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La imagen de Sant Vicent vuelve a Nules sin reparar y ya se prepara una restauración integral

El Ayuntamiento garantiza que el 13 de abril «la talla saldrá en procesión, como es tradición en su fiesta» con los daños principales subsanados

La imagen de Sant Vicent, obra de Enrique Giner, ya está en un taller de restauración autorizado por la familia propietaria.

La imagen de Sant Vicent, obra de Enrique Giner, ya está en un taller de restauración autorizado por la familia propietaria. / MÒNICA MIRA

Nules

La imagen de Sant Vicent que esculpió Enrique Giner por encargo de una familia de Nules ya está en casa. Para ser más exactos, se encuentra en un taller de restauración, donde ha acabado un inesperado (y algo surrealista) viaje de ida y vuelta a Alicante, tras sufrir un accidente durante una manipulación para hacerle, según explicaron los implicados, unas fotografías.

Surrealista porque la talla, datada en los años 40 del siglo pasado, ha sido devuelta sin restaurar, pese a que el motivo de que saliera del municipio fue, supuestamente, reparar los daños ocasionados por los golpes recibidos al vencer el peso cuando la movían de su hornacina, en la iglesia parroquial.

Aunque lo más llamativo es que sí que se ha hecho una intervención, pero no donde se golpeó y fisuró, sino en la nube que la sustenta, en la parte inferior de la obra, que nada tiene que ver con los desperfectos provocados por el accidente.

Este periódico, con la autorización de la familia propietaria, ha podido visitar el taller donde se encuentra la imagen, al frente del cual está la restauradora de la Vilavella, Inma Traver, y ha podido comprobar cuáles son los desperfectos.

Lo primero que llama la atención es, precisamente, la mencionada nube, que ha sido lijada prácticamente en su totalidad. Como ya explicó a 'Mediterráneo' el Cronista Oficial de la Vila, Joan Gavara, el Sant Vicent de Enrique Giner ha sido sometido a lo largo del tiempo a una serie de intervenciones «desafortunadas» y señalaba ese elemento como ejemplo.

Si bien el autor de ese trabajo concreto ha defendido la legitimidad de su labor, realizada con «pan de oro» para «mejorar lo que había», los restauradores consultados han incidido en que «solo hay que ver una imagen original de la obra de Giner para entender dónde está el error, no se trata de mejorar o no lo que se hizo, sino de conservarlo, respetando la técnica y los materiales que utilizó el autor».

Recuerdan, además, que todas las obras de arte, como es el caso, «están sujetas a derechos de autor, que deben respetarse de manera rigurosa» y según ha confirmado este periódico, ninguna de las mencionadas intervenciones se notificaron a los propietarios de esos derechos, la familia de Giner; ni a los propietarios de la imagen. En cualquier caso, fue por desconocimiento de la existencia de esas obligaciones y no por mala fe, según precisan las mismas fuentes.

Intervención inesperada

La sorpresa general a la llegada de la imagen a Nules después de algo más de una semana en un taller de restauración, que fue donde la llevaron según se explicó, fue comprobar que se había lijado la nube para eliminar todo el dorado, pero no se habían reparado los desperfectos del accidente.

En la espalda de la talla se identifican a simple vista «daños estructurales», como evidencian varias grietas en horizontal y vertical, y «pérdida de material». Se sospecha que puedan coincidir con una cápsula creada por Enrique Giner para colocar un pergamino en el que se identifica a las personas que encargaron la imagen y que años después cedieron (que no donaron) a la iglesia parroquial para el uso de la población en la festividad de Sant Vicent. La existencia de ese pergamino ha sido confirmada por la familia.

El primer estudio sobre el estado de la talla de Sant Vicent ha sido realizado con luz ultravioleta.

El primer estudio sobre el estado de la talla de Sant Vicent ha sido realizado con luz ultravioleta. / MÒNICA MIRA

Más allá de estos daños, a simple vista se puede comprobar la necesidad de una restauración integral de la talla. Tras un primer análisis con luz ultravioleta, se ven numerosas intervenciones menores (principalmente pintura) para tapar pequeñas grietas o reparar zonas deterioradas, «que tampoco se hicieron de manera adecuada». Además, la imagen «necesita una limpieza a fondo», confirma la restauradora, algo habitual en este tipo de elementos procesionales por el paso del tiempo y la manipulación.

Implicación municipal

El concejal de Tradiciones, Ramón Martínez, que desde el primer momento se ha interesado por el estado del Sant Vicent, pese a que el consistorio no tiene ninguna responsabilidad sobre la imagen, y por solucionar las consecuencias de esta accidente «de la mejor manera posible para todos», asegura que el Ayuntamiento se encargará de garantizar esa restauración, «que se hará por fases».

La primera y más urgente, será la reparación de los daños más graves, en la espalda y la nube. «El día 13 de abril, cuando saldrá en procesión, la gente no apreciará ningún defecto», asegura Martínez, quien a su vez avanza que la restauración se retomará después de esa fecha, «para que recupere, con la mayor fidelidad posible, el aspecto que le dio Enrique Giner».

La luz ultravioleta evidencia múltiples intervenciones y reparaciones que se han realizado sin las técnicas de restauración adecuadas.

La luz ultravioleta evidencia múltiples intervenciones y reparaciones que se han realizado sin las técnicas de restauración adecuadas. / MÒNICA MIRA

El concejal incide en que lo que ha pasado «debe servir para aprender y para que tomemos conciencia de la importancia que tiene el cuidado y el respeto de nuestro patrimonio».

Con Sant Vicent en el taller de restauración, la familia quiere dar por zanjado este desafortunado episodio, aunque no sin antes hacer un llamamiento general por el cuidado de la imagen, en cuestiones tan básicas como que para bajarlo de la hornacina para sacarlo en procesión «no se utilice una simple escalera, sino un andamio«, como de hecho ya hacen otras asociaciones o cofradías de Nules con sus imágenes.

Todas las partes implicadas coinciden en reconocer que lo sucedido ha sido un lamentable accidente y una reacción que no se ha gestionado de la mejor manera, aunque «sin mala intención». Dicho lo cual, Ayuntamiento y familia remarcan que, con la solución en marcha, la experiencia debe servir para que algo así no vuelva a pasar, además de «para darle al patrimonio de todos el valor que tiene y se merece».

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