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Medio Ambiente

El declive de una marjal de Castellón: Un santuario de biodiversidad que agoniza por falta de agua

Ecologistas en Acción alerta sobre «la degradación crítica» de un espacio integrado en la Red Natura 2000

Finca del Pou en la marjal de Nules.

Finca del Pou en la marjal de Nules. / ECOLOGISTES EN ACCIÓ

Nules

El 2 de febrero se celebra el Día Mundial de las Zonas Húmedas y desde Ecologistas en Acción han aprovachado la conmemoración para alertar sobre «la degradación crítica» en la que se encuentra una conocida marjal de la provincia de Castellón.

Este espacio, integrado en la Red Natura 2000 «agoniza por la falta de agua». Así lo denuncian la organización conservacionista, que expone que su estado de conservación no se corresponde con «su alto valor ecológico».

Se refieren a la marjal de Nules, un humedal que «enfrenta una crisis hídrica severa y un abandono administrativo que amenaza con hacer desparecer uno de los últimos reductos de biodiversidad del litoral castellonense», aseveran desde EA.

La denuncia la han trasladado a la Conselleria de Medio Ambiente el Grup d'Estudi i protecció dels Rapinyaires (GER-EA) y Arquet-EA de la Vall d'Uixó, que advierten de que «la ausencia de una lámina de agua permanente ha transformado el paisaje en un entorno fragmentado».

Pese a ese estado de degradación, según detallan, en ese entorno natural «sobreviven especies emblemáticas», como los galápagos europeo y leproso, localizados en los cauces residuales» que todavía se pueden encontrar en la zona; o el aguilucho lagunero occidental, especie en peligro de extinción, que a pesar de la presión humana «mantiene dos parejas nidificantes anuales».

La mencionada rapaz ha sido avistada en la finca del Pou, en el límite entre las playas de Nules y Moncofa, una zona sobre cuya desecación continuada presentó denuncia otra agrupación ecologista, Gecen, y la Fiscalía de Castellón abrió diligencias en el 2022.

La importancia de su ubicación

La importancia de la marjal de Nules, además de por sus características particulares, tiene que ver con su ubicación geográfica, que la convierte en «punto vital de descanso y alimentación en los pasos migratorios», explican desde GER-EA y L'Arquet-EA.

En las distintas campañas de vigilancia de este entorno se han visto ejemplares de sisón, cigüeñas blancsa y negras, grullas europeas, águilas pescadoras y calzadas. Una biodiversidad que «se dispara en invierno», aeguran, con presencia acreditada de aguiluchos laguneros, esmerejones, elanios azules, búhos campestres y cernícalos. Además, su cercanía al mar, propicia la presencia de ejemplares de chortilejo patinegro, chorlitos y cigüeñas, a parte de gaviotas de Audouin.

Toda esa riqueza biológica se ve amenazada por «la desecación forzada, la contaminación, la destrucción del hábitat y la presión cinegética», advierten las organizaciones conservacionistas, desde donde afirman que «el voluntariado ambiental es el único que hoy trabajo por la zona».

Ante este panorama, exigen «la puesta en marcha de los planes de restauración que marca la ley» y para visibilizar la problemática, han organizado una jornada reivindicativa que se desarrollará el domingo, 8 de febrero, a las 10.00 horas en la finca del Pou. Aseguran que la celebración «no es un festejo, sino un grito de auxilio».

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