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Casi medio siglo cultivando uno de los melones más especiales de Castellón: así resiste al clima extremo

Vicente Eixea lleva 48 años cultivando el tradicional ‘meló de marjal’ en Xilxes, una fruta que ahora exige adaptar fechas y cuidados ante las lluvias irregulares y las altas temperaturas

Vicente Eixea, toda una vida dedicada al cultivo de 'melons de marjal' en Xilxes.

Vicente Eixea, toda una vida dedicada al cultivo de 'melons de marjal' en Xilxes. / Miguel Ángel Sánchez

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Vicente Eixea lleva casi medio siglo dedicado al cultivo del ‘meló de marjal’ en Xilxes, una variedad tradicional del litoral sur de Castellón cuya producción exige meses de cuidados. Las lluvias fuera de temporada y las altas temperaturas obligan ahora a adaptar fechas y extremar la vigilancia para preservar la calidad y la dulzura que buscan los consumidores.

El verano tiene en el melón blanco, conocido también como meló de tot l’any, una de sus frutas más apreciadas. Pero en los campos de Xilxes, en el litoral sur de la provincia de Castellón, recibe un nombre propio: meló de marjal.

Es el melón que desde hace casi medio siglo cultiva en esta zona Vicente Eixea, agricultor de la localidad que ha convertido este producto tradicional en una de sus principales señas de identidad. Son ya 48 años dedicados a un cultivo que cada campaña vuelve a poner a prueba la experiencia acumulada en el campo.

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Eixea mantiene año tras año el objetivo de ofrecer al consumidor piezas en un estado óptimo y, especialmente, con la calidad que caracteriza a este producto. Un trabajo que le ha permitido consolidar una clientela fiel que espera cada verano la llegada del meló de marjal.

Detrás de cada pieza, sin embargo, hay meses de dedicación. La campaña empieza a mediados de marzo, cuando, según explica el propio agricultor, “se empiezan a mover las tierras para realizar la plantación del meló de marjal”. Desde entonces, el seguimiento del cultivo debe ser continuo.

En cualquier descuido puedes jugarte la cosecha”, advierte Eixea.

El agua resulta fundamental, especialmente cuando comienza a aparecer el fruto y la planta necesita disponer de los recursos suficientes para que el melón alcance un tamaño considerable. Pero el tamaño no es el único objetivo. Una de las claves es conseguir la dulzura característica del meló de marjal, porque, como señala el agricultor, “es lo que realmente pide el cliente”.

El cambio climático obliga a modificar la plantación

Si el agricultor siempre ha tenido que mirar al cielo, en los últimos años esa vigilancia se ha vuelto todavía más importante. La climatología condiciona cada vez más el desarrollo de la campaña y obliga a adaptar unas rutinas de trabajo que durante décadas estuvieron marcadas por unos ciclos más previsibles.

Eixea asegura que el cambio climático está modificando las condiciones en las que tradicionalmente ha trabajado. “Tenemos que modificar el tiempo de plantación, porque ahora llueve fuera de la época que tenemos marcada en el calendario”, explica.

Esta situación obliga a seguir de cerca la evolución meteorológica y a adaptar las tareas del campo a unas condiciones que ya no siempre responden a los patrones habituales.

Uno de los momentos más delicados llega con la recolección. Las lluvias pueden retrasarla y, después, la irrupción de temperaturas elevadas obliga a extremar todavía más las precauciones.

Hay que estar siempre con los ojos abiertos, porque la cosecha se puede ir al traste”, señala.

Es precisamente ahí donde los 48 años de experiencia de Vicente Eixea adquieren especial importancia. Conocer la tierra, observar el desarrollo de las plantas e interpretar las necesidades del cultivo son herramientas fundamentales para hacer frente a una meteorología cada vez menos previsible.

La adaptación se ha convertido así en una parte más del trabajo, pero sin renunciar a la calidad que ha permitido que el ‘meló de marjal’ se convierta en uno de los productos más reconocibles de Xilxes.

Vicente Eixea es consciente de que el cambio climático está modificando las condiciones en las que durante décadas se ha desarrollado el cultivo.

Vicente Eixea es consciente de que el cambio climático está modificando las condiciones en las que durante décadas se ha desarrollado el cultivo. / Miguel Ángel Sánchez

Las casi cinco décadas dedicadas a este cultivo también han permitido a Vicente Eixea entrar en contacto con numerosas personas vinculadas al mundo empresarial, periodístico, político, deportivo y cultural, tanto de Castellón como de otros puntos de España.

A lo largo de estos años, diferentes personalidades han conocido sus campos y han tenido la oportunidad de degustar los melones en el propio lugar donde se cultivan.

La verdad es que conozco a muchas personalidades, algunas de ellas han visitado mis campos de melones e incluso también los han degustado en pleno campo y muchos se quedan sorprendidos de la calidad que atesoran”, relata.

De esta manera, Eixea lleva décadas difundiendo el nombre de Xilxes a través del ‘meló de marjal’, un producto convertido en carta de presentación de la localidad y que continúa saliendo adelante campaña tras campaña pese a las dificultades que plantea una climatología cambiante.

Mientras los consumidores esperan la llegada de agosto para disfrutar de una de las frutas protagonistas del verano, en el campo cada cosecha supone un nuevo desafío. Detrás de cada ‘meló de marjal’ hay meses de trabajo, experiencia y vigilancia constante, además de la incertidumbre meteorológica que obliga a estar más pendiente que nunca del cielo.

El objetivo final sigue siendo el mismo después de 48 años: que el melón llegue a la mesa con la calidad y la dulzura que esperan sus clientes.

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