Gran ambiente en la localidad
El día grande del pasacalle de Sant Vicent: Nules se queda pequeño para tanto espíritu de fiesta
Con el desfile de la mañana y la procesión vespertina la Quinta del 99 pone punto y final a su año y pasa el relevo a la del 2000

Gabriel Utiel
Pocos rincones de Nules han podido permanecer ajenos a una de las fiestas grandes de la población. Desde buena mañana, cuando a las siete comenzaron a dispararse los primeros cohetes para llamar a la concentración, parecía que la localidad se iba quedar pequeña para albergar tantas ganas de celebración.
El del pasacalle de Sant Vicent es uno de esos días marcados en rojo por las peñas y quintas, porque cuesta entender que alguien pueda perderse una cita que aúna todo lo que necesita una celebración popular: una participación masiva, música de charanga, bebida, dulces —los quintos repartían en el recorrido buñuelos y mistela como es costumbre— y jolgorio colectivo.
En el caso particular de Nules, el desfile cuenta con ese aliciente que lo dota de singularidad: la hoguera que sobre un pedestal recibe a carros, caballos y comitiva en general ante la capilla del santo, donde el rito a cumplir es el de dar una o dos vueltas a la pira entre vítores a Sant Vicent.
Un momento al que asisten decenas de personas, que estrechan la calle a la que también da nombre el patrón valenciano, pese a ser una de las más anchas del municipio, añadiendo un plus de riesgo que activa la adrenalina y los vítores cuando la prueba se supera con éxito, que un año más, ha sido la totalidad de las veces.
Durante varias horas, miles de personas han llevado ese ambiente por las calles, en las que ha quedado un visible rastro de confeti, otro de los protagonistas del evento que no se acaba, ni mucho menos, cuando la Quinta del 99, la protagonista de este año, en concreto sus tres clavarios (este año una de ellos era mujer, algo excepcional), completan el ritual y la multitudinaria comitiva regresa hasta la plaza Mayor, donde se produce el simbólico traspaso de la responsabilidad de organizar la fiesta el año próximo a la siquiente quinta, la del 2000, con la entrega del guión del santo que preside los actos religiosos.
Procesión vespertina
A la del 99 todavía le queda un encuentro más, la procesión que por la tarde recuperará el componente religioso de la festividad, en la que lo más significativo será que la talla creada por Enrique Giner lucirá una imagen totalmente renovada, tras ser sometida a una minuciosa restauración.
Entre un acto y el otro, el aspecto más musical de la jornada se ha concentrado en el cruce de las calles San Félix y Matías Torrejón, donde una discomóvil ha animado a quienes todavía mantenían las energías intactas. No era la única. Otro DJ recordaba a los vecinos de la avenida Castellón y alrededores que prácticamente nadie puede permanecer ajeno a la fiesta de Sant Vicent.
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