Un pueblo de Castellón rompe un techo de cristal al nombrar a su primera jueza de paz
Ana María Villamón Forés se convierte en la primera mujer que asume un cargo históricamente masculinizado y que resulta especialmente importante para acercar la justicia a los vecinos de los municipios pequeños

Ana María Villamón es la nueva jueza de paz de Vistabella. / Mediterráneo
Vistabella ha dado un nuevo paso en favor de la igualdad con el nombramiento de Ana María Villamón Forés como nueva jueza de paz. Su designación tiene un significado especial, ya que será la primera mujer de la historia del municipio en ocupar este cargo, tradicionalmente desempeñado por hombres.
El nombramiento rompe así un nuevo techo de cristal en el pueblo y permite incorporar una mirada femenina a una responsabilidad estrechamente vinculada a la convivencia cotidiana del pueblo. Aunque se trata de una figura discreta y muchas veces desconocida para buena parte de la ciudadanía, su labor resulta especialmente valiosa en las localidades pequeñas.
El Ayuntamiento ha anunciado la designación de Villamón Forés destacando que desarrollará una tarea fundamental a lo largo del año para contribuir a garantizar «el respeto, la normalidad y la convivencia» entre los vecinos.
¿Qué hace un juez de paz?
La jueza de paz representa el primer contacto de la población con la Administración de Justicia en aquellos municipios que, como Vistabella, no cuentan con un Tribunal de Instancia. No es necesario pertenecer a la carrera judicial para ocupar el puesto, aunque durante el ejercicio del cargo sus titulares desempeñan funciones jurisdiccionales y forman parte del Poder Judicial. Habitualmente son elegidos por el pleno del Ayuntamiento y nombrados por la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia por un periodo de cuatro años.
Entre sus cometidos se encuentran las actuaciones que la legislación les atribuye en asuntos civiles y penales de menor entidad, así como la celebración de determinados actos de conciliación. Precisamente esta última función adquiere una relevancia particular en los pueblos pequeños, donde la proximidad y el conocimiento de la realidad local pueden ayudar a que las partes alcancen un acuerdo antes de que una disputa avance por la vía judicial.
A ello se suma su colaboración en la práctica de diligencias y comunicaciones procedentes de otros órganos judiciales. La jueza de paz contará para desarrollar estas funciones con la asistencia de la nueva Oficina de Justicia en el Municipio, estructura que ha sustituido al antiguo Juzgado de Paz y que amplía los servicios disponibles para los vecinos.
Estas oficinas permiten acercar numerosos trámites judiciales a las zonas rurales, desde recibir notificaciones o consultar procedimientos hasta gestionar certificados, acceder al Registro Civil o establecer conexiones telemáticas con los tribunales. De este modo, evitan que los habitantes de municipios pequeños tengan que desplazarse para efectuar numerosas gestiones.
Más allá de sus competencias legales, la figura de la jueza de paz tiene también un importante componente humano. Su cercanía convierte este cargo en una pieza de referencia para favorecer el diálogo, canalizar pequeños conflictos y preservar la convivencia en comunidades donde las relaciones entre los vecinos son especialmente estrechas.
La llegada de Ana María Villamón Forés supone, por tanto, mucho más que un relevo. Vistabella incorpora por primera vez a una mujer a una responsabilidad que durante décadas ha tenido rostro masculino y abre una nueva etapa en una de las instituciones más próximas y arraigadas en la vida diaria de los pueblos.
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