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Participará en el Creality Creator Awards

El invento castellonense para pacientes de diálisis que compite por un premio internacional

La idea original fue de Sandy Soler, un paciente con insuficiencia renal de la Vall d'Uixó que buscaba una solución con garantías higiénicas que le permitiera «tener una vida normal»

David Albarracín y 'Sandy' Soler han colaboradoro para crear un prototipo de protector de cateter con tecnología de impresión 3D.

David Albarracín y 'Sandy' Soler han colaboradoro para crear un prototipo de protector de cateter con tecnología de impresión 3D. / MÒNICA MIRA

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Mònica Mira

Mònica Mira

Nules

Sandy Soler es de la Vall d'Uixó y sufre una insuficiencia renal que desde hace cuatro años hace indispensable que se someta a sesiones de hemodiálisis seis días a la semana. Para facilitar ese proceso, lleva insertado en su pecho un catéter conectado directamente con su corazón, cuyo mantenimiento es complejo porque «la higiene debe ser máxima». Cualquier pequeña infección podría tener consecuencias graves.

Llevar ese dispositivo de forma permanente condiciona su vida en cuestiones tan básicas como ducharse, algo que no puede hacer con normalidad, también es un gran inconveniente para bañarse en la piscina o en el mar. Un paseo por la montaña o por un entorno expuesto, le obliga a limpiar la zona de forma concienzuda.

El catéter va protegido con gasas y una bolsa específica para ese uso, pegada a su cuerpo con apósitos, un sistema «que coge humedad con mucha facilidad», por lo que requiere de una atención y un cuidado que no solo ocupan una parte de su tiempo, también le supone una pérdida de calidad de vida, porque «no puedo tener una vida normal, como cualquier otra persona».

Entre resignarse o buscar una solución que mejorara su día a día, optó por lo segundo. Explica que su padre lleva una bolsa de urostomía, que se coloca con un disco pegado al cuerpo y empezó a darle vueltas a la posibilidad de adaptar esa opción. Pensó en «crear un saco de protección con dos dispositivos, un anillo que iría pegado en la piel y unas bolsas intercambiables que se conectarían por presión».

Desarrolló la idea con sus conocimientos y posibilidades, y el resultado se acercaba bastante a sus necesidades, por lo que decidió patentarlo. Fue entonces cuando los caminos de Sandy Soler y David Albarracín, un experto en diseño e impresión 3D de Nules, se cruzaron.

Curado y protección tradicional del catéter, a base de apósitos y gasas.

Curado y protección tradicional del catéter, a base de apósitos y gasas. / DAVID ALBARRACÍN

Albarracín no se dedica profesionalmente al mundo del diseño y la impresión 3D. Cuenta que él tiene su trabajo, «en el que me siento cómodo, me da seguridad y estoy bien» y, lo que considera más importante, le deja tiempo para dedicarse a ese otro mundo que le apasiona, pero que desarrolla sin una finalidad lucrativa.

A través de un amigo común, Albarracín tuvo conocimiento de la propuesta que tenía entre manos Sandy Soler y comenzaron a trabajar juntos, con el objetivo de convertir su idea en un prototipo de uso sanitario viable.

Como explica, dar con la solución más adecuada requiere no solo de un arduo trabajo de diseño, sino de mucha investigación, para encontrar los materiales más adecuados, entre otras razones porque por la naturaleza de su aplicación en este caso, debían disponer de certificados oficiales que avalen su uso médico, y de hecho, cuentan con ellos.

Llegaron a hacer hasta 40 prototipos

David asegura que llegaron a realizar «hasta 40 prototipos hasta que encontramos el más viable», porque se debían cumplir tres premisas básicas: higiene, seguridad y comodidad. «Debía ser sencillo de colocar y requerir la menor manipulación posible, para reducir al máximo el riesgo de infección», detalla.

El sistema consiste, básicamente, en un disco pegado al cuerpo que aisla la entrada del catéter y una bolsa sujeta a presión a ese disco.

El sistema consiste, básicamente, en un disco pegado al cuerpo que aisla la entrada del catéter y una bolsa sujeta a presión a ese disco. / DAVID ALBARRACÍN

Cada paso que daban, Soler lo consultaba con el equipo de nefrólogos que le atienden, para contar con respaldo médico. Y finalmente, lograron lo que perseguían y el prototipo fue una realidad.

Han creado dos soluciones distintas. Una que incluye un disco con tapa que permite la aplicación de gel antiséptico y la protección de la entrada del catéter en el cuerpo y la bolsa para introducir la parte exterior del dispositivo, que se queda adosada a ese disco a presión; y otro pensado para entornos con riesgo de suciedad o humedad (ducha, piscina o playa), que lleva un cierre de pestillo.

Para que este sistema pueda llegar a los pacientes de hemodiálisis que lleven un catéter queda mucho camino por andar. Albarracín incide en que deben realizarse pruebas y controles para validar su uso médico, «podrían pasar fácilmente más de tres años», pero para avanzar en esa meta, es fundamental que se dé a conocer su existencia y «encontrar algún colaborador, una empresa que se interese en su fabricación».

Ambos defienden que la idea no solo les facilitará la vida, también reducirá uno de los principales riesgos a los que hacen frente estos pacientes, y es el gran número de infecciones que se producen, con las consiguientes atenciones médicas de urgencias «que podrían reducirse o evitarse».

La relevancia de esta propuesta ya ha llamado la atención en foros tecnológicos, hasta el punto de que recientemente, David Albarracín ganó el Premio Nacional a la Mejor Impresión 3D aplicada, en el evento 3D Printer Party celebrado en Valladolid.

David Albarracín, diseñador del prototipo, ya ganó recientemente un premio nacional por esta idea de aplicación sanitaria.

David Albarracín, diseñador del prototipo, ya ganó recientemente un premio nacional por esta idea de aplicación sanitaria. / MEDITERRÁNEO

Ahora, su prototipo afronta un nuevo reto, el concurso internacional Creality Creator Awards, en el que una parte de la valoración corresponde a un jurado profesional, pero la otra al impacto que la idea alcance en las redes sociales.

Tanto David como Sandy coinciden en la importancia de dar visibilidad a este proyecto, porque el propósito de ambos es que el sistema pase de ser un prototipo para convertirse en un dispositivo de uso habitual para los pacientes de hemodiálisis crónica.

Entre los proyectos en los que se ha implicado de forma desinterasada está la recuperación del peiró de Xiva de Morella, en el que desarrolló funciones de escaneado, diseño, laminado e impresión; el diseño e impresión de cajas nido para murciélagos, que de forma pionera se han instalado en diferentes zonas de Nules o más recientemente, en el diseño e impresión de Chemobox para la unidad de pediatría del Hospital de la Plana de Vila-real, por citar solo algunas de las numerosas iniciativas en las que ha participado.

David Albarracín con uno de los Chemobox que diseña e imprime para la unidad de pediatría del Hospital de la Plana de Vila-real.

David Albarracín con uno de los Chemobox que diseña e imprime para la unidad de pediatría del Hospital de la Plana de Vila-real. / MÒNICA MIRA

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