El senador valenciano del PP Fernando de Rosa y la diputada nacional Belen Hoyo se fotografiaron el jueves en una tasca madrileña sosteniendo un plato de «patatas a lo Ayuso» y una cerveza en cuya etiqueta asomaba el sonriente rostro de la presidenta. «Los hosteleros de Madrid agradecen su buena gestión con toda clase de gestos de apoyo. El 4M ganará la libertad», tuiteó el exconseller De Rosa. «La ruina que deja el comunismo en València es inversamente proporcional al progreso que generan los gobiernos de libertad como el de Isabel Díaz Ayuso», aseguró ese mismo día el diputado del PPCV Juan Carlos Caballero. 

Con los niveles de polarización política cotizando por las nubes, las elecciones madrileñas se han convertido en una suerte de plebiscito que confronta a dos realidades, dos modelos de gestión. Para unos, la disyuntiva es entre «comunismo o libertad»; para otros, entre un neoliberalismo descarnado que prima la economía por encima de todo y un proyecto que prioriza las políticas sociales y los servicios públicos. Es en ese juego de espejos y espejismos donde los populares esgrimen la última Encuesta de Población Activa (EPA) para arremeter contra el Botànic: la laxitud de las restricciones sanitarias y de movilidad ha permitido a Madrid liderar entre enero y marzo la creación de empleo, con 40.000 nuevos puestos de trabajo, prácticamente los mismos que pierde en el mismo periodo la Comunitat Valenciana, uno de los territorios donde las medidas sanitarias han sido más intensas en la tercera ola, con los bares 41 días cerrados. 

Gráfico comparativo. Mediterráneo

El Consell contrarresta este dato coyuntural con un abultado listado de indicadores económicos y sanitarios que ensombrecen el «milagro» madrileño. Lo cierto es que en 2020 la EPA sonrió más a los valencianos: el número de parados creció diez puntos más en Madrid (36,2 %) y las afiliaciones a la Seguridad Social se desplomaron con más fuerza allí (-2,2%) que aquí (-0,8 %). Hallar empleo en la capital sin reencontrarse con ningún viejo amor puede haber resultado más sencillo en los últimos meses (con la hostelería abierta sin interrupción y escasas limitaciones), pero la estadística también indica que la probabilidad de haber fallecido por covid desde el inicio de la pandemia ha sido más alta: según los datos que maneja la Generalitat, concretamente un 50 % superior a la media del conjunto de España, de acuerdo a la tasa estandarizada por edad. En la C. Valenciana, el mismo indicador se halla un 8,3% por debajo del promedio nacional. Un balance que el gobierno madrileño niega como válido. 

Evolución de la pandemia

Lo que nadie contradice es que la incidencia del virus en la C. Valenciana se ha mantenido esta semana como la más baja de España (44 casos por cada 100.000 habitantes) y es cinco veces inferior a la de España. En cambio, en la Comunidad de Madrid la cifra supera la media (393 casos) y ha vuelto a alcanzar un nivel extremo de riesgo. El territorio que preside Ayuso no ha bajado de una incidencia de 200 casos desde agosto de 2020 y, a comienzos de esta semana, registraba una presión hospitalaria de la UCI siete veces superior a la de la Comunitat Valenciana. También es la autonomía con una mayor tasa de mortalidad en residencias: duplica a la valenciana.  

Gráfico comparativo. Mediterráneo

El contrapeso fiscal

En lo económico, tampoco es que los madrileños encaren un horizonte de color de rosa. El último observatorio regional del BBVA sitúa a la C. Valenciana como la tercera autonomía que más crecerá en 2021 (un 5,9 %), por encima de Madrid (5,1 %). El mismo estudio pronostica un crecimiento del empleo en suelo valenciano del 1,7% en 2021, dos puntos por encima de la región de la capital. 

Los últimos índices que miden las exportaciones, la producción industrial y el sector servicios también han sido más beneficiosos para la tierra bañada por el Mediterráneo, la segunda comunidad más exportadora en el inicio de año y la tercera que experimentó un menor retroceso en el sector secundario en 2020. 

El desplome de turistas ha golpeado casi por igual a ambas comunidades, aunque ha sido ligeramente superior en Madrid (-93,2%) que en la C. Valenciana (-91,9%). Además, el Consell ha articulado ayudas a los sectores afectados por la crisis con anterioridad y triplicó en 2020 la media autonómica en gasto social, mientras Madrid dedicó la mitad de recursos según su PIB. Claro que esta comunidad goza de una fiscalidad mucho más relajada, abrazada como ejemplo por el PPCV: aplica una exención del 100% al impuesto de Patrimonio y sus habitantes pagan notablemente menos en en Sucesiones o en IRPF. «Aliviar la presión fiscal es sinónimo de progreso», es uno de los mantras de Isabel Bonig. «La alternativa fiscal que plantea la derecha en Madrid genera graves perjuicios al resto de autonomías y privilegia a las grandes fortunas», contrapone el diputado socialista José Muñoz. «Los madrileños están sufriendo las peores políticas sociales, las que más desigualdad general y menos servicios tienen», remacha Manuel Mata (PSPV).