Conferencia
Mario Conde en Nules: «España, un país que ha conquistado el mundo, es cada vez más insignificante»
El exbanquero ha defendido en Ágora Nules que fue víctima de «la fuerza del poder», porque «quería terminar con un sistema que afectaba a la credibilidad de las instituciones»

Mònica Mira
Cientos de personas se han reunido este lunes para escuchar al exbanquero Mario Conde reflexionar sobre Mente crítica y libertad, el tema central de la conferencia con la que ha participado en Ágora Nules, el espacio de «debate y reflexión» creado por el Ayuntamiento de la localidad.
En su intervención, ha dado su visión sobre esas dos ideas principales, pero también ha defendido, una vez más, su inocencia, al negar no haber cometido los delitos por los que fue condenado a prisión, en una intervención que ha tenido tanto de mirada filosófica, como de análisis de la realidad política y financiera actual, y de emotividad. Ha hablado de inteligencia artificial, de los bitcoins (del que ha dado una visión positiva, al tratarse de un sistema generador de dinero desvinculado del poder político) y sobre el futuro de la banca, entre otras cuestiones.
Sus primeras palabras las ha dedicado a justificar la necesidad de hablar sobre el pensamiento crítico, porque «es lo que nos hace seres humanos. El pensamiento crítico es reflexionar, es no aceptar sin más lo que nos dicen, sino someterlo a un juicio interno, con nuestros conocimientos, con nuestra inteligencia, es decir, ser personas».
Ya en los primeros minutos de su intervención, ha apuntado que el cierre de Banesto y de la escuela de negocios que impulsó para «formar a la juventud», a las personas que debían liderar la sociedad, así la plantearon, se produjo «porque no conviene el pensamiento crítico».

Mario Conde durante su intervención en Ágora Nules. / MÒNICA MIRA
Conde ha defendido con firmeza que «como me salí con la mía», se enfrentó al «increíble poder de la banca» y el poder político del momento y «cuando me di cuenta de cómo funcionaba el poder en España, como interaccionaban los medios de comunicación, que necesitaban la publicidad que llegaba del Estado, de los bancos y de las empresas que dependen de los bancos», en unos diarios personales en los que anotaba sus reflexiones ya escribió que «un día van a venir a por mí, porque quería acabar con ese sistema, que afectaba a la credibilidad de las instituciones».
Ha aseverado que «el poder nace de la fuerza» y ha acabado negando que ese poder en la democracia actual «provenga del voto», porque, según ha dicho, el manejo de la ciudadanía, al anular ese pensamiento crítico para controlar su voto «es más potente hoy que ayer».
A su modo de ver, «debería trabajarse el principio de la sabiduría», en virtud del cual «ejerce el poder quien sabe, quien tiene más experiencia», porque desde su visión de la actualidad, «cada vez se ha cerrado más el círculo» y la clase política está más alejada de ese ideal que argumenta.
Filosofía y visiones personales
En los aproximadamente cuarenta y cinco minutos que ha durado su intervención, antes de las preguntas del público, Mario Conde ha compartido de manera sucinta su interpretación de filósofos como Sócrates, Aristóteles, Descartes o Nietzsche, para analizar la evolución del pensamiento en un rápido recorrido histórico hasta el momento actual; e incluso ha mencionado las diferencias en la valoración de los masones en un país como Escocia, donde «fueron pensadores», frente a la visión que se tiene de ellos en España, porque «no fue un centro de pensamiento, sino político». No ha sido la única vez en la que se ha mostrado muy crítico con la política española.

La expectación generada por la visita de Mario Conde ha congregado a cientos de personas en el Local Multifuncional de Nules. / MÒNICA MIRA
Ha compartido vivencias personales como sus etapas en Escocia, a donde fue «para tratar de encontrarme a mí mismo», en un tiempo que aprovechó para «estudiar lo que era la conciencia y dónde se encuentra». Ha confesado haber tenido «tres ocasiones» en las que estuvo «a punto de ceder, de quebrar mi dignidad, pero no cedí, aguanté. Y si no quiebras en tu dignidad, la vida te compensará», ha afirmado.
Ha hablado de lo que, desde su punto de visto, son los defectos del Estado español, en referencia a su gestión de la deuda y el gasto públicos y el sistema tributario, para acabar acusando a los políticos actuales de estar «hipotecando el futuro de nuestros hijos».
El colapso de la IA
Sobre la inteligencia artificial, ha advertido que los seres humanos «funcionamos sobre la base de la memoria» y la IA no es más que «una gigantesca memoria que correlaciona datos a una velocidad de vértigo, pero no piensa». Afirma que «la IA destruirá inexorablemente muchos empleos», sin que se tenga en cuenta que esos trabajadores que cobran sus sueldos con los que después consumen, lo que genera que las empresas que producen esos bienes que consumen prosperen, van a ser sustituidos «por algo que no consume, y si no se hace algo, tendremos un colapso a medio plazo».
Entre otras reflexiones, se ha referido a la situación internacional para afear la posición de España. En referencia a la guerra desatada en Oriente Medio, ha confesado que «lo único que me serena un poquito» es que «España no cuenta en nada, no valemos para nada. Somos cada vez más insignificantes» y tras hacer referencia a que «hemos sido un país que ha conquistado el mundo», ha ironizado sobre que si ese papel intrascendente, desde su punto de vista, «sirve para que no nos bombardeen, bendito sea el mundo».

Mario Conde, durante su conferencia en Nules, ha negado el poder del voto ciudadano en la democracia española. / MÒNICA MIRA
Entre los episodios personales que ha compartido con el público y que han estado más cargados de emotividad, ha hecho referencia al momento en el que, estando en prisión, trabajó en el departamento de ingresos y excarcelaciones, donde un día ayudó a gestionar la entrada de un preso de ETA extraditado. Este le confesó, según ha relatado, que fue «el jefe del comando que iba a atentar contra mí», a lo que añadió que si estaba vivo era «porque me metieron en la cárcel».
Ha concluido ese relato explicando que «me metieron en la cárcel por una cosa que no había hecho, porque le convenía al sistema», pero tras conocer que estuvo en el objetivo terrorista, llegó a la conclusión de que «me quitaron la libertad, pero me dieron la vida».
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