Empezó el 23 de marzo de 2023
Tres años del grave incendio del Alto Mijares: los alcaldes critican que el monte sigue siendo un "polvorín" y aún hay pilas de leña por retirar
El fuego se originó en Villanueva de Viver y se extendió a Puebla de Arenoso, Montanejos, Montán y Fuente la Reina
En total calcinó 3.866 hectáreas en la comarca y obligó a desalojar a cerca de 1.800 vecinos

Mònica Mira
Se cumplen tres años del grave incendio forestal que azotó al Alto Mijares. El 23 de marzo de 2023 se declaró en Villanueva de Viver un fuego que acabaría convirtiéndose en uno de los mayores desastres ecológicos que ha asolado a esta comarca. 36 meses después y con el asunto judicializado para determinar las responsabilidades por cómo se produjo (el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Segorbe investiga a cinco personas -cuatro miembros de una brigada y su capataz- por un delito de incendio forestal por imprudencia), los alcaldes de los municipios afectados critican que el monte continúa siendo un "polvorín" y que aún quedan muchas pilas de leña por retirar.

Así está Puebla de Arenoso, localidad donde se quemaron más hectáreas, tres años después del incendio / Mediterráneo
El incendio arrasó un total de 4.723 hectáreas entre Castellón y Teruel, 3.866 de ellas en la zona del Alto Mijares. Aunque inicialmente se originó en Villanueva de Viver, su término fue uno de los menos afectados (se quemaron 133 hectáreas) y rápidamente se extendió a otros municipios de la comarca: Puebla de Arenoso (que se llevó la peor parte, con 1.633 hectáreas calcinadas), Montanejos (1.093), Montán (768) y Fuente la Reina (239), según un informe elaborado en su momento por la Unidad Técnica de Análisis y Prevención de Incendios Forestales de la Generalitat. También afectó a los municipios turolenses de Olba y San Agustín.
Del total de la superficie quemada en la provincia de Castellón, 2.832 hectáreas corresponden a arbolado, 767 hectáreas son de monte bajo, 158 de zona de cultivos y 110 de terreno no agrícola, según la valoración de los técnicos de la Generalitat.

Un grupo de cabras, en una de las parcelas afectadas por el incendio forestal, en marzo de 2023. / Erik Pradas
Tal fue la magnitud y la complejidad a la hora de extinguirlo que el incendio permaneció activo 20 días y obligó a desalojar a cerca de 1.800 vecinos por la proximidad de sus viviendas con las llamas.
Aunque la antigua Conselleria de Justicia e Interior aprobó en julio de 2024 una línea de ayudas de 325.00 euros para paliar los daños producidos por el fuego a repartir entre los municipios afectados (137.876,29 para Puebla de Arenoso, 101.658,18 para Montán, 58.328,03 para Montanejos, 14.540,80 para Fuente la Reina y 12.946,29 para Villanueva de Viver), la sensación compartida entre los ayuntamientos es que el monte sigue prácticamente en el mismo estado que hace tres años y que si ahora se produjese un nuevo incendio en la zona, los efectos serían igual de devastadores en mayor parte.

Puebla de Arenoso
En Puebla de Arenoso, cuyo término es en un 97% masa forestal y fue el municipio más asolado por las llamas, su alcalde, Jesús Salvador (PP), lamenta que el monte sigue "sucio" y "no se ha limpiado prácticamente nada". Hasta el punto de que la zona "está en el mismo estado o incluso peor", ya que la gran cantidad de árboles que devoró el fuego hace tres años continúan ahí y "se han caído por el viento con el paso del tiempo y están secos", lo que hace que sea un "polvorín" y un "peligro" ahora que se acerca el verano y aumenta considerablemente el riesgo de probabilidad de incendios.
Más allá de que los efectos de aquel incendio siguen aún muy presentes (la caída de los pinos secos amenaza el paso por pistas forestales), el primer edil reprocha que el área mayormente afectada era una zona de ganado y que ahora cuentan que "hasta dentro de un mínimo de cinco años" no podrán reintroducir los animales. "Ayudas se han dado, pero echo en falta más seguimiento por parte de la Administración", apunta, pues insiste en que el estado del monte no ha mejorado.

Bomberos trabajan en la zona del incendio, en marzo de 2023. / Erik Pradas
Otra queja compartida por los alcaldes es que actualmente aún hay muchas pilas de leña amontonadas y dispersas por los terrenos del incendio que no se han retirado. La Generalitat dio el permiso de aprovechamiento forestal a los municipios para extraer el material y después cada ayuntamiento tenía que contratar a una empresa y apañárselas con ella para sacar la leña de allí. En el caso de Puebla, el alcalde cuenta que la compañía en un principio tenía de plazo hasta finales del año pasado para retirarla, pero lo han ampliado a este 2026. Como había un aval de por medio, "por suerte, en estas últimas han intensificado las tareas y parece que pronto podrán llevarse toda la leña por fin", comenta Salvador.

Pila de leña sin retirar en Puebla de Arenoso. / Mediterráneo
Montanejos
En Montanejos ardieron unas mil hectáreas, cerca del 25% del término municipal. El alcalde, Miguel Sandalinas (PSOE), explica que las ayudas económicas dedicadas a la recuperación económica que se prometieron tras el incendio declarado en Villanueva de Viver llegaron en su caso dos años después de declararse el fuego, pero una tarea todavía pendiente es la regeneración del monte y que no han terminado de llevarse la leña recogida, que ahora solo dan "una muy mala imagen de abandono".
De hecho, asegura que hay pilas de troncos amontonadas en varias zonas del término, lo que hace que parezca "un reservorio de madera". Lo que más lamenta, no obstante, es que "no se está actuando para prevenir que vuelva a pasar". Sandalinas reconoce que existen planes por parte de la Administración autonómica para actuar sobre las pistas forestales, pero hay algunas en las que todavía no han empezado y se tienen que hacer cortafuegos en varios de ellos, que también está pendiente. Además, critica que la Generalitat ha reducido un 25% la partida para hacer cortafuegos.
Plataforma para prevenir incendios en Montanejos
Con el recuerdo todavía vivo del incendio forestal que asoló el Alto Mijares en 2023 y en un contexto de temperaturas extremas y fuegos cada vez más frecuentes y virulentos, Montanejos dio el verano pasado un paso decisivo para proteger su patrimonio natural. La plataforma Bseed Watch Montanejos, lanzada a mediados de julio como un herramienta innovadora y pionera para la gestión del riesgo de incendios, reveló su gran potencial para la prevención y la seguridad.
La plataforma está operativa de forma continua 24 horas al día los siete días de la semana, combina cámaras termográficas con inteligencia artificial para detectar columnas de humo con rapidez, junto a una red de una treintena de sensores ambientales instalados en todo el término municipal que miden temperatura, humedad relativa, dirección y velocidad del viento. La información se visualiza en tiempo real en los dispositivos, fijos y móviles, de la Policía Local, lo que permite activar protocolos con gran agilidad y avisar a los servicios anti incendios ante cualquier eventualidad.
Montán
El fuego afectó unos 767 hectáreas en Montán. Su alcalde, Sergio Fornas (PP), también asegura que la madera sigue apilada en el monte, con el consiguiente peligro ante otro fuego. "El Ayuntamiento ha dado un plazo de mes y medio a la empresa adjudicataria para que actúe o lo haremos nosotros", afirma el primer edil, que lamenta la burocracia que debe seguirse en estos casos.

Bomberos de la Diputación tratando de sofocar las llamas, hace tres años. / Bombers Diputació de Castelló
Villanueva de Viver
En Villanueva de Viver, donde todo empezó y se declaró el incendio, su alcalde, Reinaldo Pastor (PSOE), cuenta que si bien fue el pueblo con menos hectáreas calcinadas, es una de las localidades con el porcentaje de afección más elevado al tener un término municipal "muy pequeño". Relata que a través de las ayudas que han conseguido de la Generalitat, durante estos años han recuperado dos cortafuegos que se habían perdido "hace décadas", con la intención de crear un tercero, y pone en valor que fue la única localidad de la provincia beneficiada en 2025 del programa autonómico de voluntariado en prevención de incendios forestales (recibieron 2.165 euros), que permitió poner en marcha una ruta de vigilancia encaminada a ese objetivo.
Sin embargo, recrimina una "rebaja en las subvenciones" de la Conselleria destinadas a este ámbito, ya que especifica que hace unos años rondaban los 20.000 euros y en los últimos dos están en torno a los 13.000 y 15.000. Ante el modelo de minifundismo que predomina en la zona, con el monte "muy fragmentado" y muchos propietarios difíciles de identificar y localizar, Pastor solicita un mecanismo, "ya sea autonómico o estatal", que permita a los ayuntamientos actuar en terrenos de titularidad privada.
Y al igual que sus homólogos, considera que el "monte está sucio", por lo que teme que si vuelve a producirse un incendio de la magnitud del de 2023, aunque hayan habilitado cortafuegos, "los efectos serían igual de devastadores que entonces". "Todo lo que se quemó sigue todavía en el monte", concluye.

Foto tomada por un vecino del incendio a las doce del mediodía del 23 de marzo de 2023. / Mediterráneo
"Impacto visual dantesco"
Al margen de las actuaciones y opiniones de los alcaldes, quienes sufrieron en sus carnes las "consecuencias catastróficas" de este grave incendio fueron los habitantes de los respectivos municipios, que tuvieron que ser evacuados por las llamas durante nueve días. Vecinos de Puebla de Arenoso, localidad con más hectáreas calcinadas, cuentan a Mediterráneo que el grave incendio ha provocado "la desaparición de la flora, fauna, cultivos agrícolas y algunos edificios del territorio, que están sin reconstruir y habilitar".
Después de tres años, cuentan que "el impacto visual es dantesco", ya que, como manifestaban los alcaldes, los árboles "se han roto por la mitad por el deterioro" del paso del tiempo, con el consiguiente "peligro al paso de carreteras, caminos, sendas y parcelas agrícolas".
Y critican que durante este tiempo, ha habido pequeños proyectos de restauración del entorno como tala de árboles y posterior comercialización, pero "no han terminado de llevarse la leña recogida de los distintos almacenes, que ahora solo dan muy mala imagen de abandono y desidia".
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