De bajo comercial a cuatro minipisos: la obra que pone en pie de guerra a un edificio de Burriana
Los vecinos aseguran que las obras en un edificio de la calle Almesías comenzaron antes de contar con licencia y vulneran los estatutos de la finca, que prohíben el uso residencial del local

Vecinos de Burriana denuncian la construcción de minipisos en un bajo sin permiso de la comunidad. / Isabel Calpe
La proliferación de minipisos en bajos comerciales está generando un creciente malestar vecinal en distintos puntos de la provincia. Lo que comenzó como una solución habitacional puntual se ha convertido en un foco de conflicto por ruidos, sobreocupación, falta de ventilación y dudas sobre su legalidad. Casos como el de los 15 minipisos en un local comercial del Raval Universitari de Castelló, que ya “levantaron ampollas” entre los residentes, reflejan una problemática que se repite y que vuelve a aflorar ahora en Burriana.
Vecinos del edificio situado en la calle Almesías número 5 de Burriana han denunciado la transformación del bajo del inmueble en varios minipisos "sin que la comunidad haya sido informada ni haya dado su consentimiento". Las obras, que comenzaron el pasado mes de octubre, afectan a un local de unos 140 m2 ubicado en un bloque de doce viviendas y están generando problemas de ruido, seguridad y convivencia, según relatan los residentes.
Los vecinos aseguran que tuvieron conocimiento de las obras cuando ya habían comenzado. “Un día llegaron y se pusieron a picar sin avisar, nadie nos comunicó que aquí se iban a hacer viviendas”, explican. Según indican, la licencia municipal figura como concedida en noviembre, un mes después del inicio de los trabajos, pero “empezaron antes de tener permiso”, sostienen.
Uno de los principales puntos de conflicto es el uso del local. Los estatutos de la finca establecen que el bajo solo puede destinarse a uso comercial, pero no a viviendas. “Aquí no pueden hacerse pisos porque los estatutos son claros”, remarcan los afectados, que insisten en que la comunidad nunca autorizó el cambio de uso ni las obras. “Un representante de la empresa vino a una reunión con los vecinos y dijo que como el fin es un alquiler de casas, eso es un negocio y no es verdad”, inciden.
Inicialmente, los promotores hablaron de dos viviendas, después de tres, pero los vecinos aseguran que actualmente se aprecian hasta cuatro accesos independientes. “Ni siquiera sabemos cuántos minipisos están haciendo realmente”, señalan. El edificio, recalcan, está dimensionado para doce viviendas y temen que el aumento de residentes acabe afectando a las instalaciones comunes y a la estructura del inmueble.

Los vecinos también denuncian actuaciones en elementos comunes sin autorización, como la apertura de nuevas puertas en la fachada y daños como una gran grieta. / Isabel Calpe
Denuncian molestias constantes
Las molestias por ruido son constantes. “A las ocho de la mañana ya están trabajando y el ruido retumba en todo el edificio”, explican. La situación es especialmente complicada para algunos vecinos que trabajan de noche y necesitan descansar durante el día.
También denuncian actuaciones en elementos comunes sin autorización, como la apertura de nuevas puertas en la fachada, daños como una gran grieta, así como la falta de medidas de seguridad en la vía pública. “No hay vallas, ni señalización, ni contenedores, están picando a pie de calle y puede caer una piedra a cualquiera”, advierten.
Otra de las preocupaciones es el uso de suministros. El local llevaba años cerrado y no disponía de agua ni electricidad. “No sabemos de dónde están sacando la luz o el agua”, indican, temiendo posibles enganches a instalaciones comunitarias.
Los vecinos han acudido al Ayuntamiento en busca de explicaciones, pero se sienten desatendidos. “Nos dicen que si el proyecto cumple a nivel técnico lo aprueban, pero nadie tiene en cuenta los estatutos de la finca”, lamentan. La comunidad ha presentado escritos y reclama una inspección que aclare si las obras se ajustan a la legalidad.
“Nos sentimos completamente abandonados, es como si aquí cada uno pudiera hacer lo que quisiera”, concluyen, al tiempo que piden mayor control para evitar que este tipo de situaciones se repitan en Burriana.
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