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Mensaje dedicado de León XIV

Sorpresa a un sacristán de Castellón por su 80 cumpleaños: hasta el Papa lo ha felicitado

Francisco Esbrí Roselló fue nombrado sacristán en 1993 y desde entonces ha sido un pilar fundamental para los párrocos y la feligresía de su pueblo

Francisco Escbrí Roselló, Paco, sacristán de la Vilavella desde hace más de 30 años.

Francisco Escbrí Roselló, Paco, sacristán de la Vilavella desde hace más de 30 años. / MEDITERRÁNEO

La Vilavella

Paco difícilmente olvidará su 80 cumpleaños. No todo el mundo recibe el cariño de todo un pueblo y la felicitación del mismísimo Papa en su natalicio, pero esa fue la sorpresa que le tenían reservada sus vecinos. Y todo tiene que ver con la función que ha venido desempeñando durante más de treinta años en la parroquia de la Vilavella.

Francisco Esbrí Roselló, que es el nombre completo del protagonista de esta historia, fue nombrado sacristán de la Sagrada Familia de su pueblo el día de la Inmaculada Concepción del año 1993. Desde entonces, buena parte de su vida ha estado vinculado directa y activamente con la iglesia.

Dice el actual párroco del municipio, mosén José Manuel Beltrán, que Paco «hace una labor muy importante» no solo en la parroquia, porque de alguna manera se ha convertido en la salvaguarda de las tradiciones de la población vinculadas con la devoción cristiana.

Mosén José Manuel llegó a la Vilavella hace un año, y asegura que «para mí es un gran apoyo», porque «uno llega un poco perdido, cada pueblo tiene sus costumbres y tradiciones», y él encontró en Paco a una persona «que se desvive por la parroquia, desde su sencillez, pone mucho corazón».

Paco, el sacristán de la Vilavella, muestra la bendición apostólica que le regalaron con motivo de su 80 cumpleaños.

Paco, el sacristán de la Vilavella, muestra la bendición apostólica que le regalaron con motivo de su 80 cumpleaños. / MEDITERRÁNEO

Un agradecimiento a la altura de su dedicación

Cuando supo que en el 2026 iba a cumplir 80 años, «una cifra redonda», pensó que merecía un agradecimiento por toda esa dedicación. El aniversario se celebró con una misa de acción de gracias el 12 de febrero, el día exacto de su nacimiento, pero el pasado domingo le prepararon otra celebración que no esperaba.

El párroco había movido algunos hilos para darle relevancia a la efeméride, más allá del siempre emotivo reconocimiento público, que lo tenía garantizado, en el que participaron los vecinos. Solicitó a la Santa Sede una bendición apostólica para Paco, que llegó firmada por el cardenal Konrad Krajewski, y que le fue entregada en la misa matinal del domingo, «que es cuando hay más gente».

Los primeros pasos en la vida de Paco no fueron fáciles, lo que marcó su juventud y su llegada a la madurez. En el 93, el entonces párroco, Don Juan, le propuso ser sacristán, porque «siempre había sentido la llamada del servicio a Nuestro Señor», detalla mosen José Manuel Beltrán. Desde ese día, ha desempeñado sus funciones con compromiso y, sobre todo, «mucho cariño por los enfermos, siempre dice que son el corazón de la parroquia».

Además de tocar las campanas, de ayudar en la organización de las eucaristías, de recordar cuándo son las novenas, de preocuparse porque no falten las velas para la candelaria... y un sin fin de detalles más que nunca se le escapan, demuestra un celo especial en tener al párroco al día del estado de salud de los feligreses «y por propia voluntad, él solo va a visitar a las personas enfermas».

En la Vilavella, Paco «es una institución», con su imagen icónica e inconfundible, «siempre con su caliqueño». Durante su intervención tras el homenaje que le dispensaron, incidió en el carácter devocional de su misión y aseguró que su destino y el tiempo que seguirá dedicándole a la parroquia están en manos de Dios. Él seguirá siendo el sacristán de su pueblo mientras esa sea la voluntad divina.

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