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Trabajos a contrarreloj

Los talleres falleros de Burriana apuran los últimos días antes de la ‘plantà’

Jornadas largas, nervios y los últimos retoques marcan estos días previos a que los monumentos inunden las calles el próximo domingo

Antonino afronta su primera plantà con ilusión y también con la lógica tensión de quien se enfrenta por primera vez a un reto de estas dimensiones.

Antonino afronta su primera plantà con ilusión y también con la lógica tensión de quien se enfrenta por primera vez a un reto de estas dimensiones. / Isabel Calpe

Burriana

A pocos días de la plantà, los talleres de los artistas falleros de Burriana trabajan a pleno rendimiento para tener listos los monumentos que el domingo ocuparán las calles. Jornadas largas, nervios y los últimos retoques marcan estos días previos a la fiesta, especialmente para quienes afrontan por primera vez el reto de plantar una falla.

Es el caso de Sergio Antonino, que este año debutará como artista fallero en la comisión de Sant Blai. Su llegada al oficio no ha sido convencional. Cumplirá 58 años y, hace dos, decidió dar un giro a su trayectoria profesional. “Estaba cansado de mi trabajo y decidí apostar por mi vertiente creativa y apuntarme al ciclo formativo de artista fallero”, explica.

Para formarse pidió una excedencia laboral y realizó sus prácticas en el taller del artista fallero Vicent Martínez, al tiempo que realizaba trabajos de escenografía para diferentes entidades o incluso el modelado de ‘cabuts’. 

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Ilusión y tensión

Ahora afronta su primera plantà con ilusión y también con la lógica tensión de quien se enfrenta por primera vez a un reto de estas dimensiones. “Lo único que me preocupa es el tiempo ya que parece que puede hacer viento”. reconoce. Aun así, el artista se muestra confiado porque “está todo pensado para evitar imprevistos, no tengo miedo, me veo capacitado”, afirma.

Durante el proceso ha contado con la colaboración de su familia y el asesoramiento de artistas con experiencia.

Durante el proceso ha contado con la colaboración de su familia y el asesoramiento de artistas con experiencia. / Isabel Calpe

Antonino se ha encargado tanto de la falla grande como de la infantil de la comisión. En el monumento principal ha querido transmitir un mensaje simbólico vinculado al propio renacer de la comisión de Sant Blai, representado a través de la figura del ave fénix que emerge de una caldera, en referencia a la identidad del barrio. La falla infantil, por su parte, tiene un carácter más reivindicativo. Bajo el lema del derecho a jugar, el artista plantea que el mundo sería mejor si se respetara más la infancia y su espacio en la sociedad.

En ambos monumentos ha querido introducir también elementos de diversidad e inclusión, tanto en los personajes representados como en los mensajes que transmiten. “No hago una falla por hacer una falla. Si transmite algo, para mí ya es un logro”, señala.

Antonino afronta este nuevo camino profesional con la ayuda de compañeros y profesionales del sector. Durante el proceso ha contado también con la colaboración de su familia y el asesoramiento de artistas con experiencia. El artista destaca además el fuerte compañerismo que existe dentro del sector fallero. A pesar de la crisis que arrastran muchos talleres en los últimos años, asegura que los profesionales sienten un profundo amor por el oficio y no dudan en ayudarse entre ellos de manera altruista para que la tradición continúe. Un apoyo que, en su caso, ha sido fundamental para afrontar su primera vez.

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