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Impacto mínimo en bares y restaurantes

El FIB deja un Benicàssim a medio gas en pleno verano: "Facturamos entre un 50% y un 60% menos que un fin de semana normal"

Los hosteleros denuncian que los fibers ya no pisan el pueblo porque llegan directamente al recinto desde otros municipios, mientras los clientes habituales siguen evitando Benicàssim al creer que continúa colapsado como en los años dorados del festival

Un restaurante de Benicàssim situado en la céntrica calle de Santo Tomás, con mesas vacías este sábado por la noche.

Toni Losas

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Benicàssim

El Festival Internacional de Benicàssim (FIB) continúa llenando sus escenarios verano tras verano, pero ya no es un macroevento rentable ni beneficioso para la mayor parte del tejido empresarial del municipio que le da nombre. Esa es la denuncia que realiza la Asociación de Empresarios de Hostelería de Benicàssim (Ehosbe), que asegura que el fin de semana del macrocertamen se ha convertido, paradójicamente, en uno de los peores del verano para muchos establecimientos, pese a celebrarse en plena temporada alta.

Su presidente, Juan Miralles, afirma que la facturación cae "entre un 50% y un 60% respecto a cualquier otro fin de semana estival". "Ha sido fatal, como los últimos años. En la hostelería, en general, ha ido muy mal. El pueblo está casi vacío y se ha trabajado mucho menos de lo normal", resume. Según explica, el problema ya no es únicamente que los asistentes al festival apenas consuman en Benicàssim, sino que el municipio ha perdido también a buena parte de su clientela habitual. "Nos perjudica por partida doble. Los del FIB prácticamente no pisan el pueblo y la gente que viene normalmente a pasar el fin de semana tampoco viene porque sigue pensando que esto está colapsado como antes".

Del lleno absoluto... a calles vacías

La imagen dista mucho de la que ofrecía Benicàssim durante los años dorados del festival, cuando miles de fibers, especialmente británicos, convertían el municipio en una prolongación del recinto de conciertos. Era habitual encontrar colas en gasolineras, supermercados, estancos, restaurantes o chiringuitos; playas llenas de asistentes; terrazas abarrotadas, una calle Santo Tomás llena de fibers caminando y campings completamente ocupados. Aquellas ediciones son recordadas por el sector hostelero como uno de los momentos de mayor actividad económica del año gracias a un visitante que permanecía varios días en el municipio, consumía de forma habitual en los negocios locales y, además, dejaba grandes propinas.

Hoy, aseguran, la situación ha dado un giro radical. Miralles explica que la noche del viernes grabó un vídeo a las 22.30 horas en las inmediaciones de las tascas y apenas había gente. "Había cuatro gatos, menos ambiente que un jueves de invierno. Para ser mediados de julio no lo parece", lamenta. El presidente de Ehosbe insiste en que el ambiente durante este fin de semana resulta impropio de una de las fechas tradicionalmente más fuertes del verano. "El viernes trabajamos aproximadamente al 50% de un viernes normal de julio. Y el sábado, por la tarde ya tendría el restaurante lleno de reservas y todavía teníamos mesas libres. Y no es solo mi caso; estamos igual prácticamente todos".

Los fibers ya no pasan por Benicàssim

Los hosteleros atribuyen buena parte de esta situación al cambio de modelo del festival, pese a que, según lamentan los empresarios locales, "percibe subvenciones públicas muy grandes de diversas administraciones y utiliza un recinto municipal". Cada vez son más los asistentes que se alojan en Orpesa y otros municipios cercanos y utilizan los autobuses lanzadera para desplazarse directamente hasta el recinto, sin apenas atravesar Benicàssim. A ello se suma la reducción del alojamiento de fibers en los campings del municipio, que este año se ha concentrado prácticamente en un único recinto.

"Ves algún grupo de dos personas en algún bar, pero muy poca cosa. La mayoría llega al recinto y luego vuelve directamente a donde está alojada", explica Miralles. Desde Ehosbe aseguran que durante años han intentado convencer a la organización para buscar fórmulas que animen a los asistentes a recorrer el municipio. "Incluso propusimos que los autobuses lanzadera pararan junto al Lidl para que la gente cruzara el pueblo y, aunque fuera, se tomara una cerveza. Pero no ha habido manera".

Cada vez son más los asistentes que se alojan en Orpesa y otros municipios cercanos y utilizan los autobuses lanzadera para desplazarse directamente hasta el recinto, sin apenas atravesar Benicàssim

"El festival vive de espaldas al pueblo"

Para los hosteleros, el principal problema es que toda la actividad permanece concentrada dentro del recinto. "En cualquier festival importante de España hay ambiente también en las calles. Aquí todo sucede dentro. El público entra, disfruta de los conciertos y se marcha sin pasar por Benicàssim", critica Miralles.

A esa circunstancia se suma una percepción que, según el sector, sigue perjudicando al municipio. Muchos visitantes habituales continúan evitando Benicàssim durante el fin de semana del FIB convencidos de que encontrarán el municipio saturado, como ocurría hace años, cuando el festival colapsaba calles, playas y negocios. "Tenemos clientes de confianza a los que incluso les decimos que este es el mejor fin de semana para venir porque van a estar mucho más tranquilos. La gente sigue pensando que esto está imposible y ocurre justo lo contrario".

Piden cambios para recuperar el impacto económico

La asociación reclama al Ayuntamiento y a la organización del festival que trabajen conjuntamente para conseguir que el FIB vuelva a repercutir en la economía local. Entre las propuestas planteadas figura la organización de actividades paralelas en distintos puntos del municipio para sacar parte del ambiente del recinto y favorecer que los asistentes consuman en Benicàssim.

Miralles también cuestiona algunos aspectos del funcionamiento interno del festival. "Dentro pagan casi 20 euros por una cerveza y un refresco y luego dicen que los restaurantes de Benicàssim somos caros. Además, obligar a recargar un mínimo de 30 euros en la pulsera hace que mucha gente gaste allí todo su dinero". Para el presidente de Ehosbe, el 30º aniversario tampoco ha supuesto el revulsivo esperado. "Si no se ponen las pilas el Ayuntamiento y la organización, esto seguirá igual, y más valdría la pena que organizaran conciertos puntuales potentes de forma aislada". Con todo, parece evidente que el FIB continúa siendo un gran festival, pero hace años que dejó de ser un motor económico para buena parte de la hostelería local.

El FIB 2027, del 15 al 17 de julio

La organización del FIB ha anunciado este domingo las fechas de su trigésimo primera edición, que se celebrará del 15 al 17 de julio de 2027 en Benicàssim.

Además, el festival ha informado de que este martes 21 de julio, a las 12.00 horas, pondrá a la venta los primeros abonos para la próxima edición.

En esta primera fase se lanzará un cupo limitado de 3.000 abonos al precio promocional de 44,99 euros, con los gastos de gestión incluidos.

La organización no ha adelantado por el momento nombres del cartel de 2027, aunque con este anuncio inicia ya la cuenta atrás para una nueva edición tras un trigésimo aniversario que ha reunido a 135.000 asistentes durante tres jornadas de conciertos en Benicàssim.

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