De las chuletas a los bolígrafos de la suerte: la librera que marcó a varias generaciones en un pueblo de Castellón se despide
Después de treinta años se jubila una mujer a la que conocen varias generaciones de estudiantes de la ciudad, a los que les ha hecho fotocopias y les ha vendido material escolar

Chelo Botías se jubila tras treinta años al frente de su negocio. / MEDITERRÁNEO
Su apellido es Botías, aunque buena parte de la gente que la conoce lo sustituye por el nombre de su negocio, con el que la han bautizado varias generaciones de estudiantes de la Vall d'Uixó: Chelo Multicopias.
Lo que convierte a Chelo Botías en noticia estos días es algo bastante común. Su momento vital lo formalizan alrededor de 900 personas cada día, según datos de la Seguridad Social, pero no todas esas personas consiguen que la decisión de jubilarse tenga cierto impacto o repercusión social.
Esa relevancia suele depender de la ocupación y el tiempo dedicado a desarrollarla, pero también suele influir la personalidad, y en este mujer confluyen ambas características, haber regentado durante mucho tiempo un comercio emblemático y ser como es.
El 25 de marzo es el día que marcará su cambio de ciclo. No será una bajada de persiana. Confirma que ha traspasado el negocio al frente del cual ha estado treinta años, porque aunque fue en el 1995 cuando el proyecto se puso en marcha, no fue hasta el 1996 cuando se convirtió en la primera mujer en regentar una copistería en la Vall d'Uixó.
Tres décadas que parecen un suspiro, pero resumen el paso por su establecimiento, sobre todo, de varias generaciones de alumnas y alumnos de los institutos de secundaria de la ciudad. Fueron esos estudiantes los que la convirtieron en la reina de las chuletas, una de las incontables anécdotas que guarda entre los recuerdos.
En un vídeo que ha compartido en sus redes sociales, explica como uno de sus hijos, al enterarse de su habilidad a la hora de reproducir en el tamaño perfecto las pequeñas notas para ocultarlas en los exámenes, «salió indignado porque su madre estaba haciendo algo ilegal, dijo».
También recuerda la fama de sus bolígrafos de la suerte. Durante años, se extendió esa convicción entre los estudiantes, que acudían a su tienda para llevarse ese refuerzo a los exámenes, aunque ella defiende que «no había magia, aprobaban porque iban muy preparados».
Y aunque resulte gracioso y esas curiosidades arranquen sonrisas entre quienes saben muy bien de qué se trata, reducir tres décadas de trayectoria en lo anecdótico sería menos que arañar la superficie.
Compromiso comercial
Chelo Botías ha sido (y es) una mujer comprometida en lo social y también en la defensa de los intereses de los comerciantes. Junto a su marido, ha jugado un papel muy activo en la asociación Jo Compre A la Vall.
El número de fotocopias que habrá hecho desde finales del siglo pasado (que hablar en siglos parece que ayude a dar solvencia al paso del tiempo), es incalculable. Pero no es lo único que ha hecho en Multicopias, que el nombre no lleve a engaño. También ha vendido libros y ha dado mucha conversación.
Su versión de prescriptora literaria ha sido una constante en las ferias del libro de la Vall d'Uixó, y de hecho, avanza que este año también estará, acompañando a la persona que ha tomado su relevo con el traspaso de Multicopias, será una manera de despedirse de esa faceta.
La mejor manera de coger la jubilación es con ganas. Y Chelo ha dicho más de una vez que las tiene, de disfrutar del tiempo, de su familia. En menos de quince días llegará su momento. Seguirá siendo la misma persona, decidida, sonriente, con las ideas claras y su diáfana manera de expresarlas, sin dobleces ni medias tintas, solo que no estará detrás de las fotocopiadoras o del mostrador. Lo que seguramente no cambie tampoco será el humor con el que siempre da los buenos días en las redes sociales.
Se da el caso de que en menos de tres meses, la Vall se ha quedado sin dos libreras muy conocidas. En diciembre tomaba el mismo camino Juana García, ambas buenas compañeras del gremio. Jubilarse siempre es una buena noticia, porque significa que se suma vida, pero como a Juana, a Chelo se la echará de menos.
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