La peña l'Apalankà invita a realizar un viaje por la historia del automóvil en las fiestas patronales de Nules
Algo más de una quincena de vehículos clásicos llegados de distintos puntos de la comarca han protagonizado una concentración en la localidad

Mientras algunos se recuperaban de la intensa jornada inaugural de las fiestas patronales de Sant Bartomeu de Nules con la Cridà, celebrada este viernes, una peña del municipio ha arrancado la programación del sábado, nunca mejor dicho, con su propuesta de hacer un viaje por la historia de la automoción.
Su iniciativa forma parte de la programación festiva desde hace tres años, cuando la peña l'Apalankà, dando respaldo a una idea de uno de sus miembros, acordó que podía aportar algo diferente a los actos típicos organizando una concentración de coches clásicos.
Jorge, el impulsor de la actividad, forma parte de un grupo de aficionados de la comarca que participan de manera habitual en este tipo de quedadas, en las que tienen la oportunidad de sacar a la calle lo que no deja de ser un museo sobre ruedas, dado que la totalidad de los vehículos pueden considerarse piezas de coleccionista.
Este sábado, en la avenida Millars de Nules se han reunido diecisiete de estos coches, datados entre los años 60 y 90, dado que para que tengan la consideración de clásicos han de tener, como mínimo, 30 años. Todos ellos están restaurados, tanto en la apariencia, lo que todo el mundo puede ver a simple vista, como en cuestiones tan esenciales como la mecánica.
De hecho, Jorge indica que el principal reto que plantean estos vehículos es precisamente preservar esa parte, la que asegura que puedan seguir circulando. Y de hecho, una de las particularidades que une a todos estos aficionados, a parte de su interés por el mundo de los coches antiguos, es la mecánica, porque las restauraciones y mejoras «nos las hacemos nosotros».
Preguntar la razón por la que se sienten atraídos por este tipo de turismos, que tienen unas restricciones legales de circulación (no pueden hacer más de 5.000 kilómetros al año), sería como querer saber por qué alguien tiene interés por los bonsáis, los sellos o las muñecas, «es una parte de la historia», indica Jorge.
En el caso de este tipo de aficionados de la automoción, la motivación nace de «entender el coche como un objeto de colección» que se esfuerzan por mantener «por la satisfacción de poder mostrarlos».
El resto de miembros de l'Apalankà vive con entusiasmo esta jornada que aspira a invitar a la gente de Nules a que conozca estas piezas de museo que, por su naturaleza, se resisten a permanecer entre cuatro paredes, aunque Jorge es el único integrante de la peña que tiene uno de estos vehículos, en concreto, uno catalogado como histórico, un Seat Fura del año 1983. No ha sido su primer coche clásico, ha tenido varios. El primero, un Opel Kadet de 1990.
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