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Mercosur: una oportunidad para que el mayor mercado mundial hable español

La Universidad CEU Cardenal Herrera acoge un diálogo entre González Pons y Rodríguez-Piñero en el que analizan las claves del nuevo acuerdo comercial y reflexionan sobre el futuro del proyecto europeo

El subdirector de Levante-EMV, Alfons Garcia, moderó el diálogo entre Inmaculada Rodríguez-Piñero y Esteban González Pons.

El subdirector de Levante-EMV, Alfons Garcia, moderó el diálogo entre Inmaculada Rodríguez-Piñero y Esteban González Pons. / F. Calabuig

Jaume Vidagañ

València
Cintillo Mercosur.

Cintillo Mercosur. / ED

El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur vuelve al centro del debate político y económico en un momento especialmente sensible a nivel geopolítico. Tras años de negociación, bloqueos y revisiones vinculadas a las exigencias medioambientales, el pacto encara una fase decisiva marcada por las protestas del sector agrario, el temor a una competencia desleal y un contexto político europeo en el que las fuerzas euroescépticas han ganado peso. Más allá de su dimensión comercial, el acuerdo se ha convertido en un termómetro sobre el rumbo de la política comercial comunitaria y sobre el equilibrio entre apertura económica y protección de los sectores estratégicos.

Sobre este escenario dialogaron ayer el eurodiputado del Partido Popular Esteban González Pons y la también eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero, ambos con una dilatada trayectoria en Bruselas y conocimiento directo de las negociaciones comunitarias, en un encuentro organizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con la colaboración de las tres cabeceras de Prensa Ibérica en la Comunitat Valenciana —Levante-EMV, Información y El Periódico Mediterráneo—, y al que asistieron representantes figuras importantes de la sociedad valenciana como el portavoz del Consell, Miguel Barrachina; el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata; o el gerente del CEU-UCH, Francisco Sánchez. Moderados por el subdirector de Levante-EMV Alfons Garcia, los dos dirigentes confrontaron visiones sobre el alcance real del acuerdo, sus implicaciones para los sectores económicos valencianos y el papel que debe jugar la Unión Europea en un entorno geopolítico cada vez más convulso.

María Amparo Orts, alcaldesa de Moncada; Jaume Martínez, alcalde de Alfara del Patriarca;  y Miguel Barrachina, portavoz del Consell.

María Amparo Orts, alcaldesa de Moncada; Jaume Martínez, alcalde de Alfara del Patriarca; y Miguel Barrachina, portavoz del Consell. / F. Calabuig

En primer lugar, los ponentes definieron el punto exacto en el que se encuentra el acuerdo después de que el Parlamento Europeo frenase su aprobación tras una votación en la que se decidió remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para revisar si este es compatible con los tratados comunitarios. «Os digo de antemano que sí lo es y que el TJUE lo va a aprobar», manifestó Rodríguez-Piñero al respecto.

En realidad, lo que se presentó como una medida de bloqueo es una medida que aparta del procedimiento al Parlamento, que era el único que podía haberse pronunciado contra Mercosur, explicó González Pons. «Ahora, el Parlamento no se pronunciará sobre Mercosur y el acuerdo entrará en vigor de manera provisional, porque así lo va a decidir la Comisión en cuanto esté ratificado por los países de América», añadió el vicepresidente de la Eurocámara, quien apuntó que esto es «casi lo normal» en los tratados de comercio de la Unión Europea y que ya sucedió con el firmado con Canadá, que permanece como provisional desde 2017, o el Brexit, que aún es de aplicación provisional.

Pero si el procedimiento parece enrevesado, el trasfondo político lo es aún más. González Pons habló de nuevas mayorías coyunturales en la Eurocámara: «Ahora hay una mayoría Mercosur formada por la extrema derecha, la extrema izquierda y los verdes». Una alianza, dijo, que ha tratado de frenar incluso las medidas de salvaguarda para el sector agrario. «Se están adoptando medidas muy populistas, con mucho impacto mediático, pero que no ayudan ni a los tratados ni a los agricultores y ganaderos», criticó.

Contar la ‘otra historia’

El tratado Mercosur representa la mayor zona de libre comercio del mundo, con un espacio económico que abarca más de 750 millones de personas y representa en torno al 20 % del PIB mundial.

Sin embargo, el acuerdo ha generado una reacción de protesta especialmente en sectores agrarios y ganadores de España, que han organizado acciones de movilización contra el pacto durante las últimas semanas.

Frente al relato del miedo, González Pons reclamó contar «la otra historia». «Sólo los perjudicados, y algunos que se creen perjudicados y no lo están, han protestado; sin embargo, la inmensa mayoría de los beneficiados no han dicho nada»; en este punto, el eurodiputado del Partido Popular se refirió a las cámaras de comercio, las asociaciones empresariales, los productores de coches, los industriales y los prestadores de servicios:«A vosotros os van a eliminar los aranceles en todo lo que producís. Os vais a beneficiar de este acuerdo y estáis dejando que corra un rumor que no es cierto en su mayor parte».

Por su parte, Rodríguez-Piñero señaló que las críticas no nacen tanto del contenido del tratado como de la desconfianza hacia su aplicación por parte del sector primario y añadió que en el acuerdo de Mercosur se han recogido todas las reivindicaciones del sector primario, como que el arroz y los cítricos sean considerados productos sensibles:«No lo estaban inicialmente, y eso ha sido una presión que se ha ejercido por parte del Gobierno de España ante las instituciones europeas, con el respaldo de todo el sector», reconoció.

La ex eurodiputada socialista, Inmaculada Rodríguez-Piñero.

La ex eurodiputada socialista, Inmaculada Rodríguez-Piñero. / F. Calabuig

La ex eurodiputada socialista se detuvo en el caso concreto del arroz, cuya producción en Europa tan solo representa el 40 % del consumo a nivel comunitario. «Somos deficitarios en la producción de arroz, por lo que necesitamos importar», apuntó. Al respecto, explicó que el tratado Mercosur contempla un contingente libre de aranceles de 60.000 toneladas, que apenas representa el 2 % del consumo europeo.

Asimismo, González Pons recordó la oportunidad que representa que «el mayor mercado del mundo hable nuestro idioma», la cual cosa representaría una ventaja competitiva frente al resto de vecinos europeos. «Somos el tercer país que más comercia en Mercosur y el único que habla el mismo idioma; nos estamos oponiendo al acuerdo de Mercosur, pero no al de India o Filipinas. ¿Por qué? Porque Francia se opone a Mercosur. Si Mercosur hablase francés, ¿París se opondría?»

Más controles fitosanitarios

Uno de los asuntos que ha suscitado mayor polémica y miedo, sobre todo por parte de los agricultores y ramaderos, ha sido que el tratado Mercosur suponga una puerta abierta a la competencia desleal, algo que descartaron por completo ambos eurodiputados.

«No pueden entrar en la Unión Europea productos que no cumplan los requisitos fitosanitarios que exigimos a nuestros productores. El problema es que hay importadores que hacen trampas y si tú no tienes un buen sistema de control, el producto entra y te hace daño, obviamente», advirtió Rodríguez-Piñero.

Para ello, la ex eurodiputada socialista anunció el incremento en un 50 % de las inspecciones en origen y de un 33 % de los recursos para los controles en los puntos de entrada a la Unión Europea. Además, la Unión Europea creará una Agencia Europea de Aduanas para homogeneizar los controles y evitar que algunos puertos sean más laxos que otros en este sentido.

El eurodiputado del Partido Popular, Esteban González Pons.

El eurodiputado del Partido Popular, Esteban González Pons. / F. Calabuig

Por su parte, González Pons detalló el mecanismo de salvaguardas para productos protegidos —como los cítricos o el arroz—, de manera que si el precio de un producto protegido cae más de un 5% o si las importaciones suben por encima de ese umbral, se reimponen de forma inmediata los aranceles.

Un nuevo contexto mundial

La parte final de la jornada se centró en las connotaciones de este tratado en el marco del contexto geopolítico actual, con la presidencia actual de EE UU posicionada en contra del proyecto europeo y alineada con las formaciones euroescépticas y ultras que, desde el interior de las instituciones europeas, refuerzan posturas nacionalistas.

En este punto, ambos ponentes coincidieron en resaltar la importancia de tener una política comunitaria fuerte y centrada en el interés común, por encima de las políticas nacionalistas. «Hay que saber defender los intereses estratégicos de la Unión Europea, de España y de la Comunitat Valenciana, porque si hacemos a la Unión Europea más débil nos va a ir mal a todos», advirtió Rodríguez-Piñero.

Al respecto de ello, la ex eurodiputada socialista abogó por reforzar el poder económico europeo para sostener su influencia política. «En aquellas competencias donde actuamos federados, como es la política comercial y monetaria, somos una potencia indiscutible;pero en aquellos aspectos donde la competencia es compartida, como es la política exterior o industrial, son 27 voces que no siempre es fácil unificar y que utilizan EE UU y China para mostrar nuestra debilidad. La fragmentación nos hace débiles», lamentó.

Por su parte, González Pons abogó por crear «nuestro propio mercado, lo suficientemente grande para no estar expuestos a las maniobras de las grandes potencias» y, en este sentido, «América Latina es lo que más se parece a Europa en el planeta».

«Mientras nosotros estamos cuestionándonos si nos asociamos con Argentina, ya les anticipo que en Islandia y Canadá se ha abierto el debate sobre su incorporación a la Unión Europea».

Por último, González Pons dejó una reflexión para finalizar la jornada:«Hay un hartazgo generalizado debido a la desatención que ha sufrido el sector primario durante mucho tiempo. Además, los controles no han funcionado y Francia ha capitaneado una protesta a la que ha sido fácil sumarse. Hemos confundido Mercosur con lo que no lo es». Asimismo, alertó sobre un nubarrón que se cierne: la negociación del nuevo marco financiero de la UE.

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