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Llorca debuta con un baño de normalidad en la zona cero

Escoge Picanya, feudo socialista y epicentro de la dana, para una primera visita como 'president' con la que sigue marcando distancias con la era Mazón

Llama a "recuperar el espíritu de colaboración" con el Gobierno y rebaja el tono de las críticas a Moncloa

Pérez Llorca visita Picanya

Pérez Llorca visita Picanya / Francisco Calabuig

Mateo L. Belarte

Picanya

Entre puentes todavía caídos por la dana del 29 de octubre de 2024, en plena zona cero de la tragedia y de la mano de un alcalde socialista. Juanfran Pérez Llorca ha debutado este viernes como president de la Generalitat con una primera visita a Picanya cargada de significado y que encierra un claro mensaje de redención institucional con el que, de nuevo, trata de marcar distancias con su antecesor en el Palau, Carlos Mazón.

Tras un año dominado por la crispación social e institucional, la normalidad ha sido la gran noticia a orillas del barranco del Poyo. La calma sólo se ha visto salpicada por las noticias que llegaban del juzgado de Catarroja y que arrojan más dudas sobre la actuación del entonces president y su equipo el día de la emergencia. Esa estela judicial sobre la gestión de la Generalitat el 29-O y en especial de Mazón, que sigue como diputado y presidente del PPCV, se presenta como uno de los mayores escollos para Llorca en su intento de pasar página de la riada y acercarse a las víctimas.

El nuevo jefe del Consell ha visitado esta localidad de l'Horta Sud en su primer acto a pie de calle, donde se ha reunido con el alcalde Pep Almenar (PSPV) y otros miembros de la corporación local. Llorca ha estado acompañado por el vicepresidente tercero y responsable de la reconstrucción, Vicente Martínez Mus; el nuevo comisionado para la reconstrucción, Raúl Mérida, y altos cargos de Infraestructuras. Ambos equipos han supervisado el avance de las obras de recuperación en un ambiente distendido en todo momento y sin escenas de contestación.

Las diferencias respeto a la época de Mazón se han apreciado desde la llegada de la comitiva de la Generalitat a Picanya. O incluso antes, ya que la visita se anunció el día previo, algo que no sucedía con su antecesor, que se prodigaba poco en la zona cero y cuando lo hacía, era sin aviso, lo que no evitó múltiples escenas de vecinos protestando en la calle.

Recuperación "física y moral"

Este viernes no se escuchó ni un reproche al president, que llegó caminando al consistorio y sin demasiado despliegue de seguridad. Pérez Llorca estampó sus intenciones en el libro de visitas: "La primera visita que hago como president de la Generalitat y el primer pueblo que visito es Picanya. Quiero que sea ejemplo del compromiso que he adquirido con la recuperación física y moral de todas las zonas afectadas por la dana". Fuentes del ayuntamiento destacaron su "cercanía", contraponiendo esta actitud con la de Mazón.

Tras el acto protocolario, y de nuevo en un claro contraste respecto a Mazón, Pérez Llorca pisó calle durante un largo rato. Paseó junto a Almenar durante más de 20 minutos, cubriendo a pie el trayecto entre el consistorio y las inmediaciones del puente de la CV-36 sobre el Poyo.

Lo hizo sin prisas y sin recibir reproches. La comitiva se detuvo en varias obras, Llorca entró a varios comercios y dialogó con sus propietarios sobre la llegada de las ayudas y otros asuntos relacionados con la reactivación económica y social tras la dana. También hizo una parada ante un monolito con velas que rinden homenaje a las personas fallecidas en la riada.

Elogio al municipalismo

Una vez cubierto el recorrido y recibidas unas amplias explicaciones sobre el avance de las obras por parte de la directora general de Infraestructuras, María José Martínez Ruzafa, el president ha tratado de poner en palabras todo el simbolismo acumulado en las casi dos horas de visita a Picanya.

Pérez Llorca ha recordado su compromiso ya asumido en su investidura de "ir volviendo a la normalidad", una normalidad que aspira a que supere la mera recuperación de infraestructuras y que alcance también la reconciliación institucional, para lo que quiere basarse en el "espíritu municipalista". "Los alcaldes son capaces de ponernos a todos de acuerdo sin mirar a las siglas, ese tiene que ser el espíritu", ha dicho elogiando ese cargo que él mismo ostentaba en Finestrat hasta hace escasos días.

Suaviza el tono contra el Gobierno

Además, ha remarcado la importancia de que la Generalitat y "todas las administraciones" reconozcan "el sentir de la sociedad" de que "no estuvieron a la altura". "Hay que reconocer errores, pedir perdón y recobrar la normalidad. Por eso quería que mi primera visita como president fuera a la zona cero", ha insistido, dejando algunas puyas al Gobierno pero sin alusiones directas.

De hecho, el tono empleado por el jefe del Consell ha sido notablemente más comedido que el que empleaba Mazón en sus críticas a Moncloa. Llorca, que ha concretado los errores que según él cometió el Consell de Mazón el 29 de octubre de 2024, ha señalado también que "sería bueno que otras administraciones -en alusión a Moncloa- tuviesen también esa humildad" y admitieran fallos propios.

Pero se ha mostrado también propositivo, al abogar por "recuperar el espíritu de colaboración" entre la Generalitat y el Gobierno de España para "agilizar la reconstrucción". También ha puesto ejemplos de esa cooperación institucional que este último año ha quedado soterrada por la bronca política, recordando el acuerdo entre Consell y Ejecutivo central para que cada uno reconstruyera la mitad de los puentes de Picanya

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