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"Es una tremenda injusticia"

Un autónomo de Castellón lleva tres meses sin prestación tras morir su esposa y cerrar el negocio familiar: "Estoy sin ingresos, sin bar y sin mi mujer"

El hostelero de Cirat, autónomo colaborador desde 2009 y con 33 años cotizados, reclama a la mutua la ayuda por cese de actividad que asegura que la Seguridad Social le indicó que le correspondía

Juan Manuel Montolío (segundo por la izquierda, con la camiseta azul), junto con artistas de un festival, delante de su gastrobar en Cirat.

Juan Manuel Montolío (segundo por la izquierda, con la camiseta azul), junto con artistas de un festival, delante de su gastrobar en Cirat. / Mediterráneo

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Castellón

La muerte repentina de su mujer no solo dejó a Juan Manuel Montolío, vecino de Cirat, sin su compañera de vida, sino que también provocó el cierre del negocio familiar en el que trabajaba como autónomo colaborador. Tres meses después, denuncia que continúa sin ingresos y sin recibir la prestación por cese de actividad que considera que le corresponde.

El hostelero, de 56 años, regentaba junto a su esposa el gastrobar Apanem, un conocido establecimiento en la capital del Alto Mijares que combina las funciones de despacho de pan y cafetería. La propietaria del negocio era su mujer, María Amparo. Según relata a Mediterráneo, ambos trabajaban como autónomos desde 2002 y él figuraba desde febrero de 2009 como familiar colaborador en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Su esposa falleció el pasado 9 de abril a consecuencia de un ictus, según explica el afectado. Al desaparecer la titular, la actividad fue dada de baja y Montolío cesó también como autónomo colaborador.

Fachada del gastrobar Apanem, en Cirat, en una foto de archivo.

Fachada del gastrobar Apanem, en Cirat, en una foto de archivo. / Mediterráneo

El trabajador se inscribió posteriormente como demandante de empleo en Labora, el 6 de mayo, y solicitó a la mutua la prestación por cese de actividad (el conocido como paro del autónomo). Sin embargo, asegura que la entidad rechazó su petición pese a que, según afirma, desde la Seguridad Social le habían indicado que cumplía las condiciones para cobrarla.

«Me dan de baja como autónomo, no puedo seguir con la actividad y la mutua se niega a concederme la ayuda», lamenta Montolío, quien asegura haber cotizado durante 33 años y llevar cerca de tres meses sin ninguna fuente de ingresos.

Reclamación

El afectado presentó el pasado 10 de julio una reclamación formal ante Fremap en Castellón para solicitar la revisión y anulación de la resolución denegatoria. En el escrito sostiene que la muerte de la titular provocó el cese obligatorio del negocio y que su situación no puede equipararse a la de un autónomo titular que decide cerrar voluntariamente un establecimiento.

Según expone Montolío en su reclamación, la denegación estaría relacionada con la falta de acreditación del cierre del local y con la posibilidad de continuar la actividad. Él rechaza ambos argumentos y defiende que, como autónomo colaborador, no era propietario del negocio ni disponía de las licencias, contratos o facultades necesarias para mantenerlo abierto tras el fallecimiento de su esposa.

«La actividad se extinguió de pleno derecho y el cese fue absoluto, obligatorio y sobrevenido», expone en el documento, en el que reclama que se le reconozca la prestación con carácter retroactivo desde la fecha en la que cesó la actividad.

Foto de archivo del interior del establecimiento, que actualmente permanece cerrado.

Foto de archivo del interior del establecimiento, que actualmente permanece cerrado. / Mediterráneo

Impacto personal

Más allá del conflicto administrativo, Montolío subraya el impacto personal que está teniendo la situación. Asegura haber seguido las indicaciones que recibió para tramitar la ayuda y considera que se encuentra «atrapado entre diferentes organismos» sin obtener una solución.

«Siempre hice lo que me dijeron y seguí todos los pasos. Ahora estoy sin ingresos, sin bar y sin mi mujer», expresa el autónomo, quien denuncia también el «desamparo» que, a su juicio, sufren los trabajadores por cuenta propia de los pequeños municipios del interior de Castellón.

Montolío asegura que su intención es retomar la actividad en el bar, pero sostiene que la situación administrativa se lo impide mientras el establecimiento y la documentación continúen asociados a su esposa. «Quiero seguir trabajando en el negocio, pero la ley no me deja abrir el local al estar todo todavía a nombre de ella. No puedo seguir con mi vida, es una tremenda injusticia», lamenta.

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