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Profesionales que acompañan cuando la Navidad se vuelve difícil

La Unidad de Hematología del Hospital General y el EAPS ofrecen una atención integral a enfermos

La psicóloga Esther Izquierdo y la doctora Ana Facal, en consulta.

La psicóloga Esther Izquierdo y la doctora Ana Facal, en consulta. / ERIK PRADAS PUIG

Yolanda Peris

Yolanda Peris

Castellón

La Navidad intensifica emociones. Mientras el imaginario colectivo invita a la celebración y al encuentro, muchas personas que conviven con una enfermedad avanzada o atraviesan un proceso de duelo viven estas fechas con una carga emocional añadida. Para dar respuesta a esta realidad, el Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación 'la Caixa', desarrollado en Castellón a través de Cruz Roja, refuerza su acompañamiento psicosocial.

Hasta la fecha, este programa ha atendido a un total de 2.800 pacientes y cerca de 3.000 familiares en Castellón, ofreciendo una atención integral que abarca el apoyo psicológico, social y emocional, tanto durante la enfermedad como en el proceso de duelo posterior.

Desde la Unidad de Hematología del Hospital General Universitario de Castellón y el Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) de Cruz Roja, los profesionales destacan que la Navidad supone un reto específico. «La Navidad tiene una fuerte carga afectiva y cultural asociada a la unión y la celebración, pero para muchas personas activa con más intensidad el miedo a la pérdida, la tristeza anticipatoria y el duelo anticipado, generando un sufrimiento añadido», explican la doctora Ana Facal, médico hematóloga, y la psicóloga del EAPS Castellón, Esther Izquierdo.

Acompañamiento

En este contexto, muchas familias sienten la obligación de «hacer como siempre» o de proteger al paciente mostrando alegría. Pero, según las expertas, «este intento de normalidad puede invisibilizar el sufrimiento, por lo que es fundamental que el profesional «valide emociones ambivalentes como la tristeza, el enfado, la culpa o incluso el alivio», y ayude a desmontar mandatos sociales que aumentan la carga emocional».

Cuando pacientes y familias viven estas fechas como «las últimas Navidades», la ansiedad y la necesidad de sentido se intensifican, de ahí que comenten que «el reto está en sostener las necesidades y los tiempos de cada persona, sin apresurar procesos ni minimizar el dolor». A ello se suma una mayor presencia de la dimensión espiritual y de preguntas sobre el sentido de la vida, la muerte o el legado. «El equipo psicosocial debe estar preparado para saber acompañar estas búsquedas desde el respeto a las creencias, valores y deseos de cada persona», añaden.

El acompañamiento se apoya en herramientas como la presencia auténtica, la escucha sin juicios y una comunicación clara y honesta. «Adaptamos el lenguaje a la capacidad emocional y cognitiva de cada familia, evitando tecnicismos, falsas promesas o mensajes tranquilizadores vacíos», explican.

Este trabajo se refuerza con la coordinación con otros profesionales, especialmente con las trabajadoras sociales del hospital y del EAPS. Al mismo tiempo, los propios equipos cuidan su equilibrio emocional. «También nosotras estamos inmersas en el clima emocional de estas fechas, por lo que el autocuidado, el trabajo en equipo y la supervisión son imprescindibles», concluyen.

El objetivo final es humanizar aún más el acompañamiento, ayudando a que la Navidad no tenga que ser feliz, pero sí significativa y sobrellevable.

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