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Con 24 años, crea su propia marca y exporta al año desde Castellón 10.000 pares de alpargatas y zapatillas

Su nombre es Pablo Arnau y con MyBarks se ha convertido en la tercera generación de una misma familia dedicada al sector del calzado

Pablo Arnau está detrás de la marca de calzado MyBarks, una combinación de tradición y valores mediterráneos.

Instagram / @mybarks_

La Vall d'Uixó

Hablar de una empresa de calzado en la Vall d'Uixó parece un hecho poco novedoso, porque esta ciudad tiene una historia vinculada a ese sector sobradamente conocida, pero si se hace referencia a un joven que con 24 años ha conseguido crear su propia marca y exportar al año cerca de 10.000 pares de alpargatas y zapatillas, la cosa cambia.

Él es Pablo Arnau y con MyBarks se ha convertido en la tercera generación de una misma familia dedicada al sector del calzado. Al preguntarle sobre sus logros habla de suerte, la que ha tenido de contar con el respaldo experto de su padre, Raúl Arnau Beltrán.

Explica que «desde que tenía 15 o 16 años, mi padre ya me llevaba a visitar fábricas y a reuniones con gente muy importante del sector, que muchos soñarían con poder conocer, lo que me ha hecho aprender muchísimo sobre el funcionamiento del negocio».

Pero hay que reconocer que quién también tuvo suerte fue su padre, porque no son excepción los herederos que no quieren seguir los pasos de las empresas familiares. No fue el caso de Pablo, a quien le sobraban las ganas y la iniciativa, «esto me gusta». Lo demostró, precisamente, lejos de la protección familiar, durante su formación universitaria en EEUU, donde se graduó en Bachelor's Degree of Science in Business Management, en el Nichols College, de Dudley, Massachusetts.

Pablo Arnau y su familia en su acto de graducación en Estados Unidos.

Pablo Arnau y su familia en su acto de graducación en Estados Unidos. / MEDITERRÁNEO

Durante su estancia en Estados Unidos, que duró cuatro años, Pablo no solo consiguió su titulación académica, también obtuvo dos premios, el Bison Pitch Tank para emprendedores y el WooTank para ideas emprendedoras concedido por Venture Forum. Además, aprovechó su estancia para ir tejiendo su futuro empresarial, reuniéndose con clientes de la empresa de su padre y haciendo prácticas durante un mes «en una de las empresas más potentes de Chile».

Pablo ha recibido varios premios al emprendimiento en Estados Unidos.

Pablo ha recibido varios premios al emprendimiento en Estados Unidos. / MEDITERRÁNEO

Y con ese bagaje volvió a casa, aunque varios años antes ya había empezado a fraguarse el germen de lo que ha acabado siendo MyBarks.

La pandemia lo pilló a más de 5.800 kilómetros de casa, en un momento en el que muchos empresarios, como su padre y otras dos personas relacionadas con el sector del calzado «de manera diferente» se planteaban si suspender su actividad o tratar de buscar salidas ante un escenario tan incierto.

Suelas anti Covid

Los tres, aliándose con sus respectivos hijos, pusieron sobre la mesa una manera de enfrentar la nueva realidad sanitaria desde el sector del calzado y crearon «una suela resistente al Covid». «Era un momento crítico», donde se incidía en la importancia de mantener la higiene y minimizar la exposición al virus, y ellos fabricaron un material para las suelas que «eliminaba el 99,9% del virus en menos de veinte minutos».

Su primera intención fue crear zuecos para el personal sanitario de los hospitales y «un día, hablando, nos preguntamos por qué centrarnos solo ahí, porque teníamos la capacidad para llegar a toda la ciudadanía». Y así, elaboraron una colección de zapato de vestir en piel y unas muestras, aunque «a cuatro días de lanzarlo todo, nos lo echaron para atrás, porque el nombre que elegimos, Barks, se parecía a dos marcas ya existentes».

MyBarks lleva varios años comercializándose en Estados Unidos y Chile.

MyBarks lleva varios años comercializándose en Estados Unidos y Chile. / MEDITERRÁNEO

La decepción paralizó el proyecto ocho meses. Fue a finales del 2021. Los reveses forman parte de los negocios y Pablo y su padre apostaron por no rendirse ni abandonar la idea. «Le pegamos una vuelta al concepto y nos planteamos crear zapatillas de uso habitual y alpargatas, porque es lo que ya sabíamos hacer», detalla. La empresa de su padre exporta entre 15.000 y 20.000 pares al año de ese tipo de calzado.

Así nació MyBarks, con una filosofía muy mediterránea, que tiene mucho que ver con «esa manera que tenemos de vivir aquí y que es envidiada en todo el mundo». A finales del 2022, tras su regreso de EEUU, Pablo se puso al frente del proyecto.

En la actualidad, están vendiendo principalmente por internet en Estados Unidos y Chile, y a partir del mes que viene lo harán en Taiwan. Si ese aterrizaje en el mercado asiático funciona bien, su intención es ampliar su cobertura hasta Japón el próximo año.

Asegura que lo que mejor funciona son las alpargatas «vendemos lo que nadie tiene», pero también incluyen en su catálogo «zapatillas de verano con suela de goma y tejido de algodón 100% natural, tintadas sin químidos, trabajamos con productos naturales» y los mismos diseños de invierno con pana, y bota safari de pana y serraje.

Pablo es la cara visible de MyBarks y de un equipo integrado con cuatro personas que trabajan con él de manera directa, y otras cinco que lo hacen de manera indirecta. La empresa, con sede en la Vall d'Uixó, fabrica las alpargatas en Morella y las zapatillas en Arnedo, «esa es parte de nuestra esencia, trabajar desde nuestro territorio».

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