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Afectan a un tramo de 3,3 kilómetros

Costas plantea nuevos deslindes en el litoral de Benicàssim y Alcossebre

La primera localidad estudiará si presenta alegaciones ante el posible impacto sobre servidumbres, retranqueos y suelo urbano en primera línea

En el segundo municipio, los técnicos revisan la documentación

Vista aérea de Benicàssim donde se ve una primera línea de villas frente al mar.

Vista aérea de Benicàssim donde se ve una primera línea de villas frente al mar. / Mediterráneo

Benicàssim

Costas sigue abriendo nuevos expedientes de deslinde en el litoral de Castellón. Después de echar el ojo a varios tramos costeros de Almassora, Vinaròs y Benicarló, ahora, tal como ha aparecido publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), pone su radar en Benicàssim y Alcossebre. La superficie afectada a revisar es de unos 3,3 kilómetros en conjunto.

En el caso de Benicàssim, el tramo que está bajo lupa alcanza los 2,313 kilómetros y el Ayuntamiento ya analiza la documentación ante las posibles consecuencias urbanísticas que podría acarrear en una fachada marítima plenamente consolidada. En concreto, afecta al tramo comprendido desde el límite con Orpesa hasta el Hotel Voramar y al que discurre desde la margen derecha del barranco de Farcha hasta la calle Sagunt, en la playa dels Terrers.

La apertura del expediente activa además un periodo de información pública de un mes, hasta el 30 de abril, durante el que administraciones, vecinos y posibles afectados podrán consultar los planos y formular alegaciones. Mientras se resuelve, queda suspendido el otorgamiento de concesiones y autorizaciones en el dominio público marítimo-terrestre y en su zona de servidumbre de protección definida en el plano provisional.

El concejal de Urbanismo, Carlos Díaz, enmarca este nuevo paso dentro de las revisiones que Costas viene realizando desde hace tiempo en distintos puntos del litoral para precisar con mayor exactitud dónde comienza el dominio público marítimo-terrestre. Sin embargo, advierte de que en el caso de Benicàssim no se trata de una franja sin desarrollar, sino de un frente costero donde el suelo urbano está consolidado desde hace décadas, de modo que cualquier modificación en la línea oficial puede tener efectos directos sobre edificabilidad, servidumbres, zonas de paso y "derechos urbanísticos ya reconocidos".

Incertidumbre por la afección

La principal preocupación municipal radica en que una nueva delimitación más restrictiva pueda dejar inmuebles fuera de ordenación. Esa situación no implica un derribo automático, pero sí limita de forma severa las obras de reforma de entidad, al permitir únicamente actuaciones de mantenimiento o conservación básica. En un litoral especialmente castigado por el ambiente salino, esa restricción acaba teniendo consecuencias prácticas muy importantes, ya que muchas estructuras se deterioran con el paso del tiempo y, si no pueden rehabilitarse en profundidad, terminan desapareciendo.

De hecho, en los últimos años ya se han visto casos de voladizos y terrazas levantados sobre la arena que han tenido que ser eliminados al no poder acometerse sobre ellos determinadas intervenciones de calado. La revisión ahora en marcha abre la incógnita sobre si el nuevo deslinde ampliará esa afección a otros puntos del frente litoral.

Por ahora, el Ayuntamiento mantiene una posición de cautela y estudiará con detalle los planos antes de decidir si presenta alegaciones. El edil avanza que, si del análisis técnico se desprende alguna afección relevante sobre suelo urbano o derechos consolidados, el consistorio actuará para defender su posición dentro del plazo abierto por Costas.

Tramos afectados

La lectura inicial del concejal apunta a que el tramo entre el término de Orpesa y Voramar no debería generar, en principio, grandes problemas urbanísticos, al tratarse en buena parte de un frente de acantilado, playa y viario, sin una presencia significativa de edificaciones residenciales pegadas a esa línea. En esa misma valoración preliminar tampoco aprecia riesgos relevantes para la vía verde ni para el futuro desarrollo del paseo marítimo, aunque insiste en que el alcance real solo podrá concretarse una vez revisada toda la documentación técnica.

Donde sí pone el foco el área de Urbanismo es en la trascendencia que tiene este tipo de expedientes en una costa como la de Benicàssim, donde prácticamente todo el frente litoral ya está urbanizado. Ahí, unos metros arriba o abajo en la línea del dominio público no son una cuestión menor, sino una decisión con capacidad para condicionar proyectos, limitar usos y redibujar la relación entre el espacio privado y el paso público junto al mar.

El precedente del nuevo Eurosol

El ejemplo que mejor ilustra ese impacto es el del futuro complejo Eurosol Beach, proyectado en primera línea entre Els Terrers y Heliópolis. Aunque las obras todavía no han arrancado, el proyecto ya tuvo que adaptarse a las limitaciones derivadas de la normativa de Costas, de forma que la franja más próxima al dominio público debía quedar libre para garantizar el paso peatonal y el acceso al litoral.

Esa obligación de respetar la servidumbre de tránsito condiciona directamente la ocupación de las parcelas frente al mar y obliga a retranquear edificaciones o a renunciar a parte del espacio inicialmente disponible. En un municipio con todo su litoral construido, el nuevo deslinde que ahora impulsa Costas vuelve a situar ese equilibrio en el centro del debate.

Un kilómetro en Alcalà-Alcossebre

En Alcalà-Alcossebre, el tramo que va a revisar Costas es de poco más de un kilómetro (1.030 metros) y abarca la desembocadura del barranco de Mañetes (desde el final del río Cuevas en su margen izquierdo hasta el extremo sur de la playa del Serradal) y desde el límite con el término municipal de Torreblanca a Punta Capicorb, en la playa de Capicorb.

Desde el Ayuntamiento remarcan que «los técnicos están revisando» la documentación, antes de emitir una valoración sobre el expediente.

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