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La planta fotovoltaica Arada Solar de la Plana Baixa vuelve a exposición pública por un error en el estudio ambiental

El proyecto de 79 millones en la Plana Baixa reabre alegaciones tras detectarse documentación incompleta

Imagen de archivo de placas solares.

Imagen de archivo de placas solares. / Generalitat Valenciana

La macroplanta fotovoltaica Arada Solar, promovida por la energética noruega Statkraft en la Plana Baixa, tendrá que repetir parte de su tramitación administrativa. Un anuncio publicado este viernes por el Boletín Oficial del Estado (BOE) confirma que el proyecto vuelve a someterse a información pública después de que se haya detectado un error en la documentación ambiental presentada en octubre de 2025.

En concreto, el expediente difundido entonces estaba incompleto: faltaba un anexo clave del estudio de impacto ambiental, el relativo a las repercusiones sobre espacios protegidos de la Red Natura 2000. Esta omisión obliga ahora a reiniciar el trámite para garantizar el derecho de participación pública en un proyecto con potencial afección sobre el entorno.

El nuevo periodo de exposición abre un plazo de 40 días hábiles para presentar alegaciones, lo que introduce un nuevo compás de espera en una iniciativa que ya ha sufrido varios ajustes desde su planteamiento inicial.

Pese a este revés administrativo, el contenido del proyecto no varía respecto al rediseño ya conocido. Arada Solar mantiene una potencia instalada de 139,8 megavatios y una inversión prevista de cerca de 79 millones de euros.

La planta se ubicará finalmente en los términos municipales de la Vall d’Uixó y Xilxes, tras excluirse Moncofa para compatibilizar la instalación con el futuro centro logístico del grupo STN. Este ajuste territorial fue fruto del acuerdo entre ambas iniciativas para evitar la superposición de usos.

Más detalles técnicos y ajustes ambientales

El nuevo expediente sí incorpora mayor precisión sobre las características de la infraestructura. El parque contará con 210.780 módulos fotovoltaicos y ocupará una superficie de 300,5 hectáreas. Además, se reduce el número de apoyos de la línea de evacuación y se incrementa notablemente el tramo soterrado, en línea con los condicionantes ambientales.

Entre las modificaciones ya introducidas destaca el desplazamiento al norte de la subestación elevadora, así como la transformación parcial en subterránea de la línea de alta tensión de 220 kV en varios tramos de su recorrido. También se ha reducido el tamaño del centro de seccionamiento previsto en Betxí para minimizar su impacto paisajístico.

Aunque el calendario del proyecto situaba el inicio de las obras en 2027 y su puesta en marcha a finales de 2028, la repetición del periodo de información pública puede repercutir en los plazos previstos.

Este nuevo paso no altera el fondo del proyecto, pero sí retrasa su avance administrativo y abre la puerta a nuevas alegaciones por parte de administraciones, colectivos o particulares.

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