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Efectos del temporal

Una semana sin piscina en Nules, como mínimo, por los daños provocados por el viento

El pasado miércoles, cuando el municipio registró rachas de hasta 122 km/h, voló una parte de la cubierta

Estado en el que quedó la cubierta de la piscina municipal de Nules tras el vendaval del miércoles 11 de febrero.

Estado en el que quedó la cubierta de la piscina municipal de Nules tras el vendaval del miércoles 11 de febrero. / MÒNICA MIRA

Nules

La piscina cubierta de Nules permanecerá una semana cerrada, en principio, como consecuencia de los desperfectos ocasionados por los temporales de viento que azotaron el municipio, en especial el miércoles 11 de febrero, cuando la localidad registró rachas máximas de hasta 122 km/h.

El impacto del vendaval fue mayor en la población el miércoles que el sábado 14 de febrero, cuando se decretó la alerta roja para toda la provincia. Durante la tarde noche de ese día, se registraron numerosos desperfectos, entre los que se incluyó el que afectó a la piscina.

Coincidiendo con las alertas meteorológicas del fin de semana, el Ayuntamiento decretó el cierre de todas las instalaciones municipales, incluidas la piscina y el Estadio Antonio Pérez Balada, ubicado justo al lado, aunque previamente, desde el mismo miércoles, ya se había suspendió la actividad deportiva en el campo de fútbol de manera preventiva, por el riesgo que suponían los desperfectos en la cubierta de la piscina por el peligro de que hubiera nuevos desprendimientos.

Este lunes, el consistorio señaló que no iban a reabrir la piscina para valorar los daños y, finalmente, se ha decidido mantenerla sin actividad durante toda la semana.

"Ha afectado a menos de la mitad de la cubierta"

El concejal de Deportes, Gabriel Torres, explica que tras inspeccionar la zona afectada, han comprobado que la incidencia «ha afectado a menos de la mitad de la cubierta», por lo que se va a proceder a asegurar las partes «donde la chapa está medio suelta» y que pudieran verse afectadas por nuevos temporales de viento.

A partir de ahí, «gestionaremos la reparación con el seguro y valoraremos si es necesario hacer una actuación más integral», es decir, si solo hace falta actuar donde ha volado la cubierta o es recomendable cambiarla toda.

Sobre cuál es la situación actual y cómo está afectando a la piscina la pérdida de esa parte de su cobertura, Torres describe que la cubierta «tiene un doble techo, en la primera capa no hay ningún problema, pero en la zona más cercana al campo de fútbol 8, en un rincón, sí que parece que haya más afección y si lloviera podría producirse alguna filtración», aunque la parte más interna, insiste, «está bien».

Eso significa que, hoy por hoy, no hay afección dentro de la instalación, pero por seguridad, el Ayuntamiento considera más adecuado que esté cerrada hasta que la cubierta esté asegurada por completo.

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