Feijóo tutela un relevo tranquilo en el PPCV para atar la nueva era Llorca
Génova impone la transición exprés elevando al jefe del Consell también en el partido antes de Navidad, un proceso en el que podría ceder espacio a Mompó

Alberto Núñez Feijóo acompañado por varios presidentes autonómicos del PP, entre ellos Juanfran Pérez Llorca. / Borja Sanchez-Trillo / EFE
Voro Contreras
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, quiere culminar antes de Navidad el relevo de Carlos Mazón al frente del PPCV para situar a Juanfran Pérez Llorca como líder tanto del Consell como del partido a nivel autonómico. Lo hará sin congreso inmediato, mediante una decisión de los órganos internos -comité ejecutivo autonómico o junta directiva regional- y probablemente el 22 de diciembre, coincidiendo con la Junta Directiva Nacional en Madrid. Hay prisa. La salida de Mazón de cualquier ámbito de poder (institucional u orgánico) es una cuestión apremiante ahora mismo. Las novedades judiciales mantienen la presión sobre el partido, y no evitan las preguntas a la dirección nacional, cómo se comprobó el día de la Constitución
Esta fórmula -ya utilizada con Alberto Fabra tras la salida de Francisco Camps o en Murcia con Fernando López Miras-, con la cual el actual secretario general del PPCV (Pérez Llorca) asume automáticamente las funciones de presidente del partido, permite a la dirección nacional controlar el relevo y evitar un escenario abierto de competición interna.
Evitar congreso y gestora
Quienes, como Camps, intentan convertir la cita congresual en un campo de batalla para forzar un giro orgánico tendrán que esperar a bien entrado 2026, cuando el partido considere que se dan las condiciones para que el candidato -o candidata- preferido de Feijóo para presidir la Generalitat en 2027 pueda ser confirmado sin demasiada oposición. Será, en todo caso, con un año de retraso, después de que en 2025 se aplazara por la debilidad en que la dana dejó a Mazón.
El confirmado este sábado por Feijóo es, pues, un proceso de sucesión «tranquilo» con el que se evita una gestora, que siempre es sinónimo de crisis en cualquier formación política. Además, abre la posibilidad de que Pérez Llorca intente contentar con la secretaría que deja libre al sector del partido controlado por Vicente Mompó tras haberse quedado fuera del reparto de conselleries, algo que no ha sentado bien en la diputación.
Espacio para Mompó
Mompó formó parte de aquella reunión, el viernes 31 de octubre en un restaurante de Benidorm, convocada por Pérez llorca tras el dramático funeral de estado. Un encuentro en el que Mazón comunicó en persona a los tres dirigentes provinciales y el secretario general que el lunes dimitia y convocaba elecciones.
De allí salió una estrategia para postular a Llorca como sucesor y a Mompó como líder de futuro, anticipándose al temor de que Génova impusiera a Catalá como nueva líder. Cuarenta días después, Llorca se ha hecho con el control de la Generalitat, superado el cabreo inicial de la dirección nacional y tejido alianzas a través de cesión de espacio en el nuevo Consell con los sectores del partido. Pérez Llorca ha tenido gestos con los más cercanos a Mazón, a María José Catalá, al PP de Castelló y hasta con el pasado campsista, pero no hay ningún nombre cercano al presidente provincial del PP en Valencia.
La posibilidad de que una persona cercana al presidente de la diputación se haga con la secretaría general del PPCV está ahí, pero la fórmula no es fácil, ya que todo cambio orgánico debe estar protagonizado por cargos que ya estén en la junta directiva regional, y ahí Mompó no tiene demasiados referentes.
Imagen de estabilidad
Así, el nombramiento del nuevo jefe del Consell también como presidente de los populares valencianos antes de navidad, estará sujeto a una futura ratificación congresual, como ocurre en todos los casos donde un presidente autonómico del PP es designado por los órganos internos y posteriormente debe revalidarse en un congreso regional. Mientras, Pérez Llorca disfrutará de un liderazgo orgánico de facto, pensado para ofrecer una imagen de estabilidad en esta legislatura corta de 18 meses y aplazar en lo posible cualquier debate sucesorio.
Con esta operación, la dirección nacional del PP quiere evitar también una bicefalia entre el president de la Generalitat y un líder orgánico distinto y, de esta forma, una guerra interna en pleno ciclo electoral con comicios en Extremadura, Castilla y León y Andalucía. Una imagen de inestabilidad del PP en la Comunitat Valenciana es lo que menos necesita Feijóo tras la salida traumática de Mazón y los daños que la dana ha provocado en la imagen de los populares valencianos.
Llorca no le pide el acta a Mazón
El nuevo «president» de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, mantiene su voluntad de reunirse con las principales asociaciones de víctimas de la dana, pese a que estas se niegan mantener un encuentro con él mientras no le exija el acta de diputado a Carlos Mazón.
Fuentes de la Generalitat repetían ayer el mismo argumento pronunciado el sábado por Feijóo: el acta de Mazón es personal. Es decir, pese al contenido de los mensajes que Salomé Pradas ha aportado a la causa judicial que contradicen las declaraciones de Mazón y su asesor en el Congreso, ni Pérez Llorca ni su partido van a reclamarle a Mazón su dimisión como diputado.
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