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Las quejas por los Cercanías: la cara B más allá del caos de la alta velocidad

Pasajeros de Castelló lamentan los retrasos diarios y cancelaciones por culpa de las obras

«No es que no haya sitio para sentarse, tampoco se puede ir de pie»

Pasajeros de Cercanías aguardan en la Estación del Norte de València.

Pasajeros de Cercanías aguardan en la Estación del Norte de València. / M. Á. Montesinos

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Marta Rojo

València

En la Estación del Norte de València, entre los andamios, los plásticos y los carteles que indican que, todo recto, se va hacia las vías a pesar de las obras, hay una pantalla. Enfrente de la pantalla estaban ayer lunes Antonio, Jesús y su padre, Jorge, que miraban las letras rojas que habían aparecido al lado del anuncio del tren con destino Castelló de las 14.20 horas: cancelado. «Es el nuestro», dijo Antonio.

Retrasos desde la provincia

La familia, que es mexicana pero vive en Castelló, había venido a València al médico. «Menos mal que no me ha pasado por la mañana porque, si no, pierdo la cita», añadió. No es la primera vez que le pasa. «Una vez estuve tres horas esperando el tren aquí y a cada rato decían que llegaría en media hora», recordó Antonio. Es la cara B del caos ferroviario, el de Cercanías, con trenes que acumulan unos retrasos que han empezado a ser habituales, también este lunes, cuando el debate político miraba a la Alta velocidad por los problemas de este fin de semana. 

En el AVE, desde este domingo se han visto afectadas 13.700 personas por las cancelaciones y modificaciones de trenes debido al descarrilamiento de un convoy sin pasajeros el sábado en el túnel que une las estaciones de Atocha y Chamartín, en Madrid. En las estaciones de Cercanías, como la del Nort, los pasajeros, como Antonio, ya no se sorprenden cuando les cancelan o retrasan También Laura, Julia y Sara han normalizado los retrasos, porque los viven prácticamente a diario, cuando vienen en la línea Gandía-València desde Cullera, donde viven, hasta la capital, donde estudian. Pasadas las dos de la tarde de ayer, todavía no había información en la pantalla sobre en qué vía pararía su tren de vuelta a casa, que tenía que salir a las dos y diez. 

Sospechosos habituales

«Eso es que ya se está retrasando», creían. No es solo el retraso que, por las mañanas, puede hacerles llegar tarde a clase. También las condiciones en las que se viaja dentro de los vagones. «No es que no haya sitio para sentarse, sino que muchas veces tampoco lo hay para estar de pie», denunciaron. Viajan, a veces, embutidas entre la gente y ven cómo algunas personas incluso se quedan fuera en sus estaciones, al no caber en el vagón. 

«Nosotras a la ida subimos en Cullera, cerca de Gandía, que es el principio de línea, y ya está lleno, imagínate cómo van los de Alfafar, que está cerca de València, que a veces ni llegan a entrar», explicaron. Cuando la pantalla indica la vía y el sector donde se para el tren, salieron disparadas. «Cuanto más se retrasa, más nos abalanzamos para coger sitio», se despidieron, con la esperanza de que no les cambiaran de vía y sector una vez dentro: «Te mandan a la vía 2 sector A y, cuando estás llegando, avisan que es la vía 5, sector C, y todos corriendo hacia allá».

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