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Generalitat pone fin a casi dos años de espera para retirar el barco hundido del puerto de Burriana

La actuación de retirada, adjudicada por 223.850 euros, todavía no ha comenzado, aunque el vallado instalado en la zona apunta a un inminente inicio de los trabajos.

El entorno del Oceander permanece ya delimitado con un amplio vallado de seguridad, un dispositivo que apunta al inminente inicio de los trabajos de reflotación y desguace.

El entorno del Oceander permanece ya delimitado con un amplio vallado de seguridad, un dispositivo que apunta al inminente inicio de los trabajos de reflotación y desguace. / Isabel Calpe

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La retirada del barco semihundido en el puerto de Burriana está un paso más cerca de convertirse en una realidad. El Consell ha ratificado la contratación de emergencia de los trabajos de reflotación y desguace del Oceander, la embarcación que permanece hundida junto al muelle de Levante desde diciembre de 2024, una actuación con la que la Generalitat pretende poner fin a uno de los episodios que más ha marcado la imagen del recinto portuario durante el último año y medio.

El contrato, adjudicado el pasado 30 de junio a la empresa especializada Reciclauto Navarra S.L., cuenta con un presupuesto de 223.850 euros y un plazo de ejecución de 30 días. Sin embargo, las labores de reflotación y desguace todavía no han comenzado. No obstante, todo apunta a que su inicio podría producirse de forma inminente.

Este periódico ha podido comprobar que la zona donde permanece la embarcación ha sido delimitada con un amplio perímetro de seguridad mediante un vallado.

Un reflote por fases

La operación prevista va mucho más allá de sacar el barco del agua. Los trabajos incluyen el corte y despiece completo de la embarcación, la retirada del casco y la superestructura y la gestión de todos los residuos conforme a la normativa ambiental. Para ello será necesaria la intervención de cinco buzos profesionales, una grúa portuaria de gran tonelaje y maquinaria especializada para cortar el casco bajo el agua mediante hilo de diamante antes de izar las diferentes piezas hasta el muelle para su posterior desguace.

La Generalitat señala además que la embarcación ya había sido descontaminada y que no contiene motores ni fluidos contaminantes.

La historia del barco se remonta a octubre de 2019, cuando llegó remolcado al puerto de Burriana. En realidad, no era una embarcación convencional, sino una plataforma flotante de 57 metros de eslora sin motores que años atrás había funcionado como restaurante flotante en distintos puertos españoles.

Tras la renuncia de su consignatario en 2021, quedó abandonado y la Generalitat asumió su custodia mientras tramitaba el procedimiento para declarar su abandono. Durante ese tiempo, la Administración llegó incluso a realizar tareas periódicas de achique con bombas para evitar que el agua acumulada tras los episodios de lluvia acabara provocando su hundimiento.

El deterioro de la embarcación fue agravándose con el paso de los meses. En abril de 2024 un incendio obligó a intervenir al Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón y generó una gran columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad.

A ello se sumaron actos vandálicos, filtraciones y daños estructurales que terminaron desembocando en el hundimiento parcial del barco el 1 de diciembre de 2024, apenas unos días después de que la Generalitat hubiera declarado oficialmente su abandono e iniciado los trámites para subastarlo.

Desde entonces, el casco permanece apoyado sobre el fondo del puerto, con parte de la cubierta y la chimenea todavía visibles sobre la superficie.

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