparece un hombre, con pinta de rockero, trajo su bajo a reparar, un precioso Fender Jazzbass, del año 60, una auténtica joya muy cotizada hoy en día. Nosotros, por la edad del hombre y por el modelo del bajo, le preguntamos si llevaba tiempo tocando, a lo que contestó que sí, que empezó muy joven con la guitarra… Nuestros ojos de repente se iluminaron y le volvimos a preguntar: ¿Tú no serás…? A lo que contestó con una voz rotunda: “¡Sí, yo soy el de la leyenda urbana!” – Siempre lo recordamos, desde ese día siempre ha sido un cliente fiel, una magnifica persona, y cuando ya por fin oímos con sus propias palabras lo que para nosotros hasta ese día era una leyenda, pudimos descansar nuestra imaginación, ya que su historia real fue aún más increíble y gracias a Dios estaba vivo”, explica Miguel Ángel.

El arraigo de la cultura rock

Sin embargo, los propietarios de Rastromusical no ocultan cierta tristeza al mirar atrás y constatar que la música en directo y la cultura rock nunca llegaron a arraigar con fuerza en el municipio. No hubo clubes estables, ni locales de ensayo subvencionados, ni un auditorio a la altura de la escena local. Aun así, durante más de 30 años, hubo algo que sí existió: una tienda que creyó en la música y en quienes la hacen.

“Lamentamos mucho que la cultura del rock y de la música en directo no esté más arraigada en nuestro municipio. Es triste que durante tantos años no hayamos podido ver ni tan siquiera el nacimiento de un club de música en directo, unos locales de ensayo subvencionados por el ayuntamiento o un auditorio en condiciones. Pero, por lo menos, una de las mejores tiendas de la comarca sí la ha habido, y todo ha sido gracias a vosotr@s”, señalan.

Como cierre simbólico a esta etapa, Rastromusical ha lanzado unas camisetas conmemorativas, diseñadas por Zelu, de Pistacho Studio y miembro del grupo Palo Domado, y serigrafiadas por Óscar “Move”, de Movectors. Las camisetas ya están disponibles en la tienda a precio de coste, como gesto de agradecimiento a todas las personas que han acompañado el proyecto durante tantos años.

Como cierre simbólico a esta etapa, Rastromusical ha lanzado unas camisetas conmemorativas.

Como cierre simbólico a esta etapa, Rastromusical ha lanzado unas camisetas conmemorativas. / Javier Flores

“Lo más bonito que nos ha pasado es saber que la cultura del rock sigue ahí, aunque sin apoyos, ¡pero sigue! Somos muy felices de ver que con nuestra tienda nacieron grupos, otros se consolidaron, otros se disolvieron, otros siguen en activo y otros se están formando ahora con gente nueva y extremadamente joven. Todos, absolutamente todos, formarán parte de nuestra memoria”, concluyen.

Un negocio aún viable

Rastromusical se despide, y no lo hace por falta de viabilidad del negocio. “Ya vamos de cara a la liquidación, porque damos por hecho que un traspaso no va a ser posible. Llevar un negocio como este no está al alcance de cualquiera. No solo es un problema económico, sino que hay que vivirlo. Además de los problemas que ya supone ser autónomo, tienes que ser músico, conocer el mercado al dedillo, saber lo que tienes entre manos a nivel de reparaciones, de ajustes y mantenimiento del instrumento, debes saber luchar tus descuentos con tus distribuidores y escoger muy bien las marcas con las que trabajas, ya que no todas son factibles, y así, un largo etc. interminable que además, incluye el trabajo tedioso de oficina que lleva Montse de forma magistral, más el mantenimiento de la web y gestión de envíos de las compras por internet a España y resto de Europa. La pena es no tener a nadie que pueda seguir con un negocio que va solo y que ya tiene un buen nombre, no hay más que ver las valoraciones de “Google” y del portal “Reverb”, señala Miguel Ángel.

"Vuestra compañía ha sido nuestra pócima mágica: clientes que se convirtieron en amigos, con los que compartimos afición y, a veces, hasta escenario… en definitiva, ¡compartiendo el rock!”

Clientes agradecidos

Las reacciones al cierre de la tienda no se han hecho esperar. Sus clientes se han volcado dando las gracias a Rastromusical con despedidas llenas de recuerdos de la tienda y con sus propietarios, haciendo hincapié en su profesionalidad y amabilidad y les han dedicado a sus frases como “siempre estaréis en el corazón de los músicos de estas tierras”, “hemos disfrutado y nos habéis hecho disfrutar”, “un placer haber formado parte de este viaje”, “sois un ejemplo vivo de resistencia y , por desgracia para todos, sois insustituibles”, “se os echará de menos, porque no solo ha sido una tienda de música, sino una segunda casa para los músicos de la comarca”, o “ha sido mi sitio predilecto para charlar de música y sois parte importantísima de mi vida”, entre muchas otras dedicatorias.

Rastromusical se recordará porque deja algo que no se puede cerrar bajando una persiana: recuerdos, canciones, historias y una comunidad que compartió —y seguirá compartiendo— rock.

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