Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación

"Las redes sociales son peligrosas, hay niños de 9 años ya con Instagram"

La comunidad educativa valenciana respalda la propuesta del Gobierno de elevar la edad mínima de acceso mientras advierte de los riesgos del desarrollo neurológico: "los menores de 16 no tienen madurez para gestionar las redes"

Varias estudiantes del IES Lluis Vives de València con sus teléfonos móviles

Varias estudiantes del IES Lluis Vives de València con sus teléfonos móviles / Miguel Ángel Montesinos

Gonzalo Sánchez

València

"Las redes sociales son peligrosas. Hay niños de 9 años ya con Instagram". Esta frase no es de ningún experto en pedagogía ni tecnología, sino de Noa Ferrer, de 13 años, que contesta a las preguntas de camino a la academia de inglés. Cuando se enteró de la noticia de que el Gobierno prohibirálas redes sociales a menores de 16 años pensó que "era un bulo". Cuando supo que era real, se indignó aunque entendió los motivos.

"Creo que 16 años es mucho, pero yo sí que prohibiría las redes por lo menos hasta los 14 años". Ella y sus amigas, pese a su corta edad, son conscientes del peligro de Instagram o Tik Tok si se usan mal. Sus padres le limitan el tiempo diario de pantalla para protegerla y evitar que pase demasiadas horas frente a una pantalla. Cada vez hay más estudios que apuntan a que pasar demasiadas horas con un teléfono o tablet frente a la cara empeora los hábitos, la salud mental, el rendimiento académico, la ansiedad y en general la calidad de vida de los más jóvenes. Ni los móviles ni las redes son malos per se, pero cada vez más jóvenes (y no tan jóvenes) se han dado cuenta de que no se debe abusar de ellas porque corren el riesgo de quedarse enganchados.

Héctor, también de 13 años, opina lo mismo: "Debería ser hasta los 14 años, a esa edad, ya se sabe de quien te puedes fiar y de quien no". Asegura que él es consciente de que hay gente mayor que usa las redes sociales para acercarse a los niños, lo que considera el mayor problema , "por eso debes siempre relacionarte con gente que conoces".

"La palabra 'adolescente' es la mejor puesta de la historia. Significa 'adolece de'". Rubén Pacheco, presidente de Fampa València, explica así su apoyo al anuncio lanzado ayer por el Gobierno de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años. En su opinión, no cree que un joven de esa edad tenga la madurez necesaria como para gestionar sus redes. Esta medida, anunciada por el presidente Pedro Sánchez durante el World Governments Summit en Dubái forma parte de una ofensiva legislativa que busca meter en cintura a las grandes plataformas digitales y proteger a los colectivos más vulnerables.

Control de contenidos

El plan del Ejecutivo español responde a lo que Sánchez define como un "desgobierno" en el control de contenidos. El paquete de cinco medidas regulatorias pretende no solo elevar la edad de acceso -siguiendo la estela de países como Francia o Australia-, sino también tipificar como delito la manipulación de algoritmos que amplifiquen discursos de odio o material ilegal.

Desde Fampa València, confederación que agrupa a más de mil asociaciones de padres y madres, el diagnóstico es claro: las redes se han convertido en un espacio donde la desinformación y la falta de respeto a la privacidad campan a sus anchas. Rubén Pacheco, presidente de la asociación, equipara la situación a la regulación de sustancias nocivas. "Ocurre como con el alcohol y el tabaco", señala, "aunque esté prohibido, el acceso existe, pero la ley marca un límite necesario de protección". Según el representante de las familias, el actual sistema de verificación de edad es ineficaz y permite que niños y niñas se expongan a dinámicas para las que no están preparados.

La principal duda de las Ampas es cómo se va a aplicar esta "prohibición" anunciada por el Gobierno y en qué redes sociales se pondrá coto y en cuáles no. "En Australia esa medida se aplicó hace un año y se estima que sólo un 40 % de jóvenes han dejado de usar las redes sociales por completo y han encontrado otras formas de acceder", apunta Pacheco.

El "clic" impulsivo

Pero la prohibición no es solo una cuestión administrativa; tiene una base científica y pedagógica. Toni Picornell, presidente de la Asociación de Directores de la Escuela Pública en el País Valenciano (ADIES PV) dice que "estamos trabajando en pedagogía, pero no con una educación que nos gustaría". Para el docente, el desarrollo neurológico del adolescente se caracteriza por una impulsividad que choca frontalmente con el diseño de las redes sociales.

"Muchas veces el adolescente actúa de forma inconsciente", explica Picornell. El problema reside en que las plataformas están diseñadas para la gratificación instantánea, lo que anula la capacidad de reflexión. Esto se traduce en comportamientos de riesgo vinculados a la sexualidad, el consumo de alcohol o drogas que se exponen "cara a cara" en el mundo digital. La preocupación de los directores es que estas acciones tienen una "onda expansiva" que el menor no alcanza a calibrar: una foto o un comentario pueden modificar la imagen personal de forma imborrable. "Es una imagen que ya no se va, y el daño que se causa es difícil de reparar porque muchas veces no son conscientes de las consecuencias hasta que ya es tarde", advierte el presidente de ADIES PV.

Los algoritmos como moneda de cambio

Uno de los puntos más ambiciosos de la reforma del Gobierno es la responsabilidad penal para los directivos de plataformas que no retiren contenido ilegal. Pacheco destaca que las redes sociales se han convertido en una "moneda de cambio" y un foco de palabras amenazantes que alteran la convivencia escolar.

En Australia la implementación de estas restricciones solo ha conseguido un 40% de cumplimiento efectivo inicial, lo que demuestra la dificultad técnica del reto. No obstante, para los representantes valencianos, la dificultad no debe ser una excusa para la inacción. "Necesitamos un cambio", recalca Pacheco, señalando que las familias se sienten desbordadas por un entorno que "adolece" de ética en su diseño original.

Alfabetización frente a prohibición

A pesar del apoyo a la restricción de edad, Toni Picornell insiste en que la medida debe ir acompañada de una "alfabetización digital" profunda. No se trata solo de vetar el acceso, sino de formar. "Es peligroso entrar de golpe en este mundo sin una formación previa", sostiene. Para los directores de los centros públicos, la clave reside en un trabajo conjunto entre profesorado y familias.

El objetivo final es que la red deje de ser un espacio de "impunidad" para convertirse en un entorno saludable. Como concluye la reflexión de los expertos, el camino hacia la soberanía digital de los menores no se construye solo con leyes, sino devolviendo a la educación el peso necesario para gestionar unas herramientas que, hoy por hoy, superan la capacidad de gestión de quienes todavía están en proceso de formación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents