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El colegio que aparta a las alumnas con la falda corta levanta el castigo

La dirección señala que era una medida puntual y la asociación de padres pide que se respete el reglamento

Fachada del colegio CEU Jesús María.

Fachada del colegio CEU Jesús María.

El colegio CEU Jesús María de Alicante ha levantado el castigo que se imponía a las alumnas que, a su juicio, llevan la falda del uniforme escolar demasiado corta, por lo que las apartaba en un aula donde no recibían clase. Así lo han confirmado desde la dirección del centro, que sostiene que se trataba de un castigo «puntual que estaba previsto un solo día».

La medida ha generado una gran polémica, sobre todo por el hecho de privar a las menores de recibir clase, y ha obligado a la Inspección educativa a tomar cartas en el asunto. Los inspectores llamaron el miércoles al colegio concertado, mostrando su rechazo frontal a esta medida. Desde la dirección del centro sostienen que cuando se recibió la llamada, a media mañana, «el castigo se suspendió».

El centro tiene una normativa respecto a vestuario, en la que se especifica que la falda debe estar a la altura de la rodilla, y considera que las conductas contrarias a las normas de convivencia son faltas leves y suponen apartarlas al aula de convivencia.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Padres de Alumnos (APA), Pablo Sentana, ha remitido una circular a las familias a raíz de la polémica. Puntualiza que la uniformidad «es una norma de convivencia que está en el Reglamento del Régimen Interno del centro del cual todas las familias somos conocedoras»; y añade que el colegio «informa de estas normas en el momento de la matrícula y las familias las aceptan y las firman, dando con ello su consentimiento a la aplicación de las mismas».

En este punto, cabe precisar que ese documento no se hace llegar a las familias, o al menos no a todas, tal y como han asegurado a este diario algunas de ellas, que sostienen no haber firmado nunca tal cláusula. El escrito muestra el apoyo de la APA a la dirección, en velar por el cumplimiento del citado reglamento «al considerar que éste define el carácter propio del centro y, hoy por hoy, resulta fundamental para mantener la convivencia».

En el tercer punto del comunicado se hace «una llamada a la unidad de toda la comunidad educativa del colegio, en estos momentos en los cuales a través de varios medios de comunicación se pone en entredicho (sic) que el centro esté realizando discriminación a las alumnas por el uso incorrecto del uniforme». Según Pablo Sentana «se está haciendo cumplir una norma que afecta tanto a las alumnas como a los alumnos en su uso de la uniformidad».

«Otro tipo de intereses»

Además, el presidente del APA afirma que «la noticia no se hace eco de las sanciones impuestas a los chicos por el mal uso de su uniforme». En este punto hay que subrayar que el director del centro, Luis Martínez-Abarca, tras la consulta de este diario, solamente manifestó que en el caso de los chicos las irregularidades tenían que ver con el uso del calzado «y no se ha producido ningún problema para corregirlo», sin detallar en ningún momento que se hubiera sancionado a alguno de ellos. Sentana prosigue: «Estamos convencidos de que el colegio va a tomar las medidas adecuadas para que el cumplimiento de dicho Reglamento de Régimen Interno, así como las medidas disciplinarias que se deriven de ello, no priven ni el derecho a la educación de nuestros hijos ni su asistencia a clase».

Por último, desde el APA se muestra su «más sincero pesar» por el hecho de que el cumplimiento de la normativa «aceptada por todas las familias» se esté «desviando hacia otro tipo de intereses», que no especifica y que, apunta, «no benefician en absoluto a nuestra comunidad educativa, de la que siempre nos hemos sentido muy orgullosos de formar parte».

Tal como ha publicado este diario, la medida disciplinaria contra las alumnas suscitó recelos entre algunas familias, que mostraron su disconformidad. «Revisan clase por clase y, para las niñas que no son aptas en vestuario, para trasladarlas y prohibiéndoles recibir clase hasta que se modifique la altura de la falda», lamentó uno de los padres del centro, quien puntualizó que la medida afectó a varias decenas de chicas y de distintas edades. Otra de las madres afectadas aseguró que los profesores «tienen que medir la altura de las faldas», punto que se negó desde el centro.

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