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También pasó por Valladolid y Castelló

De Sevilla a Castellón y de camarero a agente: el jefe de la Policía Local de Moró se jubila tras temer incluso por su vida

Juan Manuel Ramos Mateo cumple 65 años y cierra una trayectoria policial iniciada en 1988, marcada por la vocación, la cercanía y el compromiso con los vecinos

Juan Manuel Ramos Mateo, durante una jura de bandera (i) y con la cruz al mérito policial.

Juan Manuel Ramos Mateo, durante una jura de bandera (i) y con la cruz al mérito policial. / Javier Nomdedeu

Sant Joan de Moró

Este miércoles, 6 de mayo, día en el que cumple 65 años, se jubila el jefe de la Policía Local de Sant Joan de Moró, Juan Manuel Ramos Mateo, un agente muy apreciado y conocido popularmente por su segundo apellido (Mateo).

Nacido en Sevilla, su vida profesional comenzó lejos del uniforme. Antes de convertirse en policía local, trabajó como camarero, ayudando en granjas, montando muebles, pintando casas y también como repartidor. Finalmente, en 1988, inició su trayectoria como policía local, primero en Valladolid, dando comienzo a una carrera marcada por el servicio público, el riesgo y la vocación de ayudar.

Parto en una vivienda

Mateo recuerda que, desde siempre, le atrajo la figura del policía. “Eran personas que ayudaban a los demás y que corrían hacia el peligro que asustaba a otros para protegerles”, explica. Entre las muchas intervenciones que guarda en la memoria, recuerda especialmente la asistencia en un parto en una vivienda. “El médico me dio al bebé en brazos y me dijo que me acercara a la ventana para que le diera el sol a través de los cristales mientras ellos cosían a la madre”, relata.

Recibió un corte de 10 centímetros

A lo largo de su carrera ha sido condecorado en varias ocasiones en Castellón por actuaciones en las que logró salvar vidas de personas que habían sufrido infartos o accidentes. También ha vivido momentos de gran tensión. Uno de los más duros tuvo lugar en 2020, cuando recibió un corte de 10 centímetros con un cuchillo en el brazo derecho. “Ese día temí realmente por mi vida”, reconoce.

Pero, para Mateo, todo ello forma parte del día a día de un policía. Ha rescatado a personas atrapadas en viviendas en llamas, ha detenido a delincuentes peligrosos y también ha salvado a perros en charcas e incendios. “O sea, el día a día de un policía”, resume con naturalidad.

"No todo lo que es legal es justo"

Durante su trayectoria, ha recibido en dos ocasiones la cruz al mérito policial con distintivo rojo. También conserva muy presente un consejo que le dio un compañero cuando empezó en la profesión: “Cuando salgas a patrullar, lleva el Código Penal en la mano derecha y la Biblia en la izquierda, porque no todo lo que es legal es justo”. Una frase que, asegura, ha procurado seguir durante toda su vida profesional.

En 1995 entró a formar parte de la Policía Local de Castelló, una plantilla de la que guarda numerosos recuerdos. Mateo destaca que allí encontró una gran cantidad de buenos profesionales y vivió momentos muy bonitos junto a muchos compañeros, aunque también reconoce que hubo desencuentros y etapas complicadas.

Uno de esos momentos llegó durante la pandemia, cuando, según explica, cuestionó algunas órdenes procedentes del Gobierno y de la Generalitat al considerarlas ilegales, una postura que, afirma, posteriormente fue ratificada por el Tribunal Constitucional.Muchos de mis compañeros no eran capaces de verlo”, señala.

Desde su experiencia, Mateo considera muy necesario que las jefaturas impulsen cursos de gestión emocional para los agentes. “El ciudadano no tiene por qué pagar si el policía de turno está enfadado por sus problemas personales”, afirma. Para él, el policía debe ser siempre garante de derechos y libertades y no convertirse “en el problema de los ciudadanos de bien”.

Llegada a Moró

Ya con 60 años, en 2021, permutó su plaza con el policía Roberto Mundina y asumió el puesto de jefe de la Policía Local de Sant Joan de Moró. Desde entonces ha ostentado la jefatura en el municipio, aunque reconoce que su verdadera vocación siempre ha estado en la calle. “Me gusta más el trabajo de calle”, admite. Se define como un patrullero, un agente acostumbrado a actuar con rapidez para solucionar problemas, tal y como hizo durante sus etapas en Valladolid y Castelló.

Sobre Moró, Mateo destaca el valor de la cercanía. En un municipio pequeño, explica, el trato con los vecinos es mucho más directo, “más de tú a tú”, y eso tiene un encanto especial. Aunque también reconoce, con sinceridad, que el papeleo de oficina nunca ha sido lo que más le ha gustado.

Foto de los tres policías de Sant Joan de Moró.

Foto de los tres policías de Sant Joan de Moró. / Javier Nomdedeu

Con su jubilación, Mateo deja paso en la jefatura a su compañero Jorge Safont, a quien desea lo mejor en esta nueva responsabilidad. También dedica palabras de reconocimiento a su compañera en la localidad, Anka Moise.

De su último destino, Sant Joan de Moró, se lleva un recuerdo especialmente positivo. Asegura que ha sido acogido “como un vecino más” y que se queda con muchos recuerdos, parabienes, anécdotas y también momentos complicados en los que siempre se ha sentido respetado en sus decisiones.

Ese respeto, subraya, lo ha percibido tanto por parte de la corporación municipal, de forma especial del alcalde Vicente Pallarés, como por parte de los propios vecinos. Para Mateo, esa confianza ha sido fundamental en una etapa en la que ha intentado ordenar adecuadamente el municipio, garantizar la seguridad y mantener el buen entendimiento entre todos.

Servir y proteger al ciudadano

Asegura que siempre ha tratado de ser fiel a su juramento de “servir y proteger al ciudadano”, luchando contra las injusticias y procurando ser un agente de la autoridad firme pero humano, justo y cercano. Su objetivo, añade, ha sido implicarse en los problemas para encontrar soluciones basadas en la paz, la armonía y el respeto.

En su despedida, Mateo también quiere expresar su agradecimiento a los compañeros de la Guardia Civil de Vilafamés y del Grupo ROCA de l’Alcora, con quienes asegura haber mantenido siempre una relación cordial y de colaboración. Del mismo modo, agradece el apoyo de los funcionarios y trabajadores de los ayuntamientos en los que ha prestado servicio, por haberle ayudado siempre que lo ha necesitado.

Padre de cinco hijos y a la espera de su quinto nieto, Mateo afronta ahora una nueva etapa vital, pero deja claro que su compromiso no termina con la jubilación. “No me voy, me quedo en la cercanía”, afirma.

Y concluye con una declaración que resume su manera de entender la vida y el servicio público: “Seguiré luchando siempre por defender la libertad y el derecho de cada uno a luchar por un mundo mejor para sí y para sus hijos”.

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