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Conjunto declarado bien de interés cultural

La recuperación del edificio fundacional de la Real Fábrica de l’Alcora comenzará en septiembre

La formalización del contrato desbloquea una actuación adjudicada por 4,48 millones, aunque la empresa deberá obtener antes la autorización de la Generalitat para retirar el fibrocemento

Foto de una visita guiada a la zona fundacional de la Real Fábrica, cuyas obras comenzarán en septiembre.

Foto de una visita guiada a la zona fundacional de la Real Fábrica, cuyas obras comenzarán en septiembre. / Javier Nomdedeu

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L'Alcora

Las obras para recuperar el edificio fundacional de la Real Fábrica de l’Alcora comenzarán finalmente en septiembre. El inicio de los trabajos se había previsto inicialmente para la segunda quincena de junio, pero los últimos trámites administrativos y la necesidad de solicitar una autorización relacionada con la presencia de fibrocemento han retrasado el calendario.

El alcalde, Samuel Falomir, confirmó este lunes a Mediterráneo la nueva previsión después de que la Plataforma de Contratación del Sector Público publicara la formalización del contrato. La actuación fue adjudicada por 4.481.604 euros a EMR S.L. Estudio Métodos de la Restauración, empresa especializada en intervenciones patrimoniales.

El primer edil explicó que la formalización del contrato no permite todavía iniciar inmediatamente los trabajos, ya que la adjudicataria deberá solicitar previamente un permiso a la conselleria para actuar sobre los elementos de fibrocemento que hay en el inmueble. A este trámite se suma la llegada de los meses vacacionales, por lo que el Ayuntamiento considera que el escenario más probable es que las obras arranquen en septiembre.

La actuación permitirá recuperar la parte fundacional de la Real Fábrica, construida en el siglo XVIII y considerada el origen de la tradición cerámica de l’Alcora. Se intervendrá sobre la zona más antigua y delicada del complejo, integrado en un conjunto declarado bien de interés cultural (BIC), circunstancia que obliga a desarrollar los trabajos con especiales garantías de conservación y respeto por sus valores históricos.

Parte de la fachada principal de la Real Fábrica y del edificio fundacional que se rehabilitará. A la izquierda, imagen original de la manufactura y varias de las piezas del Conde de Aranda, actualmente en el Museo de Cerámica.

Parte de la fachada principal de la Real Fábrica y del edificio fundacional que se rehabilitará. A la izquierda, imagen original de la manufactura y varias de las piezas del Conde de Aranda, actualmente en el Museo de Cerámica. / Mediterráneo

Intervención integral

El proyecto contempla una intervención integral que incluye excavaciones arqueológicas, la consolidación de la estructura, la restauración de las fachadas y las cubiertas y la adecuación del interior. El objetivo es convertir el edificio en un espacio visitable y destinado a usos socioculturales, de acuerdo con el proyecto técnico impulsado por el Ayuntamiento.

La recuperación del inmueble irá acompañada, además, de una transformación de su entorno urbano. El proyecto prevé crear una nueva plaza pública que permitirá abrir el recinto histórico a la ciudadanía, mejorar su conexión con el resto del municipio y generar un nuevo espacio de encuentro y dinamización.

“Estamos ante un proyecto que hemos trabajado y estudiado con profundidad y que supone un paso firme para recuperar una parte esencial de nuestra historia y, al mismo tiempo, ponerla al servicio del presente y del futuro del pueblo”, destacó Falomir.

El alcalde subrayó también la importancia de la financiación obtenida del Gobierno de España, que aporta 3,3 millones de euros para hacer posible una intervención cuyo presupuesto se acerca a los 4,5 millones. “La importante financiación conseguida del Gobierno de España ha sido clave para poder hacer realidad una actuación de esta envergadura”, señaló.

Así será la zona fundacional de la Real Fábrica tras su rehabilitación.

Así será la zona fundacional de la Real Fábrica tras su rehabilitación. / Javier Nomdedeu

Cinco empresas optaron al contrato: Becsa, Civicons, Enrique I. Artola, Estudio Métodos de la Restauración y Llop Proyectos Integrales. Para Falomir, este interés empresarial confirma “la relevancia y el atractivo de un proyecto que va a marcar un antes y un después en la recuperación de la Real Fábrica”.

El contrato establece un plazo de ejecución de 16 meses. La previsión inicial de comenzar en junio permitía situar la finalización de las obras a finales de 2027, coincidiendo con el año del tricentenario. Con el traslado del inicio a septiembre, la conclusión podría producirse ya a comienzos de 2028 si se agota íntegramente el plazo previsto.

Vista aérea de la nave fundacional de la Real Fábrica, que se rehabilitará.

Vista aérea de la nave fundacional de la Real Fábrica, que se rehabilitará. / Javier Nomdedeu

Tres siglos de historia cerámica

La actuación adquiere una relevancia especial ante la proximidad del 300 aniversario de la Real Fábrica del Conde de Aranda, fundada en 1727. Su puesta en marcha convirtió a l’Alcora en uno de los grandes epicentros de la cerámica europea y constituye uno de los episodios más destacados de la historia de la cerámica española.

El conjunto patrimonial está declarado bien de interés cultural desde mayo de 2019 y dispone de un Plan Director que analiza su evolución histórica, su estado de conservación y las futuras propuestas de intervención. Su recuperación ha contado con aportaciones del Ayuntamiento, el Gobierno, la Generalitat, fondos europeos, la Diputación de Castellón, el Grupo Torrecid y la Caixa Rural alcorina.

El consistorio pretende consolidar el recinto como un referente cultural y turístico, pero también como un activo vinculado a la actual industria azulejera. En los últimos años ha aumentado la presencia de representantes y clientes internacionales del sector cerámico, invitados por empresas locales que utilizan la Real Fábrica para explicar el origen histórico y la evolución de la actividad industrial de la provincia.

“Mostrar sobre el terreno dónde y cómo nació la industria cerámica moderna en el siglo XVIII y su repercusión mundial aporta un relato único, que añade valor histórico y cultural a las propuestas comerciales y ayuda a reforzar la competitividad del sector a escala global”, explicó Falomir.

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