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El Periódico Mediterráneo

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El maltrato médico a las mujeres gestantes será violencia machista

El objetivo es erradicar los abusos en la atención del embarazo y el parto

Imagen de una embarazada durante una consulta ginecológica

La violencia obstétrica, es decir, aquella que sufren las mujeres durante la atención del embarazo, el parto o el postparto en los centros de salud y hospitales será considerada en la Comunitat Valenciana como una manifestación más de violencia de género y como tal, será incluida en la ley Integral contra la Violencia sobre la Mujer aprobada por el Consell hace casi diez años.

La modificación legal es una propuesta de los grupos parlamentarios de la izquierda, PSPV, Compromís y Unides Podem, que han suscrito una enmienda botánica a la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat.

Violencia obstétrica

La iniciativa busca visibilizar y proteger a aquellas mujeres que sufren este tipo de violencia machista, quizás desconocida, pero más frecuente de lo que podría pensarse. La ley incorporará la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de tal manera, que se conceptúa como violencia obstétrica «aquella que sin el consentimiento libre, previo e informado sufren las mujeres durante el embarazo o en el parto al recibir un maltrato físico, humillación, abuso verbal o procedimientos médicos coercitivos o no consentidos».

De esta manera, una vez efectuado el cambio legal, las mujeres víctimas de este tipo de violencia tendrán la cobertura de la ley de 2012, una norma pensada para erradicar la violencia machista en el ámbito de la Comunitat Valenciana y que recoge toda una serie de derechos para quienes la sufren, incluidas medidas de atención y protección.

El concepto de violencia obstétrica genera debate y hace tiempo que se sumó a la agenda feminista, que pelea para, entre otras cosa, extender la perspectiva de género en todos los ámbitos, incluido el sanitario, así como señalar aquellas situaciones de violencia estructural hacia las mujeres más silenciados o más difíciles de identificar hasta para las afectadas.

Esta violencia incluiría actos no apropiados o no consensuados, como episiotomías sin consentimiento, intervenciones dolorosas sin anestésicos, obligar a parir en una determinada posición o una excesiva medicalización innecesaria que podría generar complicaciones graves. También puede darse violencia psicológica, como otorgar un trato infantil, paternalista, autoritario, despectivo a las mujeres.

El Botànic se adelantaría así al Ejecutivo de Pedro Sánchez, cuyo Ministerio de Igualdad ya ha anunciado su intención de considerar este supuesto como violencia machista.

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