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Cubos y redes en los espigones: el juego que preocupa en las playas de Benicàssim

Varios vecinos alertan del aumento de capturas de cangrejos y pequeños peces, mientras un experto pide observar la fauna sin sacarla de su hábitat

Niños y familias buscan pequeños animales marinos entre las rocas de uno de los espigones de las playas de Benicàssim.

Niños y familias buscan pequeños animales marinos entre las rocas de uno de los espigones de las playas de Benicàssim. / Eva Bellido

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Benicàssim

Cubos, pequeñas redes y salabres forman parte de una escena cada vez más habitual en algunos espigones de las playas de Benicàssim, una práctica común también en otros municipios turísticos costeros. Niños acompañados por sus familias buscan entre las rocas cangrejos, gambas y pequeños peces para observarlos durante un tiempo antes de devolverlos, generalmente, al mar.

Una práctica que nace de la curiosidad por descubrir la naturaleza, pero cuyo crecimiento ha comenzado a preocupar a varios vecinos, que aseguran haber visto en determinados momentos a entre 20 y 30 personas en un mismo espigón.

La inquietud se centra especialmente en el tiempo que algunos animales permanecen fuera de su entorno, dentro de cubos expuestos al sol o en construcciones realizadas en la arena. Los residentes alertan de que durante la captura y manipulación pueden sufrir heridas, perder alguna pata o incluso morir.

Un refugio para la fauna marina

Desde la Fundación Azul Marino, Jaime Penades, consultado por este periódico, considera positivo que los niños se acerquen a la naturaleza, aunque recomienda hacerlo sin extraer a los animales de su hábitat.

«Lo mismo que están observando en un cubo o en una red pueden verlo con unas gafas y un tubo, sin necesidad de interactuar directamente con la fauna», explica.

El experto recuerda que las aportaciones de arena y la transformación del litoral han reducido muchas de las zonas rocosas originales. Por ello, los huecos y recovecos de los espigones se han convertido en uno de los principales refugios para cangrejos, anémonas, pequeños peces y otros organismos costeros.

Sacarlos con redes, salabres o palos puede exponerlos a sus depredadores y causarles daños. Además, Penades advierte de que el agua de los cubos se calienta, pierde oxígeno y puede modificar su salinidad, provocando choques térmicos especialmente perjudiciales para los invertebrados.

Aunque cada captura pueda parecer insignificante, el experto subraya el efecto acumulativo que puede generar esta actividad cuando la practican numerosas familias durante los meses de mayor afluencia.

Concienciar antes que prohibir

Los vecinos no reclaman impedir que los niños se acerquen a los espigones, sino fomentar una forma de observación más respetuosa. Entre las posibles medidas plantean instalar carteles ilustrados con mensajes como «No son un juguete», similares a los colocados ya en otros municipios para desaconsejar que los animales marinos acaben dentro de los cubos.

Desde el Ayuntamiento de Benicàssim señalan que hasta el momento no constan quejas formales sobre esta cuestión y que la ordenanza municipal no regula de manera tan concreta esta práctica.

La normativa sí prohíbe durante la temporada de baño pescar desde la orilla o desde los espigones en las zonas destinadas a los bañistas, salvo en el horario comprendido entre las 21.00 y las 09.00 horas, ambas inclusive.

El debate plantea así una oportunidad para reforzar la educación ambiental y compatibilizar el disfrute de las familias con la protección de unos pequeños ecosistemas que sirven de refugio a buena parte de la fauna marina del litoral.

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