La ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, abogó ayer por una construcción europea "más racional y de derecho, pero también basada en emociones", en la que los países mediterráneos asuman un destacado papel y donde se deben "superar" las quince políticas distintas sobre inmigración hacia una "común, integrada e integral".

Palacio hizo estas declaraciones durante su discurso de clausura del cuarto Foro de Diálogo España-Italia, en la Europa en Construcción que organiza anualmente la Fundación Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona (CIDOB).

En su jornada de clausura, Palacio aseguró que se han cumplido "con creces" estas expectativas de debate y que se han sentado las bases para una mejor posición común entre España e Italia con vistas a la Convención de la UE. Para que ésta sea un éxito, "hay que aunar realismo y osadía y añadirle el concepto de legitimidad del ejercicio de eficacia" que, a su juicio, ostenta la Unión en la política exterior.

Respecto a la ampliación de la UE, la ministra aseguró que se trata de una "gran oportunidad" para los países del sur de Europa. "Durante un tiempo, el centro de gravedad --de la UE-- se irá al norte y al este", pero la visión comunitaria, que en su opinión será "incluyente y ancha", deberá contemplar que para asegurar el crecimiento socioeconómico "se mire al sur para no perder el norte".

TURQUÍA, LA CLAVE

Se refirió también a la posible entrada de Turquía como miembro de la Unión como "un triunfo para el siglo XXI", pues se demostraría que tras los compromisos implícitos (de 1963) y explícitos (de 1999) para su inclusión en la construcción europea, el reciente cambio de gobierno hacia posiciones musulmanas no sería un obstáculo para acceder con pleno derecho a la política y economía occidentales.