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Medio ambiente

Alerta en Viver por el cierre de un canal de riego: peces muertos, granjas sin agua y cultivos secos

Más de 50 regantes exigen a la CHJ recuperar el suministro interrumpido desde el 30 de junio, del que disfrutaban desde hace décadas, para salvar sus cosechas y garantizar el abastecimiento del ganado

El Ayuntamiento respalda a los afectados y reclama mantener un caudal mínimo en la conducción

La falta de agua en el canal ha provocado problemas para abastecer a las explotaciones ganaderas y la muerta de peces.

La falta de agua en el canal ha provocado problemas para abastecer a las explotaciones ganaderas y la muerta de peces. / Mediterráneo

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Viver

La falta de agua vuelve a encender las alarmas en el entorno del río Palancia. Apenas un mes después de que, como publicó Mediterráneo, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) abriera una investigación por la rápida desecación de varios tramos del cauce y la muerte de cientos de peces, los regantes de Viver han abierto un nuevo frente. Esta vez, por el cierre de la compuerta que abastecía al canal de las Quinchas, una infraestructura de la que dependen cultivos, granjas y viviendas de la zona.

La Comunidad de Regantes de las Quinchas y Poco Pan sostiene que el suministro quedó interrumpido el pasado 30 de junio, cuando, según explica la presidenta de la asociación, Lucía Berlanga, desde la CHJ les comunicaron que el agua debía circular por el río y no por el canal. Critica que la decisión se tomó "de manera repentina y sin una notificación formal previa", pese a que defienden que cuentan con derechos de aprovechamiento consolidados desde hace décadas. Desde entonces, por la conducción no circula agua y varias explotaciones se encuentran en una situación límite.

La propia Berlanga pone como ejemplo su caso. Tiene una granja con 250 cabras y está logrando mantener el suministro gracias al agua que le facilita un vecino. Ante la necesidad de priorizar a los animales, lleva más de un mes sin poder regar sus cinco hectáreas de nogales. "Tenemos que salvar las cosechas", remarca la presidenta de los regantes.

Explotaciones ganaderas, como esta de cabras, dependen del agua del canal para abastecerse en Viver.

Explotaciones ganaderas, como esta de cabras, dependen del agua del canal para abastecerse en Viver. / Mediterráneo

Reclamación formal y petición urgente

Ante la falta de soluciones, la comunidad presentó a finales de julio una reclamación formal a la CHJ, a través de un abogado, en la que solicita la reapertura inmediata de las compuertas y exige conocer la resolución, los informes técnicos y los fundamentos jurídicos que justifican la interrupción.

Los regantes alegan que no han recibido ninguna comunicación motivada sobre una posible limitación, modificación o extinción de sus derechos. También piden acceso al expediente administrativo completo y que, si existen restricciones por sequía u otra circunstancia extraordinaria, se busquen alternativas temporales y menos perjudiciales.

El escrito incorpora otra circunstancia que la comunidad considera grave. Durante una visita a la compuerta, afirma haber comprobado que el sistema de apertura había sido seccionado con una radial, por lo que solicita a la Confederación que aclare si esa actuación fue ordenada por el organismo o si se trata de un acto vandálico, además de reclamar su reparación.

Además, solicitaron como medida provisional el restablecimiento del caudal mientras se resuelve la reclamación y, de forma subsidiaria, poder captar agua del antiguo azud de las Quinchas de forma temporal para atender las necesidades más urgentes de cultivos y explotaciones ganaderas.

'No' a la alternativa urgente

No obstante, esta última petición ya ha recibido una respuesta negativa de la CHJ. El organismo sostiene que "durante los últimos días se han registrado incumplimientos del caudal ecológico" en el tramo del Palancia comprendido entre el azud de la acequia de Sagunto y el azud del Sargal, por lo que considera que "resulta imposible otorgar la autorización solicitada" mientras persista esta situación.

La Confederación deja abierta la posibilidad de retomar la tramitación si las lluvias permiten recuperar el caudal mínimo establecido en el Plan Hidrológico, aunque también advierte de que la solicitud presentada por los regantes deberá completar parte de la documentación requerida. La comunidad se queda así, por ahora, sin la alternativa urgente con la que pretendía salvar las cosechas y garantizar agua para el ganado.

Más de 40 hectáreas en riesgo

La reclamación presentada ante la Confederación cifra en más de 50 los comuneros vinculados a la entidad y en más de 40 hectáreas la superficie agrícola afectada. En ellas hay nogales, manzanos, hortalizas, pastos y diferentes explotaciones ganaderas en la zona de Masías del Río, un núcleo apartado del casco urbano de Viver.

El canal fue construido para salvar un tramo del Palancia con una elevada permeabilidad, donde parte del caudal se infiltra en el terreno. Su función es conducir el agua y permitir su aprovechamiento aguas abajo. Los regantes sostienen que disponen de concesiones de aguas superficiales con captación en el río.

La comunidad asegura, además, que en la cabecera del canal, a la altura de Teresa, sí existe caudal en el Palancia, por lo que no comprende que se haya optado por cerrar completamente la compuerta en lugar de mantener una aportación mínima.

La ausencia de agua ha provocado la muerte de peces en el canal.

La ausencia de agua ha provocado la muerte de peces en el canal. / Mediterráneo

Peces muertos también en el canal

El corte no solo ha dejado sin agua a cultivos y explotaciones. Los afectados aseguran que también ha provocado la muerte de peces en el propio canal, donde, como precisa el alcalde de Viver, Vicente Ferrer, durante décadas se había creado "un ecosistema específico" con fauna y vegetación asociadas a la presencia permanente de agua.

Además de los daños económicos para los regantes, el primer edi alerta de la repercusión paisajística y medioambiental que supone dejar completamente seca una infraestructura por la que ha circulado agua durante más de medio siglo.

Este episodio se suma a la mortandad detectada semanas antes en varios tramos del Palancia, especialmente en el entorno de Jérica. En aquel caso, agentes medioambientales rescataron y trasladaron parte de los ejemplares a zonas con suficiente caudal, aunque las entidades que participaron en la actuación estimaron que podían haber muerto «cientos o miles».

El alcalde de Viver diferencia ambos problemas. Por una parte, señala, está la desecación periódica del Palancia en el tramo entre Teresa y Viver, que también está afectando a Jérica. Por otra, el cierre del canal ha eliminado la alternativa de agua para los regantes y ha secado por completo el ecosistema desarrollado en la conducción.

El Ayuntamiento pide que se reconsidere el cierre

El Ayuntamiento ha remitido un dosier a la CHJ y se ha puesto en contacto con el Ministerio para la Transición Ecológica detallando los motivos por los que considera necesario mantener abierto el canal. "No tenemos una varita mágica, por lo que lo único que podemos hacer es apoyar a los afectados e insistir a la Confederación en que reconsidere el cierre de la conducción", recalca Ferrer.

"No entendemos que el canal se quede sin agua y no tenga al menos un aporte mínimo, como lo ha tenido desde hace décadas», añade el alcalde.

La comunidad de regantes mantiene por ahora abierta la vía administrativa, pero advierte de que, si continúa el bloqueo, estudiará acudir a la justicia y no descarta emprender acciones legales. Mientras llega una contestación, las explotaciones intentan sobrevivir en pleno verano recurriendo a la solidaridad entre vecinos y priorizando cada litro disponible.

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