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Los socialistas se comprometen a una nueva financiación y descentralizar poder

Sánchez logra la imagen de un partido reconciliado tras el líder que intentaron derrocar

González, Sánchez, Zapatero y Almunia en el acto de ayer.

La imagen del día del 40 congreso federal del PSOE se dio a eso de las 13.30, con cuatro secretarios generales del partido (solo uno en activo, claro) y tres presidentes del Gobierno (solo uno ahora en el cargo) en el escenario. Y con el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba sonriendo detrás, en una fotografía de fondo. La imagen era el mensaje: unidad absoluta. Así, dos almas del partido, representadas por Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero (más crítico uno con el Gobierno con Unidas Podemos y más favorable el otro), abrazadas al líder actual, Pedro Sánchez, al que manifestaron lealtad (y también capacidad de opinar por libre, en el caso de un reflexivo y poco mitinero González). Si se une que en el auditorio estaba Susana Díaz, la gran rival de Sánchez en su segundo ascenso al poder socialista, por petición expresa de este, el mensaje queda completo. En suma, el líder al que el aparato del partido intentó derrocar ha propiciado ahora el reencuentro más amplio posible en torno a él. De eso se trata en este cónclave.

Hay una frase de ayer de Zapatero que resume de alguna manera el espíritu de este fin de semana del socialismo en València: «El PSOE es el centro de gravedad de la democracia española desde la Transición». Durante estos días intenta mostrar esa imagen vigorosa del gran partido de las mayorías en España. De eso se trata.

La prueba de esta imagen de cohesión ha sido también el acuerdo sobre las enmiendas a la ponencia política. Y ahí la delegación valenciana, que jugaba en casa, ha salido bien parada, aunque cediendo también para transaccionar una posición final compartida.

La agenda valenciana tiene en este 40 congreso federal del PSOE un pilar fundamental: financiación autonómica. Y sobre este ha habido un acuerdo que satisface a los negociadores del PSPV. Junto a este, había otros asuntos de acento valenciano: la abolición de la prostitución, el modelo territorial y el agua. En ellos ha habido también aceptación importante de los planteamientos de la dirección de Ximo Puig, según aseguraron ayer fuentes de la delegación, tras una tarde de debate de las enmiendas en las distintas comisiones.

Financiación autonómica

El gran tema valenciano sale reforzado al incluirse en la ponencia final unos cuantos párrafos propuestos por los socialistas valencianos. Así, al «firme compromiso» del Gobierno de avanzar en la reforma del sistema se añade el de «alcanzar a la mayor brevedad posible un acuerdo político».

Con respecto al futuro modelo, el PSOE acepta que este «aporte los recursos suficientes para garantizar a la ciudadanía, con independencia del lugar de residencia, un nivel equivalente de servicios públicos». Un modelo, añade, que «tenga en cuenta el coste real de prestación de los servicios». Y que se fundamente en los principios de «suficiencia, solidaridad interterritorial y equidad en la distribución de los recursos».

El documento final resultante de este 40 congreso reconoce que el actual sistema de financiación «condena a algunos territorios a una situación de infrafinanciación que les obliga a destinar un porcentaje muy elevado de sus recursos a los servicios fundamentales, quedándose sin margen para implementar políticas de desarrollo regional». Por ello, asume el compromiso de la reforma. «Estamos muy satisfechos», manifestó ayer Puig a la prensa antes de que el contenido de la ponencia fuera oficial.

Con todo, aunque mucho de lo propuesto por el PSPV es recogido finalmente en la ponencia, esta no incluirá referencia alguna al criterio de población ajustada a la hora de repartir los fondos entre las autonomías. Y tampoco se comprometerá con la deuda histórica con los territorios infrafinanciados, como la Comunitat Valenciana, a pesar de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sí abrió la puerta a una compensación en su reciente intervención en el Congreso de los Diputados.

Ayer, antes de la solución final incluida en la ponencia, algunos ‘barones’ ya se curaban en salud. El presidente de Aragón, Javier Lambán, dijo que por encima de lo que pueda decir el PSOE como partido sobre la financiación autonómica defenderá los intereses de su comunidad y buscará alianzas con otras autonomías.

Modelo de Estado

La ponencia política añade una enmienda de los socialistas valencianos por la que el PSOE asume la promoción de la descentralización territorial de la Administración General del Estado a fin de hacerla más operativa y eficaz, fomentando la igualdad de oportunidades en todo el territorio y la fijación de la población en las zonas más afectadas por el reto demográfico».

El PSOE plasma así en su documento programático para los próximos cuatro años la desconcentración de instituciones de Madrid por la que Puig clama desde hace tiempo y que Sánchez ha asimilado en su discurso actual.

Los socialistas evitan, eso sí, un pronunciamiento más explícito sobre «el cambio radical» de modelo de Estado que proponían los socialistas valencianos en una de sus enmiendas. Al menos, según el contenido de las mociones aprobadas que había trascendido al cierre de esta edición.

El agua era otro de los quebraderos de cabeza importantes para los socialistas valencianos. Hubo confrontación de opiniones con la dirección castellano-manchega de Emiliano García-Page, que pretendía incluir un compromiso con la finalización del trasvase Tajo-Segura. La delegación valenciana, con Puig a la cabeza, se opuso, según las fuentes consultadas. Finalmente, se ha incluido una referencia genérica al agua, que no habla de esta transferencia en concreto, pero sí manifiesta el compromiso del PSOE para garantizar la suficiencia hídrica de todos los territorios en todo momento. En definitiva, el «agua para siempre» que suele repetir el jefe del Consell.

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