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Medio Ambiente

'Las manos de Lluís' plantan cara al plástico en Castellón

La iniciativa ciudadana moviliza voluntarios para limpiar barrancos y frenar la llegada de residuos al mar, con acciones ya en marcha en distintos municipios de la provincia

'Las manos de Lluís' plantan cara al plástico en Castellón

Benicàssim

Hay gestos pequeños que, cuando se repiten muchas veces y se contagian, acaban convirtiéndose en algo grande. De ahí nace Las manos de Lluís, un movimiento ciudadano impulsado desde lo más personal y que ha empezado a dejar huella —literal— en el territorio más cercano.

Lluís es masajista. Trabaja cada día con sus manos. Y este año ha decidido que esas mismas manos, además de aliviar dolores, sirvan también para retirar del entorno natural todo el plástico posible, empezando por su pueblo y extendiéndose, poco a poco, por la provincia de Castellón. Sin siglas, sin discursos políticos y sin señalar a nadie. Solo acción directa, constancia y muchas manos sumando.

La primera quedada tuvo lugar el pasado sábado en Benicàssim, en un tramo del barranco de Farja que suele quedar fuera de los planes de limpieza habituales. El motivo no es la falta de voluntad, sino un entramado administrativo que deja estos espacios en tierra de nadie, al formar parte del cauce y depender de competencias supramunicipales. El resultado es que, durante años, nadie actúa… y la basura se acumula.

En apenas una mañana, una treintena de personas recogieron entre 30 y 40 bolsas repletas de residuos. Plásticos de todo tipo, botellas, latas, tapones, vallas, pilones y, sobre todo, un elemento recurrente y preocupante: toallitas húmedas que llegan al barranco a través de los desagües y acaban, cuando llueve con intensidad, directamente en el mar.

Evite que termine en el mar

La intervención tiene un objetivo claro: prevenir. Evitar que, en episodios de lluvias intensas o danas —cada vez más frecuentes—, todo ese material acabe arrastrado hasta la costa. Limpiar el barranco hoy es proteger el litoral mañana.

El proyecto no se queda en una acción puntual. La idea de Lluís es organizar quedadas todos los fines de semana en municipios distintos, para mantener la motivación y ampliar el impacto. En la hoja de ruta inmediata figuran Vila-real, Orpesa, Castelló y el Grau, con la intención de regresar periódicamente a cada localidad, aproximadamente una vez al mes.

El planteamiento es sencillo y eficaz: quedadas en fin de semana, preferiblemente los domingos por su mayor capacidad de convocatoria, y grupos diferenciados para recoger y separar residuos, especialmente plástico y vidrio, facilitando así su correcto reciclaje. Por ahora, el material ha salido del bolsillo del propio impulsor, aunque algunos ayuntamientos ya han mostrado su disposición a colaborar, sobre todo en la parte logística y de difusión.

Y ese es, precisamente, el punto clave. La difusión. Cuantas más personas conozcan la iniciativa, más manos se sumarán.

El germen del movimiento nació en redes sociales, como un reto personal ligado a su marca: recoger colillas o plásticos en función del número de seguidores. Pero el experimento creció solo. Lluís dejó de contar cifras y empezó a recoger todos los días, sin cámaras ni recompensas. Lo que iba a ser una acción puntual se ha convertido en un movimiento real, constante y profundamente humano.

La meta es ambiciosa, pero clara: limpiar todo lo que se pueda de la provincia de Castellón antes de que acabe 2027. Y si algún municipio más lejano quiere sumarse, no hay fronteras.

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