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Nueva página en su historia

Una plaza única en la provincia de Castellón cumple 75 años y estrena voz

Silvia Solsona ha sido la ganadora del cásting impulsado para humanizar la plaza de México, uno de los espacios más queridos y emblemáticos de la Salzadella

Vídeo: La plaza de México de la Salzadella ya tiene voz

Mediterráneo

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Hay lugares que no necesitan presentarse porque ya viven dentro de quienes los han pisado. En la Salzadella, la plaza de México —el Jardí, como la llama el pueblo— es uno de esos espacios que no solo se cruzan, ya que se recuerdan, se echan de menos y se cuentan. Bajo la silueta del campanario, entre bancos de piedra, encuentros cotidianos y ecos de una historia que viajó de ida y vuelta entre el Maestrat y América, la plaza cumple 75 años. Y para celebrarlo, el municipio ha querido regalarle algo que hasta ahora no tenía de forma simbólica: una voz.

La elegida para poner ese sonido humano a la plaza México ha sido Silvia Solsona Ochando, ganadora del cásting impulsado con motivo del aniversario. Un concurso singular, emotivo y profundamente ligado a la memoria colectiva, que busca que una voz quede para siempre unida a la historia de un espacio emblemático y, con él, a la vida de todo un pueblo.

Foto de familia de algunos de los participantes de este particular cásting.

Foto de familia de algunos de los participantes de este particular cásting. / Mediterráneo

"El referente de mi infancia"

Para Silvia, la plaza no es un escenario cualquiera. Es, directamente, una parte de su biografía. “Para mí, este lugar es el referente de mi infancia, sin duda. Es lo que más echo de menos cuando estoy fuera del pueblo”, añade.

Su relato conecta con una sensación muy reconocible para quienes han crecido en un municipio pequeño: la de tener un lugar que resume todos los demás. “Cuando alguien me dice Salzadella, lo primero que me viene a la cabeza es este lugar, con el campanario al fondo”, añade. Por eso, recibir este reconocimiento lo vive como algo más que un premio: “Pienso que es un reconocimiento de afecto, gratitud para toda la gente que hizo posible esta plaza y lo que representa para la vida social del pueblo”.

Silvia Solsona será la voz de la plaza de México.

Silvia Solsona será la voz de la plaza de México. / Mediterráneo

"Una historia que perdurará"

El alcalde de la Salzadella, Cristóbal Segarra, fue el encargado de dar a conocer el nombre de la ganadora. Y lo hizo subrayando precisamente esa idea de permanencia: “Esto es una historia que quedará para los años y años de todo el pueblo, y todos los vecinos estarán muy contentos el día de mañana de explicar a los descendientes que esa voz histórica nos representará al jardín y a todo el municipio”.

El alcalde de la Salzadella, Cristóbal Segarra, junto a la ganadora del certamen, Silvia Solsona.

El alcalde de la Salzadella, Cristóbal Segarra, junto a la ganadora del certamen, Silvia Solsona. / Mediterráneo

Antesala de la inauguración del centro de interpretración

El certamen funciona, además, como preludio de un año especialmente simbólico. La iniciativa sirve para calentar motores de cara a la inauguración del Centre d’Interpretació de la Plaza de México i els Indians de la Salzadella (Cipmils), prevista para el 30 de mayo, coincidiendo con la Fira de la Cirera. Será uno de los grandes hitos de una programación que quiere mirar al pasado no con nostalgia inmóvil, sino con ganas de explicar, compartir y poner en valor un patrimonio muy singular.

El proyecto nace dentro de Encultura UJI, bajo el título Cipmils, y está coordinado por Javier Soriano Martí, profesor del área de Geografía Humana del Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I. La propuesta plantea diseñar una exposición permanente para el futuro centro de interpretación y organizar durante el año toda una serie de actividades culturales para conmemorar el aniversario de la plaza y visibilizar su patrimonio.

Foto aérea de la plaza de México de la Salzadella.

Foto aérea de la plaza de México de la Salzadella. / Mediterráneo

Historia de la plaza de México

La plaza de México no es únicamente un jardín bonito ni un punto de encuentro. Su historia tiene algo de aventura transoceánica, de filantropía y de cooperación vecinal. Según la memoria del proyecto, su origen está ligado a los indianos Daniel Montull y Tomás Molins, dos vecinos de la Salzadella que hicieron fortuna en México y que, a su regreso, impulsaron distintas actuaciones en beneficio de la comunidad. Entre ellas, la transformación de una antigua zona insalubre, donde se acumulaba agua de lluvia y escorrentía, en una plaza ajardinada inspirada en el urbanismo colonial americano.

Aquel proyecto fue posible gracias a una colaboración muy especial: la implicación de los vecinos mediante el jornal de vila y la aportación de empresas y familias mexicanas, que sufragaron elementos como el mobiliario urbano y el pavimento. De ahí que la plaza conserve bancos de piedra con inscripciones de firmas mexicanas, una huella material de aquel vínculo entre dos orillas.

Se trata de un caso prácticamente único de urbanismo indiano, porque Montull y Molins no se limitaron a levantar casas o hacer donaciones, como era habitual en otros indianos, sino que apostaron por transformar urbanísticamente un espacio público para mejorar la vida del pueblo. La plaza se convirtió así en una especie de hermanamiento entre México y la Salzadella, una historia que incluso motivó la visita de un grupo de mexicanos al municipio en mayo de 1964, con varios días de convivencia, música, actos religiosos, fútbol, fuegos artificiales y celebraciones.

Trabajo final de máster

Ese pasado es ahora la base de un proyecto cultural que quiere recuperar documentos, fotografías y memoria oral. También está conectado con el trabajo de final de máster de Andrea Chávez, alumna mexicana de la Universitat Politècnica de València (UPV), que ha centrado su investigación en los 75 años de la plaza de México y en la figura de los indianos. Su aportación se suma a un equipo amplio en el que participan la UJI, la UPV, el Ayuntamiento de la Salzadella, asociaciones locales y vecinos.

El objetivo no es solo abrir un centro de interpretación, sino hacer que el pueblo reconozca como propio un patrimonio que durante décadas ha estado ahí, formando parte de la vida diaria, aunque quizá no siempre con toda la visibilidad que merecía. La plaza ha sido mercado, punto de encuentro, centro neurálgico de la Fira de la Cirera, lugar de conversación, infancia y regreso. Ahora también será relato.

Y dentro de ese relato, la voz de Silvia Solsona Ochando ocupará un lugar especial. Porque cuando dentro de unos años alguien pregunte por la plaza, por sus bancos, por sus indianos, por México y por la Salzadella, habrá una voz que ayudará a contar esa historia. Una voz nacida del propio pueblo para acompañar a un jardín que nunca ha sido solo un jardín.

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