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Benicàssim licita el nuevo socorrismo con torretas solares y refuerzo del baño adaptado

El contrato, de cinco años y 4,3 millones de euros, sustituye las sillas elevadas por 16 torretas, amplía los puntos accesibles y moderniza el servicio en todas las playas

Un socorrista vigilando en la playa l'Almadrava durante la temporada con el servicio activo.

Un socorrista vigilando en la playa l'Almadrava durante la temporada con el servicio activo. / Eva Bellido

Benicàssim

Benicàssim licita el nuevo contrato de vigilancia, salvamento, socorrismo y baño asistido de sus playas introduciendo cambios importantes respecto al servicio que se venía prestando hasta ahora, especialmente en infraestructuras, accesibilidad y estabilidad del dispositivo. El contrato tendrá una duración de cinco años, de 2026 a 2030, con un presupuesto anual de 867.143,22 euros (IVA incluido) y un importe global que alcanza los 4,33 millones de euros.

La novedad más visible frente al contrato anterior es la renovación completa de los elementos de vigilancia. Las tradicionales sillas elevadas desaparecen y son sustituidas por 16 torretas de vigilancia de madera, elevadas más de dos metros sobre la arena, con visión panorámica de 360 grados y alimentación mediante placas solares. Este cambio mejora la capacidad de observación, refuerza la seguridad y moderniza la imagen del servicio en el litoral.

El nuevo contrato consolida además la apuesta por un turismo accesible, reforzando de forma clara el baño adaptado. Aunque Benicàssim ya contaba con este servicio, el pliego garantiza ahora cinco puntos de baño asistido, uno en cada playa, con atención los siete días de la semana, en horario de mañana y tarde, durante toda la temporada estival, del 15 de junio al 30 de septiembre. Este despliegue diario supone un salto cualitativo para las personas con movilidad reducida y sus acompañantes.

Otra de las mejoras destacadas es la modernización de los puestos de socorrismo, con siete módulos renovados, dotados de aire acondicionado, aseo propio, espacios diferenciados de atención y descanso y equipamiento sanitario completo, incluyendo desfibriladores y material de emergencia, en línea con los estándares exigidos para certificaciones de calidad en playas.

Más de una treintena de profesionales

El dispositivo humano y técnico también se refuerza. En los meses de máxima afluencia, el servicio contará con más de una treintena de profesionales, entre socorristas, personal de baño asistido, patrones de motos acuáticas y un jefe de playas. A ello se suman tres motos acuáticas de rescate, una red de radiocomunicaciones entre todos los puestos y un sistema fijo de megafonía con al menos diez postes repartidos por el litoral para informar del estado del mar y de posibles incidencias.

Frente a contratos más cortos del pasado, la duración de cinco años permite una mejor planificación a medio plazo, facilitando inversiones en equipamiento, formación y tecnología.

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